Entrevista a Alejandro Roda, director de Eurobrico
Con motivo del número 100 de la revista, conversamos con Alejandro Roda, director de Eurobrico, para tomar el pulso a un sector que en dos décadas ha cambiado más que en todo el siglo anterior. Desde su posición al frente del principal punto de encuentro del canal, Roda analiza la evolución de las ferias profesionales, las tendencias que primero se detectan en Eurobrico y los retos que marcarán el futuro de fabricantes, distribuidores y puntos de venta. Una mirada experta para entender hacia dónde se dirige una actividad clave para el comercio de proximidad y el suministro profesional.
¿Cuál considera que ha sido el cambio más significativo que ha vivido el sector de la ferretería y el bricolaje en los últimos 20 años?
El sector ha experimentado una transformación importante en estos últimos veinte años. Si tuviera que destacar el cambio más significativo, destacaría dos procesos estrechamente vinculados: la profesionalización del sector y la paulatina concentración de la distribución. En estos años, hemos pasado de un mercado muy atomizado a otro en el que los grupos de compra, centrales y las cadenas especializadas tienen un peso decisivo, lo que ha modificado de forma sustancial las dinámicas comerciales, la negociación y la manera de presentar los productos, así como la forma de competir.
En este contexto, los principales actores del sector, fabricantes, distribuidores y puntos de venta, se han visto obligados a redefinir y afinar su propuesta de valor. Hoy las ferreterías ya no se limitan exclusivamente a la venta de productos; el cliente demanda asesoramiento técnico, especialización y soluciones concretas. Además, las fronteras tradicionales entre ferretería, bricolaje y suministro industrial se han ido difuminando, dando lugar a un sector más transversal, más competitivo y exigente y claramente orientado a la eficiencia, el servicio y la experiencia del cliente.
¿Cómo ha evolucionado el papel de las ferias profesionales en este periodo?
Las ferias profesionales han evolucionado al mismo ritmo que lo ha hecho el comprador profesional y el mercado. A día de hoy, el comprador tiene muy poco tiempo, está saturado de catálogos, impactos comerciales e información digital, y necesita decidir con precisión matemática dónde focalizar su atención y sus recursos.
En este contexto, una feria profesional cobra más sentido que nunca y, además, gana en valor estratégico. Por lo menos, cada dos años, el comprador necesita ver y tocar el producto, hablar cara a cara con proveedores habituales y potenciales; es necesario intercambiar ideas y detectar las tendencias de forma directa y eficaz. Esta experiencia ‘presencial’ es insustituible y muy difícil de sustituir en un entorno digital.
Eurobrico se ha consolidado como un espacio de negocio del sector de la ferretería y el bricolaje, concentrando la oferta y la demanda, pero, además, se ha convertido en el punto de encuentro ineludible para ordenar información, tomar decisiones y reforzar las relaciones personales y conocer las últimas tendencias. Además, gracias a iniciativas como el Eurobrico Business Club, la feria atrae a compradores internacionales que buscan en España productos de calidad, innovación y servicio competitivo. Esto convierte al certamen no solo en un escaparate comercial, sino en una herramienta de negocio única, donde los expositores pueden generar relaciones comerciales de alto valor y ampliar su presencia tanto a nivel nacional como internacional.
¿Qué tendencias del mercado ha detectado antes o con más claridad a través de la feria?
Eurobrico es un excelente termómetro del sector, un espacio que anticipa las tendencias antes de que se consoliden en el mercado. Muchas de ellas se perciben en las conversaciones de los expositores, en la decoración del stand, incluso en la manera en que las empresas presentan sus propuestas.
En Eurobrico hemos detectado claramente cómo el servicio ha pasado a ocupar un papel fundamental, por delante incluso que el propio producto. Hoy en día no basta con tener un amplio catálogo de productos; el valor clave está en ofrecer una gama bien construida, coherente, rentable y adaptada a cada tipo de cliente, acompañada de asesoramiento, soporte y soluciones reales para el punto de venta; eso marca la diferencia.
A todo ello, se suma la clara apuesta por la digitalización de procesos, la innovación constante en producto, una preocupación por la sostenibilidad aplicada de forma práctica y una mayor mentalidad cada vez más abierta al mercado internacional. Todo ello aparece primero en la feria, antes incluso de verse reflejado de forma generalizada en el sector.
Mirando al futuro, ¿qué será imprescindible para que el sector y sus principales puntos de encuentro sigan siendo relevantes?
El gran reto de los próximos años será seguir evolucionando sin perder el contacto con la realidad de profesional. El sector tendrá que seguir adaptándose a un entorno cada vez más concentrado, competitivo y exigente, donde el valor diferencial estará en el servicio, la especialización, la eficiencia y la capacidad de aportar un valor real al cliente final.
En cuanto a los puntos de encuentro profesionales, su relevancia dependerá de su capacidad para ser útiles para el sector, de verdad. En las ferias debemos escuchar activamente al sector, anticipar tendencias, ofrecer contenidos prácticos y facilitar encuentros que generen oportunidades de negocio reales. Ya no basta con ser un escaparate: hay que ser un espacio de conexión, conocimiento y toma de decisiones.
Además, estos encuentros deben evolucionar hacia modelos que trasciendan los días de celebración, reforzando la comunidad profesional y el intercambio continuo a lo largo del tiempo. Si lo logramos, las ferias seguirán siendo un pilar fundamental para la cohesión, la competitividad y el desarrollo del sector.
¿Qué retos ha tenido que afrontar una feria como Eurobrico para seguir siendo relevante y representativa en un contexto de transformación del sector y de los canales de relación profesional?
Uno de los principales retos de Eurobrico ha sido mantener su independencia y papel integrador en un sector cada vez más complejo y fragmentado. Es un espacio ‘neutral’ frente a cualquier central de compras, cooperativa, gran superficie o grupo concreto, donde todos los actores del sector: fabricantes, distribuidores, grandes cadenas, cooperativas y ferreterías de proximidad, pueden encontrarse bajo un mismo techo en un momento concreto cada dos años, y siempre pares.
Esta capacidad de aglutinar al sector en su conjunto, de facilitar el diálogo entre modelos de distribución distintos y de adaptarse a los nuevos tiempos sin perder su esencia, es lo que ha permitido a Eurobrico seguir siendo una feria representativa, útil y plenamente alineada con la evolución del mercado.
En 2026 vuelve Eurobrico, su próxima edición se celebrará del 6 al 8 de octubre en Feria Valencia, nuevamente junto a Iberflora. Será una edición pensada para seguir dando respuesta a las necesidades reales del sector, reforzar el contacto entre oferta y demanda y potenciar aún más su dimensión internacional.









































