Modelos como Sierra (S1PS SR FO), Alarcón (S3S SR FO), Gante (S3L FO SR ESD) o Namur (S3L FO SR ESD) de Cofan incorporan algunas de las principales novedades introducidas por la EN ISO 20345:2022+A1:2024
La nueva normativa del calzado de seguridad: qué cambia y cómo afecta a las empresas
Aunque tradicionalmente el calzado de seguridad se asociaba principalmente a la presencia de una puntera de protección, la nueva normativa pone el foco en una visión más amplia de la seguridad y la ergonomía. El objetivo ya no es únicamente proteger frente a impactos o aplastamientos, sino también reducir riesgos relacionados con resbalones, perforaciones, humedad, fatiga o trabajos en condiciones específicas.
Un cambio normativo orientado a los riesgos reales
La actualización de la norma responde a la necesidad de adaptar el calzado de seguridad a los entornos laborales actuales. Sectores como la construcción, la industria, la logística, el mantenimiento o la instalación profesional presentan riesgos muy diversos que requieren soluciones más específicas que las contempladas por las clasificaciones tradicionales.
Entre las principales novedades destaca la desaparición de los conocidos marcados SRA, SRB y SRC relativos a la resistencia al deslizamiento. En su lugar, la normativa incorpora un sistema más simplificado donde la resistencia básica al deslizamiento forma parte de los requisitos generales del calzado y aparece el nuevo marcado SR para identificar aquellos modelos que han superado ensayos adicionales de adherencia más exigentes.
Este cambio resulta especialmente relevante en actividades donde los suelos húmedos, grasos o contaminados forman parte de la operativa habitual. Almacenes logísticos, talleres, industrias alimentarias o centros de mantenimiento pueden beneficiarse de una selección más precisa del calzado en función del riesgo de resbalamiento existente.
Mayor precisión en la protección antiperforación
Otro de los avances más importantes afecta a la protección frente a perforaciones. La antigua designación ‘P’ evoluciona hacia una clasificación más detallada que distingue entre plantillas metálicas y soluciones textiles de última generación.
La nueva normativa incorpora los marcados PS y PL, que identifican distintos niveles de protección frente a objetos punzantes según el diámetro utilizado durante los ensayos de certificación. Esta diferenciación permite a los responsables de prevención y compras seleccionar el modelo más adecuado para cada aplicación, optimizando el equilibrio entre seguridad, ligereza y comodidad.
Para profesionales de la construcción, mantenimiento industrial, carpintería metálica o instalaciones, esta mejora representa una ventaja significativa, ya que facilita la elección de un calzado adaptado a los riesgos reales presentes en cada puesto de trabajo.
Nuevos marcados para entornos más exigentes
La actualización normativa también introduce nuevas designaciones que permiten identificar prestaciones específicas con mayor claridad. Entre ellas destaca el marcado WPA, que sustituye al antiguo WRU y certifica la resistencia del corte a la penetración y absorción de agua. Asimismo, aparecen nuevos requisitos como LG, orientado a mejorar la seguridad en trabajos realizados sobre escaleras.
Estas novedades responden a la creciente especialización de las actividades profesionales y permiten evitar tanto la infraprotección como la sobredimensión innecesaria del calzado, contribuyendo, además, a mejorar la comodidad durante largas jornadas laborales.
La importancia de combinar protección y ergonomía
La normativa mantiene la exigencia de una puntera capaz de soportar impactos de 200 julios y una compresión de 15 kN, pero incorpora una visión más realista de la protección laboral, donde la ergonomía adquiere un papel protagonista.
La realidad de numerosos sectores muestra que un trabajador puede recorrer entre 10.000 y 15.000 pasos diarios durante su jornada laboral. Por ello, aspectos como la ligereza, la flexibilidad, la absorción de impactos y la estabilidad influyen directamente tanto en la productividad como en la prevención de lesiones musculoesqueléticas.
Cofan y la adaptación a la nueva normativa
La adaptación a la nueva normativa ya es una realidad en las gamas más avanzadas de Cofan. Modelos como Sierra (S1PS SR FO), Alarcón (S3S SR FO), Gante (S3L FO SR ESD) o Namur (S3L FO SR ESD) incorporan algunas de las principales novedades introducidas por la EN ISO 20345:2022+A1:2024. Este calzado combina protección frente a impactos, sistemas antiperforación de última generación, resistencia al deslizamiento certificada mediante marcado SR y, en determinados modelos, protección ESD para entornos industriales sensibles. El resultado es un calzado más ligero, ergonómico y adaptado a los riesgos específicos de cada puesto de trabajo, en línea con la filosofía de la nueva normativa europea.
Un nuevo estándar para una mayor protección
La entrada en vigor de la norma EN ISO 20345:2022+A1:2024 no debe entenderse únicamente como una actualización técnica. Se trata de una evolución orientada a mejorar la seguridad real de los trabajadores mediante criterios más precisos, ensayos más exigentes y una clasificación más adaptada a las necesidades actuales del mercado.
Para empresas, responsables de prevención y profesionales, conocer estos cambios resulta fundamental a la hora de seleccionar el calzado adecuado. Elegir un modelo certificado y alineado con la nueva normativa no solo garantiza el cumplimiento legal, sino que contribuye directamente a reducir accidentes, mejorar el bienestar del trabajador y aumentar la eficiencia operativa en cualquier entorno profesional. Por ello, Cofan sigue apostando por productos que integran las últimas exigencias técnicas, contribuyendo a crear entornos de trabajo más seguros, cómodos y productivos.























































