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24 Protagonistas Luis Javier Romero, presidente de ASAGUA del parque existente; un ejemplo claro de ello lo tenemos en las EDAR de La China, Butarque y Sur, todas situadas en Madrid que tienen más de 50 años. Algunos otros ejemplos en similares condiciones existen a lo largo del territorio español. Las inversiones en infraestructuras del agua representaban el 0,36% del PIB en 2007 cayendo hasta el 0,14% entre 2014 y 2017. ¿Cuál fue el impacto en el sector del agua de la crisis que comenzó en 2008? El descenso de la contratación pública que hemos padecido más de una década ha generado una serie de secuelas nada buenas para la sociedad. Algunas infraestructuras se han deteriorado hasta el punto de no dar las debidas prestaciones; infraestructuras que debieron ser renovadas, pero no lo fueron debido a los recortes en las inversiones, que son eso, inversiones, no un gasto. Muchas veces no se remarca esta diferenciación lo su ciente. El buen estado de la conservación y operación de las infraestructuras es clave para el cumplimiento de los objetivos medioambientales y para que España progrese. Existen entes locales que no pueden garantizar esa conservación, con desagradables incidencias en el medio natural. Hay que decidir quién y en qué condiciones se hará cargo de la conservación y operación de esas infraestructuras. La poca inversión ha desembocado en la merma de las labores de mantenimiento y ha puesto en riesgo el servicio. Todo ello incrementado muy especialmente en el último año por el incremento de los costes comentado anteriormente (energía y combustibles en particular). ¿Cuál es el dé cit de mantenimiento acumulado en las infraestructuras del agua derivado de este descenso en la inversión? Acotamos el término de infraestructuras del agua para referirnos a las del ciclo urbano del agua. En los últimos años, la inversión para el mantenimiento de estas infraestructuras no ha sobrepasado los 2.000 millones de euros al año, cuando debió de haber sido del doble. Para actualizarlas, conservarlas y acometer otras de nueva construcción son necesarios del orden 50.000 millones durante los próximos 10 años, lo que signi ca que tanto el Estado como las autonomías y los entes locales han de aumentar sus presupuestos para estos quehaceres. Mantener e incrementar el stock de capital público es esencial para la productividad. A título de ejemplo cabe resaltar que la mitad de las redes de abastecimiento y saneamiento, dada su anti-

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