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Farmacia y cosmética
Hacia una cosmética de precisión

Menos es más, también en cosmética

Mónica Daluz28/10/2019
Más de dos metros de órgano, el de mayor tamaño, la piel, (barrera frente a virus y bacterias, nos protege de la pérdida de agua y de la radiación, contribuye a regular la temperatura corporal, y su aspecto es termómetro de belleza y juventud), se halla expuesta a factores de nuevo cuño como la contaminación ambiental o las radiaciones de los aparatos electrónicos. La industria ofrece nuevos desarrollos fundamentados en nuevos activos, en los crecientes conocimientos científicos y en nuevas tecnologías y herramientas con las que manejar la información, que hacen posible un despliegue de productos de alto valor añadido. El consumidor, que se sabe longevo, intuye que los efectos a largo plazo cuentan..., y le pide a la ciencia y a la tecnología que maximicen la efectividad al tiempo que pone una línea roja: que todo ello se utilice para obtener un producto, digamos, “de mínimos”, y muy personalizado, de precisión. Mínimos componentes y un principio activo en la cantidad suficiente para actuar sobre el requerimiento en cuestión (en el caso de la cosmética de tratamiento), y si es “natural”, mejor. El comprador traslada sus motivaciones de compra en el ámbito de la alimentación a los productos cosméticos, dos mundos que hoy se dan la mano a través del concepto de “nutricosmética”; la industria está presentando en sus porfolios gamas de producto que combinan tratamientos por las vías tópica y oral. El compromiso medioambiental también se erige en valor al alza entre el consumidor de cosméticos, sin embargo, las acciones del sector sobre los retos medioambientales no parecen ser percibidas con claridad por el consumidor final, quien, por otra parte, no lo tiene nada fácil a la hora de tomar su decisión de compra.
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Si en los últimos años el comprador ha incrementado sus exigencias en cualquier sector de consumo, en el caso de los productos cosméticos lo ha hecho con mayor énfasis si cabe. Consciente de los numerosos avances que se suceden en los ámbitos de la biología molecular, la microbiología o la genética, y receptivo a las continuas informaciones sobre nuevos frentes en la lucha contra enfermedades que hasta hace muy poco giraba en torno a tratamientos encallados, el nuevo consumidor confía en que ese conocimiento se ha trasladado a la industria cosmética, así que espera mucho más del producto

El empoderamiento del consumidor del siglo XXI tiene su base en el conocimiento y en los nuevos valores e intereses que se gestan al abrigo de las nuevas realidades, y que le sitúan siempre un paso por delante del mercado. Nuestro umbral de tolerancia a la inacción política ante el cambio climático baja por momentos, lo cual indica la conciencia sobre, entre otras cuestiones, el impacto de los tóxicos, que a día de hoy están presentes allá donde miremos. Ello hace al comprador permeable a nuevas soluciones que contrarresten dichos efectos nocivos; sabe que ante la reducción de la capa de ozono la piel queda desprotegida de los rayos solares, que ésta está expuesta a la contaminación ambiental, especialmente en las grandes urbes, y que el uso de las nuevas tecnologías nos expone a radiaciones con las que nuestro organismo no había tenido que lidiar. Y aunque naturalmente la célula dispone de mecanismos de reparación y regeneración, la presión del entorno es demasiado alta.

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Todo ello ha dado lugar a la irrupción de nuevas categorías de producto.  Así nos lo explica la directora de I+D de Laboratorio Martiderm, Gina Puig: “En los últimos años ha habido un boom en torno a todo lo relacionado con la polución, ya sea polución por contaminación, como polución química. Además, se ha investigado acerca de los efectos nocivos sobre la piel de otras radiaciones del espectro electromagnético, como la radiación infrarroja y la luz visible (HEV o luz azul), que emiten los dispositivos electrónicos principalmente. Como consecuencia han aparecido productos en el mercado que protegen frente a la polución y frente a este tipo de radiaciones. Otro avance muy destacado es el descubrimiento de una microflora en la piel (microbioma) que abre el horizonte a lanzamientos de nuevos activos y productos eficaces en esta diana, formulados con prebióticos y probióticos. También la epigenética es otra disciplina que ha hecho su aparición en el mundo de la cosmética, dotándonos de recursos para mejorar la resiliencia de la piel y frenar su proceso de envejecimiento”.

