Entrevista a Laura Sanz de Liria, directora general de IMPLICA
Periodista especializado en información empresarial · Interempresas Media
21/05/2026
La directora general de IMPLICA, Laura Sanz de Liria, lleva más de dos décadas en el sector de la gestión de residuos y asumió la dirección general del sistema colectivo de responsabilidad ampliada del productor (SCRAP) en septiembre de 2025. Bajo su liderazgo, IMPLICA afronta un momento de transformación regulatoria sin precedentes: el 12 de agosto entrará en aplicación el Reglamento europeo de envases (PPWR), que elimina los márgenes de interpretación nacional y obliga a rediseñar los sistemas de cumplimiento desde la raíz. En esta entrevista, Sanz de Liria analiza el primer año de operativa real del SCRAP, los retos de la trazabilidad, la reutilización y la ecomodulación, y lanza un mensaje claro a las empresas que aún perciben la responsabilidad ampliada del productor (RAP) como una carga.
España se encuentra en un momento de transición. La coexistencia de más de doce SCRAP en el mercado, la bolsa de empresas que aún opera fuera del sistema y la demora en la actualización del Real Decreto 1055/2022 configuran un escenario de incertidumbre jurídica que, según Sanz de Liria, puede generar distorsiones competitivas entre operadores si no se resuelve antes de la fecha de aplicación europea. La trazabilidad completa del mercado, advierte, “todavía no está conseguida y es una cuestión imprescindible para cumplir con los objetivos europeos”.
Frente a ese contexto, IMPLICA reivindica su posición como SCRAP especializado en envases comerciales e industriales, con un modelo que prioriza la reutilización sobre el reciclaje y apuesta por la eficiencia operativa. La puesta en marcha del primer sistema de reutilización colectivo y abierto para palets reutilizables y la homologación de más de 200 sistemas de reutilización individuales son, según la directora general, prueba de que la organización no solo está preparada para competir, sino para situarse a la vanguardia del sector. La RAP, concluye, debe entenderse como “una palanca de valor”, no como una obligación.
Laura Sanz de Liria es la directora general de IMPLICA.
Llevas más de dos décadas en el sector de la gestión de residuos y asumiste la Dirección General de IMPLICA en septiembre de 2025, tras haber coordinado el sistema desde su gestación. ¿Qué balance haces de este primer año y medio largo de operativa real del SCRAP?
El balance es claramente positivo, aunque no exento de complejidad. Hemos pasado de una fase de diseño conceptual a una operativa real en un contexto regulatorio completamente nuevo. En este tiempo, IMPLICA ha estructurado una red de gestores, ha definido modelos de financiación ajustados a la responsabilidad ampliada del productor (RAP) y, sobre todo, ha incorporado a empresas que hasta ahora no estaban dentro de ningún sistema colectivo.
Desde el punto de vista técnico, el mayor logro ha sido aterrizar la RAP en flujos de envases comerciales e industriales, tradicionalmente con una menor trazabilidad que los domésticos. Por tanto, el principal reto ha sido transformar obligaciones legales en flujos reales de gestión y datos verificables.
También es importante tener en cuenta que hemos arrancado en paralelo a la implantación de la RAP conforme al marco del Real Decreto 1055/2022 y anticipando ya exigencias del Reglamento de envases y residuos de envases (PPWR).
En España operan más de doce SCRAP. ¿Cómo valoras el comportamiento del ecosistema de SCRAPs en este primer año de plena vigencia de la RAP para envases comerciales e industriales? ¿Hay diferencias notables en los modelos de gestión, en los niveles de cumplimiento o en las tarifas?
El ecosistema ha respondido con dinamismo, aunque con una heterogeneidad notable. Existen diferencias claras en cuanto al modelo operativo, a la cobertura de los materiales y a la estructura tarifaria (con distintos niveles de ecomodulación), cubriendo costes diferentes de gestión.
Por tanto, podríamos decir que este primer año ha servido como primera prueba de estrés del sistema. El nivel de cumplimiento es desigual y todavía hay margen de mejora, especialmente en la armonización de criterios y en evitar duplicidades. Lo que sí ha evidenciado este primer año es la necesidad de una mayor homogeneidad técnica y unos criterios claros entre todos los SCRAPs.
“La trazabilidad completa del mercado todavía no está conseguida y es una cuestión imprescindible para cumplir con los objetivos europeos”, denuncia Laura Sanz de Liria.
El 12 de agosto entrará en aplicación el Reglamento europeo de envases PPWR (UE 2025/40), que deroga la Directiva 218/852 y se convierte en norma de aplicación directa y uniforme en los 27 países de la UE. ¿Qué cambia concretamente ese día para las empresas adheridas a IMPLICA y para el propio SCRAP?
