Actualización de control en una llenadora de tubos farmacéutica
Este escenario es especialmente crítico en equipos con alta integración mecánica, como las llenadoras-cerradoras de tubos. En este caso, la intervención, desarrollada por TAIB, se ha aplicado sobre una máquina rotativa de 36 posiciones destinada al procesado de productos semisólidos, con estaciones de alimentación, limpieza, orientación, dosificación y cierre sincronizadas mediante una lógica combinada mecánica, neumática y electrónica.
El origen de la intervención no fue un fallo puntual, sino la incapacidad del sistema de control para sostener condiciones estables de producción. La electrónica instalada, completamente descatalogada, limitaba tanto la mantenibilidad como la capacidad de ajuste del proceso. La máquina operaba por debajo de su rendimiento nominal y con baja repetibilidad en parámetros críticos.
La solución se planteó como una sustitución integral del sistema de control, manteniendo la base mecánica existente. Se diseñó un nuevo cuadro eléctrico en acero inoxidable, integrando un PLC de última generación, módulos de entradas/salidas distribuidas y una interfaz HMI orientada a operación y diagnóstico. Esta nueva arquitectura permite estructurar el control, mejorar los tiempos de respuesta y establecer una base tecnológica escalable.
Uno de los puntos clave de la intervención fue la actualización de los sistemas de movimiento. Los accionamientos principales se sustituyeron por servomotores con control digital, permitiendo mejorar la precisión en el posicionamiento y la sincronización entre estaciones. En paralelo, los ajustes de proceso —como dosificación, equilibrado o posicionamiento de porta-tubos— se automatizaron mediante motores paso a paso, eliminando ajustes manuales y aumentando la repetibilidad entre formatos.
La modernización se extendió al sistema de inspección. Se sustituyeron los lectores convencionales por cámaras industriales configuradas para la lectura de códigos. Este cambio permite validar orientación y codificación en tiempo real, con tiempos de procesamiento reducidos y una mayor robustez frente a variaciones en condiciones de producción.
A nivel de software, se desarrolló una estructura orientada a explotación industrial: gestión de recetas, ajuste de parámetros en modo semiautomático, monitorización de estados, registro de alarmas y control de accesos por niveles. Estas funcionalidades permiten reducir tiempos de cambio de formato, mejorar la trazabilidad y facilitar el mantenimiento.
El resultado es una máquina que recupera su capacidad productiva, mejora la estabilidad del proceso y elimina la dependencia de tecnología obsoleta. Todo ello sin modificar la lógica de proceso ni comprometer la validación existente.
En este tipo de entornos, el punto crítico no es cuándo falla el equipo, sino cuánto tiempo se ha estado operando por debajo de su capacidad real sin detectarlo. La actualización del sistema de control no es únicamente una mejora técnica: es una intervención directa sobre la eficiencia global de la línea.



