Salud, belleza y calidad de vida son los objetivos de un consumidor más predispuesto a creer en la efectividad de los nuevos productos, y como es lógico, si más espera, más está dispuesto a pagar. Aunque aún hay consumidores que creen que pueden encontrar lo mismo a la mitad de precio. Como precisa Tamara Martínez, directora del Departamento Médico de Martiderm, “el consumidor debe buscar productos con concentraciones óptimas de activos efectivos que cuenten con estudios de eficacia realizados con el producto final. No todas las marcas incluyen en sus formulaciones las cantidades necesarias para que los activos lleven a cabo las funciones que indican. Los precios de venta excesivamente bajos no permiten que los productos contengan las concentraciones efectivas de los activos, de ahí la importancia de que los resultados de los estudios sean con el producto final”.

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Tecnología y nuevos principios activos

Los avances en disciplinas del espectro génico y biotecnológico están contribuyendo al desarrollo de nuevos productos cosméticos con propiedades mejoradas. Así se pronuncia al respecto Marc Xalabarder, director general de Neftis Laboratorios, desarrollador de productos propios y para terceros: “Los avances tecnológicos han revolucionado el sector, tanto desde el punto de vista de la actividad y acción de los principios activos como de la obtención de éstos; la biotecnología y la genética ya son pilares básicos en nuestro sector. En cuanto a los avances biotecnológicos, para el diseño y la obtención de activos –como el ácido hialurónico, cuya obtención por medios biotecnológicos ha permitido grados de pureza muy superiores que por las vías tradicionales, así como mejorar su eficiencia en la fabricación–; los avances en genética, por la capacidad de los nuevos activos en la reparación de daños en el genoma o por inducir cambios en la cadena de ADN intracelular y la consecuente replicación celular, y los tecnológicos, referido a todas las herramientas de que disponemos para el análisis del estado de la piel, así como para el registro de hábitos de vida saludables”.

Como ejemplos de nuevos principios activos que vienen a añadirse al elenco de componentes con los que trabaja la industria cosmética, cabe citar los péptidos biomiméticos, “moléculas –nos explica Xalabarder– capaces de intervenir en los metabolismos fisiológicos cutáneos de manera análoga a como lo harían los propios péptidos presentes en el cuerpo humano. Estas moléculas son capaces tanto de activar como de anular los resultados de las rutas metabólicas en las que participan”, o la ficocianina y la fotoliasa, “dos enzimas –prosigue nuestro interlocutor– que permiten la reparación del ADN del daño causado por las radiaciones solares. La fotoliasa corrige y repara el ADN mediante la ruptura y reparación de enlaces timina-timina de la doble hélice de ADN, se activa con la luz solar y repara un 50% del daño en el ADN en 30 minutos: 100 veces más rápida que las enzimas corporales. La ficocianina, por su parte, es un potente antioxidante que bloquea las especies reactivas de oxígeno (ROS) y las especies reactivas de nitrógeno (RNS), responsables de activar la cadena inflamatoria”, concluye.

La doctora Susana Puig, jefe de Dermatología del Hospital Clínic de Barcelona, por su parte, también aporta detalles sobre la fotoliasa, que –explica– “en aplicación tópica repara los dímeros de pirimidina (premutación en el DNA producida por la radiación UV); es una enzima muy extendida en el mundo vegetal y animal pero que han perdido los mamíferos”.