La entrada en vigor del PPWR no supone solo un cambio normativo, sino un cambio de paradigma. Ya no se trata solo de gestionar residuos, sino de rediseñar el sistema desde el origen. El cambio clave es que pasamos de una directiva a un reglamento de aplicación directa, lo que elimina márgenes de interpretación nacional. Para las empresas adheridas, implica nuevos requisitos de diseño de envases, obligaciones reforzadas de reutilización y reciclabilidad y una mayor exigencia en reporting.
Para IMPLICA, supone adaptar de forma inmediata los sistemas de cumplimiento a criterios europeos homogéneos, especialmente en trazabilidad y verificación de datos.
Por tanto, asistimos a un cambio estructural y para las empresas adheridas supone que ya no basta con financiar la gestión del residuo: deben rediseñar sus envases para cumplir criterios técnicos armonizados en toda la UE. Para IMPLICA, supone adaptar los sistemas de verificación y reporting a estos nuevos estándares.
El PPWR redefine la figura del “productor de producto” de forma más amplia que el actual Real Decreto 1055/2022, incorporando a fabricantes, importadores y distribuidores que comercializan por primera vez determinadas categorías de envases (incluidos envases de transporte, de servicio o de producción primaria). ¿A qué tipo de empresas que hoy no son conscientes de tener obligaciones RAP les va a afectar este cambio?
El PPWR amplía esta figura en el artículo 3 (definiciones), incluyendo a cualquier operador que introduzca envases o producto envasado en el mercado por primera vez, ya sea fabricante, importador o distribuidor. Por tanto, el impacto será significativo en empresas que no se identificaban como sujetas a RAP, tales como los operadores logísticos que introducen envases de transporte, fabricantes de envases de servicio y transporte genéricos, los distribuidores que comercializan productos con marca propia y a los sectores primarios que utilizan envases en origen.
Desde el punto de vista técnico, el PPWR amplía la responsabilidad a lo largo de toda la cadena de suministro, cerrando lagunas regulatorias existentes.
“La RAP ya no es una opción, sino un marco estructural que va a definir la competitividad de las empresas en los próximos años”, subraya Sanz de Liria.
La nueva norma europea prohíbe, desde el 12 de agosto, varios formatos de envase —sobres monodosis en hostelería, mini envases de hotel, bolsas de plástico de menos de 15 micras, determinados envases en contacto con alimentos que contengan PFAS por encima de umbrales muy bajos. ¿Están las empresas españolas suficientemente preparadas para esas restricciones de producto o aún queda mucho trabajo de concienciación por delante?
El nivel de preparación es desigual. Las grandes empresas llevan tiempo adaptándose, pero en pymes y sectores como la hostelería aún hay déficit de conocimiento. Las restricciones sobre PFAS, metales pesados o formatos monodosis requieren cambios en diseño, materiales y proveedores. La transición no es solo normativa, sino tecnológica.
Por tanto, el reto no es solo regulatorio, sino técnico: reformulación de materiales, rediseño y validación de alternativas. En consecuencia, toda actividad de concienciación o de formación para aquellas empresas que se van a ver afectadas por esta nueva normativa es primordial.
El PPWR también contempla la creación de registros de productores en cada Estado miembro y el reporte anual de información como obligaciones fundamentales. ¿Qué nivel de cumplimiento efectivo estima IMPLICA entre sus adheridos en materia de declaración de envases puestos en el mercado? ¿Existe aún una bolsa importante de empresas que siguen incumpliendo la normativa sin consecuencias visibles?
El nivel de cumplimiento entre nuestros adheridos es muy alto, y en caso de tener la obligación de estar en otros registros internacionales también se cumplirá, gracias al asesoramiento de IMPLICA, pero como ya denunciamos en su momento, nos consta que aún existe una bolsa relevante de empresas fuera del sistema. El problema no es solo de incumplimiento, sino también de desconocimiento. La trazabilidad completa del mercado todavía no está conseguida y es una cuestión imprescindible para cumplir con los objetivos europeos.
En este sentido, hemos adoptado soluciones para facilitar la labor de las empresas adheridas a la hora de hacer frente a sus obligaciones administrativas. Por ejemplo, nuestros técnicos han realizado de forma gratuita la declaración anual de envases puestos en el mercado tal y como están obligados por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. Es un servicio de valor añadido que hemos ofrecido y que ha tenido una gran acogida por parte de las empresas.
“El reto no es solo regulatorio, sino técnico: reformulación de materiales, rediseño y validación de alternativas”
España aún no ha actualizado su Real Decreto 1055/2022 para alinearlo con el PPWR, y el Ministerio para la Transición Ecológica trabaja en un nuevo texto. ¿Qué aspectos considera más urgentes de esa reforma normativa nacional y qué riesgos ve si el nuevo Real Decreto llega tarde respecto a la fecha de aplicación europea?
Los aspectos más urgentes son la alineación de la normativa con las definiciones del reglamento, que queden aclaradas las obligaciones para nuevos productores y el refuerzo de los mecanismos de control.
Los mayores riesgos que puede generar el retraso a la hora de modificar el real decreto son la inseguridad jurídica para las empresas y las posibles distorsiones competitivas entre los operadores.
La CNMC ha señalado en más de una ocasión la necesidad de garantizar que los SCRAPs operen en condiciones de no discriminación y sin riesgo de colusión. Con doce sistemas coexistiendo en el mercado y algunos firmando acuerdos cruzados, ¿cómo se asegura que la gobernanza de los SCRAPs es transparente y que las condiciones de adhesión son objetivas?
La transparencia es esencial y en IMPLICA es uno de sus objetivos fundacionales. Los SCRAP deben operar con criterios objetivos de adhesión, tarifas justificadas técnicamente y con sistemas auditables.
La supervisión por parte de autoridades como la CNMC es clave para evitar riesgos de colusión y garantizar un mercado competitivo.
En nuestro caso, esta transparencia en la gestión del SCRAP hace que las empresas adheridas puedan formar parte de las comisiones de trabajo de IMPLICA, siendo asociados directos; participando en las asambleas y juntas directivas en las que se toman todas las decisiones; colaborando en el diseño de estrategias de eficiencia; y generando sinergias.
Uno de los grandes retos del sistema es evitar duplicidades entre SCRAPs en la gestión de un mismo residuo. ¿Cómo se está abordando este problema en la práctica y qué soluciones propondría IMPLICA?
La coexistencia de múltiples SCRAPs en el mercado hace imprescindible establecer mecanismos claros de coordinación para evitar duplicidades en la financiación y gestión de los residuos. Desde IMPLICA consideramos que la clave está en reforzar la trazabilidad completa del residuo, desde el productor hasta el gestor final, incorporando también de forma clara la figura del poseedor del residuo, que en el ámbito de los envases comerciales e industriales tiene un papel determinante. Sin su reporte de información e Implicación activa, es difícil garantizar que cada flujo esté correctamente asignado a un único sistema.
Por tanto, la solución pasa por avanzar hacia sistemas digitales compartidos, criterios homogéneos de asignación y un mayor control sobre los datos declarados. Todo ello debe ir acompañado de una buena gestión operativa que priorice la eficiencia y evite ineficiencias económicas derivadas de solapamientos.
“Ya no se trata solo de gestionar residuos, sino de rediseñar el sistema desde el origen”, insta la directora general de IMPLICA.
IMPLICA se define como especialista en envases industriales y comerciales, con un enfoque diferencial en la reutilización. ¿Cómo se diferencia IMPLICA en un mercado que se está volviendo cada vez más competitivo y en el que algunas empresas acumulan años de experiencia y músculo financiero muy superiores?
IMPLICA se posiciona en tres ejes: ser un SCRAP especializado en envases comerciales e industriales, con soluciones adaptadas a estos flujos; poner el foco en la reutilización, no solo en el reciclaje, y, además, hacer una apuesta clara y decidida por un modelo técnico basado en la trazabilidad y la eficiencia operativa.
En un entorno competitivo, la diferenciación no es solo financiera, sino de capacidad técnica para gestionar flujos complejos y aportar valor a las empresas, no es solo cumplir la RAP, sino el resto de las soluciones que te ofrece tu SCRAP para el cumplimiento completo de la legislación, y en IMPLICA damos ese servicio 360º.
Por tanto, IMPLICA se diferencia por su enfoque en envases industriales y comerciales, donde los flujos son más complejos y requieren soluciones específicas. Además, trabajamos con modelos que priorizan la trazabilidad y la eficiencia operativa, alineados con los requisitos de reporting del reglamento.
En este sentido, podemos afirmar que IMPLICA, dada su trayectoria, lleva muchos años de adelanto como SCRAP pionero en reutilización de envases comerciales e industriales y, junto a nuestra amplia gama de servicios de valor añadido para nuestras empresas adheridas, estamos convencidos de que estamos preparados no solo para competir, sino para ser una opción prioritaria en un entorno competitivo. El crecimiento constante y sostenido de empresas adheridas a IMPLICA nos reafirma en nuestra visión estratégica, al situarnos a la vanguardia de los SCRAP para envases comerciales e industriales.