Y por lo que a tecnología respecta, se trata de un factor primordial en esta nueva era de cosmética precisa y esencialista, personalizada, casi a medida. Desde Martiderm, Gina Puig argumenta que “las nuevas disciplinas permiten identificar moléculas más activas a través de soporte informático; esto hace posible definir mejor las moléculas diana para un tipo de receptor y de este modo facilitar la selección de los activos más eficaces. La gestión masiva de datos ofrece una información preliminar para identificar los mejores activos para una función determinada. Además, la aparición en el mercado del concepto ‘cosmética personalizada’ obliga al desarrollo de técnicas, incluso de análisis genético, para poder recomendar un tipo u otro de producto cosmético, adaptado totalmente al tipo de piel y a su predisposición a determinadas patologías dermatológicas. Hay algunos activos que se bioencapsulan o se acompañan de otra molécula, con la finalidad de dirigirse más selectivamente a las células diana para ejercer su acción. Un ejemplo sería un producto despigmentante que pueda realizar su acción en la célula diana, que es un melanocito”.

Irrumpiendo con fuerza en el mercado, los proteoglicanos de última generación; filtros solares biológicos que protegen frente a radiaciones UVA, UVB, IR, HEV y Wifi/Bluetooth; probióticos, microorganismos inactivados que estimulan las defensas propias de la piel para reequilibrarla en procesos anómalos como el acné; prebióticos, alimento que favorece el crecimiento de microorganismos beneficiosos en detrimento de los patógenos con el objetivo de reequilibrar el microbioma; auroreciclaje celular, esto es, activos que promueven el reciclaje de nuestras propias células dañadas, de manera que se descompongan y pasen a ser sustrato para formar nuevas estructuras (sostenibilidad celular); activos antipolución y hasta productos basados en la modificación de la expresión del gen (epigenética). Sobre esta cuestión, la responsable de I+D de Martiderm nos aporta más detalles: “Durante el envejecimiento de nuestra piel, las proteínas encargadas de las propiedades autorrenovadoras de la epidermis se ven reprimidas por unas moléculas (miARN145); en Martiderm formulamos productos con un ingrediente que trabaja en la capa basal de la epidermis reprogramando las células y reactivando su potencial de regeneración (por disminución de los miARN145)”. Asimismo, Puig recuerda que “un producto cosmético debe actuar únicamente a nivel de la epidermis. Con las nuevas tecnologías podemos llegar hasta las capas más profundas de la epidermis. Si alcanzamos la dermis o hipodermis, no estaríamos dentro de la categoría de producto cosmético a nivel regulatorio”. Al hilo de esta cuestión, la Dra. Susana Puig reconoce que “la legislación es dudosa dado que si se demuestra actividad habría que considerarlo fármaco. Lo mismo que los fotoprotectores, que son activos, pero no son fármacos”.

En relación a este debate la presidenta de la Sociedad Española de Químicos Cosméticos, Ana Rocamora, argumenta que “la diferencia entre cosméticos y fármacos está en general bien delimitada legalmente por la definición de cosmético, que varía según los países. En la UE, para aquellos productos que, por su acción o composición, pueden parecer un medicamento, el reglamento establece que son las autoridades sanitarias de cada país las que deben decidir. Para ello hay directrices sobre los borderline products, para que tanto empresas como autoridades sanitarias puedan tomar decisiones. En EE UU, por ejemplo, hay un debate en estos momentos sobre este tema, ya que en su legislación la mayoría de cosméticos de tratamiento se consideran medicamentos OTC. Así pues, este es un asunto importante, sobre el que se trabaja mucho a nivel legislativo en todo el mundo, buscando el equilibrio adecuado para proporcionar seguridad al consumidor sin limitar excesivamente la innovación cosmética”, concluye.

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Marc Xalabarder, director general de Neftis Laboratorios y Esperança Figuerola, responsable de I+D.

En el ámbito del equipamiento de laboratorio, ¿puede detallar cuáles son los aparatos o maquinaria más utilizados por la industria cosmética en cada proceso y cuáles son las prestaciones más valoradas?

Gina Puig, directora de I+D de Laboratorio Martiderm

“A escala de laboratorio es fundamental disponer de un sistema de agitación helicoidal y un sistema que incluya cizalla. Es importante realizar determinaciones de parámetros fisicoquímicos inicialmente y a lo largo del desarrollo del producto para poder establecer las especificaciones del mismo. Para ello es esencial disponer de pHmetro, densímetro, viscosímetro, microscopio, centrífuga…, y a ser posible un HPLC con el que podamos determinar cuantitativamente el contenido de ciertos activos críticos. Existen equipamientos de laboratorio que permiten predecir la estabilidad de una formulación, tanto en fase de desarrollo como recién fabricada o a lo largo de su vida útil. También es interesante poder disponer de un laboratorio microbiológico en el que realizaremos los controles para asegurar la ausencia de contaminación microbiana tanto a nivel ambiental como de producto. Finalmente concluir que el desarrollo de productos cosméticos incluye un estudio de escalado industrial, por lo que es muy importante disponer de un reactor piloto que nos haga de puente entre la elaboración del producto en el laboratorio (pequeñas cantidades) y la producción de un lote industrial”.

Marc Xalabarder, director general de Neftis Laboratorios

“Son muchos los equipos implicados. En Neftis disponemos de más de 120 equipos implicados en la fabricación de productos. En el proceso de control de calidad utilizamos los aparatos de medición y cuantificación de activo, como HPLC, UV e IR. Los equipos de estabilidad acelerada (lumifuge) permiten agilizar los timings en los desarrollos de productos. Para el proceso, desde balanzas a reactores y emulsionadores de todo tipo, fusoras y turboagitadores forman parte de nuestro día a día en la producción. Para las fases de acondicionamiento primario mencionaría envasadoras de ampollas de cierre por fusión, selladoras de tubos, envasadoras de viales, tarros, etc., lo que nos lleva a la fase final del proceso, que requiere de termoformadoras, encelofanadoras, encajadoras verticales y equipos de revisión óptica para el control de calidad. Para destacar algún equipo que pueda dar un valor añadido importante en la calidad de los productos fabricados podríamos mencionar los equipos de visión artificial, que permiten la detección de posibles partículas o impurezas subvisibles que impiden la liberación de un lote fabricado.

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Cosmética esencial: simple, efectiva y natural

Ante la abrumadora oferta de los lineales resulta difícil para el consumidor reconocer aquellos que incorporan avances científicos probados y efectivos, además, sabemos que la presencia de un activo no garantiza su acción si no es a partir de determinadas concentraciones. Un mensaje en exceso optimista puede perjudicar los efectos reales del producto. A la pregunta de si puede un producto cosmético tener efectos sobre el ADN, Ana Rocamora nos lo aclara: “La respuesta es que sí, puede actuar sobre el ADN: los cosméticos pueden tener activos que influyan sobre el ADN celular. Normalmente no penetran en la célula, sino que actúan mediante comunicación celular, activando mensajeros y receptores en la membrana de la célula. Por lo tanto, lo que no podemos decir es que estos productos modifiquen la estructura celular, ni el ADN de las células, porque no lo hacen. Influyen en los mecanismos de expresión genética, eso sí, como lo hace el propio organismo constantemente, según las necesidades y la relación con nuestro entorno, a través de la piel, entre otros órganos”.

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Pero veamos qué está pidiendo el consumidor. Según Gina Puig “el mercado cosmético apunta hacia un ‘less is more’, es decir formulaciones minimalistas con ingredientes clave y altamente eficaces. Estamos en un momento de transición en el que el consumidor está cambiando sus hábitos de consumo a una cosmética más amigable con la piel (biocompatible) y con el medio ambiente (sostenible). Podemos decir que en estos últimos años ha habido una aparición masiva en el mercado de productos de carácter natural, ecológico, bio, orgánico…, lo natural se percibe como la nueva gran tendencia”.