Fruto de ello es, por ejemplo, la implementación del primer Sistema de Reutilización colectivo y abierto para palets reutilizables y la homologación, gracias a nuestro sencillo procedimiento, de más de 200 sistemas de reutilización individuales propios de las empresas adheridas
El PPWR exige que, a partir de 2030, los envases de plástico incorporen porcentajes mínimos de contenido reciclado —30% en PET para contacto alimentario, 35% en protecciones industriales—, con metas que se endurecen hasta 2040. La ecomodulación de las contribuciones financieras a los SCRAPs es uno de los instrumentos para incentivar ese cambio de diseño. ¿Cómo está aplicando IMPLICA ese mecanismo y con qué resultados?
IMPLICA aplica actualmente la ecomodulación en la parte de reutilización de manera pionera y a partir de 2027 se aplicará la ecomodulación penalizando aquellos envases menos reciclables o sin contenido reciclado, e incentivando diseños circulares. Los primeros resultados muestran un mayor interés de las empresas en el ecodiseño y en un incremento progresivo del uso de material reciclado.
Esta será una herramienta clave para alinear decisiones de mercado con objetivos regulatorios. Por tanto, en IMPLICA aplicaremos tarifas que incentiven envases reciclables y con contenido reciclado. Esto conseguirá cambios reales en el ecodiseño: las empresas empiezarán a incorporar criterios técnicos del PPWR en sus decisiones de packaging.
“Nos consta que aún existe una bolsa relevante de empresas fuera del sistema. El problema no es solo de incumplimiento, sino también de desconocimiento”, lamenta Sanz de Liria.
¿Qué barreras económicas o logísticas están frenando hoy la reutilización frente al reciclaje en envases comerciales e industriales?
La reutilización presenta beneficios ambientales claros, pero su implantación a gran escala todavía encuentra barreras relevantes. Desde el punto de vista económico, requiere inversiones iniciales más elevadas en diseño de envases duraderos, logística inversa y sistemas de control.
En el plano logístico, uno de los principales retos es la gestión del retorno del envase, especialmente en cadenas de suministro complejas o muy fragmentadas. Aquí, de nuevo, la figura del poseedor del residuo es clave, ya que es quien debe activar ese retorno dentro de un sistema organizado.
Desde IMPLICA entendemos que la solución pasa por generar incentivos adecuados. Nuestro modelo apuesta por la reutilización como eje estructural, incorporando mecanismos que premian a las empresas que adoptan estos sistemas, ya sea a través de ecomodulación, servicios de valor añadido o soluciones operativas como sistemas colectivos de reutilización.
Por tanto, el reto no es solo técnico, sino también de alineación económica: hacer que la reutilización sea competitiva y operativamente viable frente al reciclaje.
Mirando a agosto de 2026 y más allá —con los objetivos de reciclabilidad total de envases para 2030 y las cuotas de reutilización obligatorias—, ¿qué tres cambios estructurales considera imprescindibles en el sistema español de gestión de residuos de envases para que el país pueda cumplir con las metas del PPWR sin quedar rezagado respecto a sus socios europeos?
Las tres prioridades más claras son alcanzar una trazabilidad total de los envases, con datos fiables y comparables; conseguir un impulso real a la reutilización, más allá del reciclaje; y lograr una armonización regulatoria y operativa, evitando fragmentación entre sistemas.
Sin estos cambios, España corre el riesgo de no cumplir los objetivos del PPWR y perder competitividad frente a otros países europeos.
¿Qué mensaje lanzaría IMPLICA a aquellas empresas que todavía perciben la RAP como una carga y no como una oportunidad estratégica?
El principal mensaje es que la RAP ya no es una opción, sino un marco estructural que va a definir la competitividad de las empresas en los próximos años. Cumplir con la normativa es imprescindible, pero limitarse a ello supone perder una oportunidad.
Anticiparse a los requisitos del PPWR mediante ecodiseño y modelos de reutilización genera ventajas competitivas claras.
En IMPLICA no solo actuamos como un sistema de cumplimiento, sino como un aliado técnico que facilita esa transición. A través de incentivos, acompañamiento y soluciones adaptadas a cada flujo, ayudamos a las empresas a transformar una obligación en una palanca de valor.
Por tanto, la RAP debe entenderse como una herramienta para impulsar una mejor gestión, más eficiente y más alineada con la economía circular, en la que tanto el productor como el poseedor del residuo tienen un papel activo.
"La RAP ya no es una opción, sino un marco estructural"
“La entrada en vigor del PPWR no supone solo un cambio normativo, sino un cambio de paradigma. Ya no se trata solo de gestionar residuos, sino de rediseñar el sistema desde el origen”
“Sin trazabilidad total de los envases, un impulso real a la reutilización y una armonización regulatoria y operativa, España corre el riesgo de no cumplir los objetivos del PPWR y perder competitividad frente a otros países europeos”






















