Productos antipolución, ampollas monodosis en tratamientos faciales diarios, productos basados en activos de origen natural, tratamientos orientados a la cosmética íntima, como los blanqueantes, o los productos de masaje deportivo, son segmentos al alza. Los tratamientos con ácido hialurónico, protectores solares con reparación del ADN y tratamientos antiverrugas, también son líneas a destacar por lo que se refiere a la demanda. Otra de las grandes tendencias es la apuesta de las marcas por la nutricosmética. “La nutricéutica –señala Tamara Martínez –se abre camino en el cuidado cosmético con tratamientos ‘in&out’, es decir, que combinan productos dermoestéticos con complementos orales con acciones sinérgicas para mejorar, potenciar o prolongar los efectos sobre la piel”.

Y en el universo de las sensaciones, del que el sector cosmético es especialista indiscutible, aparecen continuamente nuevos conceptos. En este sentido, Neftis Laboratorios dispone de una línea de neurocosmética. Marc Xalabarder nos explica que se trata de “fórmulas diseñadas para generar nuevas experiencias, sean sensoriales a través de perfumes, colores, texturas..., que afectan a los sentidos del tacto, olfato y vista, o también mediante ingredientes psicoactivos que actúan inhibiendo o aumentando la liberación de neuromediadores cutáneos sin actividad sistémica. Estos activos tienen la capacidad, por vía tópica, de inhibir la liberación de la substancia P (precursora de la reacción inflamatoria) o cortisol, estimulando la liberación de β-endorfinas (relacionada con la vitalidad, luminosidad y regeneración celular). Todo ello contribuye no sólo al bienestar y la sensación subjetiva de placer, sino también a mejorar el funcionamiento celular cutáneo incrementando su capacidad inmunitaria, su energía y su equilibrio”.

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Cosmética y envasado: dos sectores y un destino

En la industria cosmética el envase del producto constituye un elemento primordial, y el tránsito hacia una industria sin plástico, sin duda el reto más ambicioso del sector, supone un hándicap para los laboratorios. Un tránsito enmarcado en un objetivo más amplio, el de reducir la huella ecológica, esfuerzo no siempre percibido por el consumidor final. Desde Neftis Laboratorios Marc Xalabarder nos da su punto de vista: “Buena parte de la maquinaria de proceso de packaging está adaptada al plástico. Cambiar estas máquinas para adaptarlas a otros materiales supone una inversión importante. En la actualidad utilizar envases más respetuosos con el medio, ya sea en su fabricación, uso, reutilización o reciclaje, supone un esfuerzo que normalmente es más costoso que las vías ‘tradicionales’ de la era del plástico. Esto acaba afectando al precio del producto, y el usuario, aun siendo consciente de que menos plástico es mejor, no siempre está dispuesto a pagar más por el mismo producto”.

En el mismo sentido se manifiesta el responsable de Garantía de Calidad de Martiderm, Jordi Cabanas: “Un punto donde se está haciendo hincapié es en priorizar la prevención, producción y consumo sostenible, ecodiseño, aumento de materiales reciclables y la reutilización, siempre que ésta sea posible, pero hace falta una gran comunicación y campañas de publicidad para que los consumidores conozcan los esfuerzos de las marcas en materia de ecodiseño. Si acometemos, por ejemplo, una reducción del grosor del envase, un cambio del diseño o una reducción de los plásticos, se puede interpretar como una reducción de los costes, cuando muchas veces implica todo lo contrario. Otros ejemplos que no son apreciables por el consumidor son el cambio a tintas más sostenibles con el medio ambiente, o eliminar el peliculado de plástico de las cajas. En este camino hacia la reducción del plástico las empresas de cosméticos van de la mano de la industria de los envases; por mucho que se quiera avanzar, siempre estamos a expensas de los envases disponibles en el mercado y de la I+D de estas empresas”.

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