AESEG cifra en más de 74 millones el impacto económico del dabigatrán genérico en dos años
La Asociación Española de Medicamentos Genéricos (AESEG) ha presentado el 28 de abril en Madrid su primer informe dedicado a medir de forma integral el efecto de la entrada de un medicamento genérico sobre acceso al tratamiento, resultados clínicos y sostenibilidad del sistema sanitario. El análisis se centra en dabigatrán y concluye que su incorporación al mercado español ha generado un impacto económico superior a 74 millones de euros para el Sistema Nacional de Salud (SNS), además de una ampliación del número de pacientes tratados y una mejora de indicadores de salud.
Según informa AESEG, la disponibilidad de la versión genérica ha favorecido una mayor accesibilidad a la anticoagulación oral directa en España. La secretaria general de la asociación, Elena Casaus Lara, indicó durante la presentación que la mejora de eficiencia asociada a estos fármacos ha permitido incorporar más pacientes y extender el uso de dabigatrán a indicaciones como embolia pulmonar y trombosis venosa profunda, ámbitos en los que el acceso a anticoagulantes orales directos era más reducido.
Los datos recogidos en el informe reflejan un crecimiento sostenido del número de pacientes tratados con ACOD, con una entrada relevante de personas que no recibían terapia previa. Para AESEG, este comportamiento muestra que la llegada del genérico no responde solo a una sustitución de tratamientos anteriores, sino también a una ampliación real del acceso a opciones terapéuticas eficaces y seguras.
En términos asistenciales, el incremento del uso de dabigatrán se ha traducido, según el documento, en 3.171 años de vida adicionales y 2.716 años de vida ajustados por calidad (AVAC). El informe añade que también se habrían evitado 677 ictus isquémicos, 338 infartos agudos de miocardio y 92 recurrencias de enfermedad tromboembólica venosa, con la consiguiente reducción de carga cardiovascular y tromboembólica.
Ahorro farmacológico y retos de penetración
En el plano presupuestario, AESEG calcula que, sin la entrada del dabigatrán genérico, tratar al mismo volumen de pacientes habría supuesto 57 millones de euros adicionales de gasto farmacológico, equivalente a un 74% más respecto al desembolso realmente observado tras su comercialización.
A esa cifra se suman 17,2 millones de euros derivados de la monitorización evitada del INR. La asociación recuerda que, a diferencia de los antagonistas de la vitamina K, dabigatrán no requiere controles periódicos de este parámetro, lo que reduce visitas médicas, pruebas analíticas, desplazamientos y tiempo invertido por los pacientes.
La presidenta de AESEG, Mar Fábregas, afirmó que el caso analizado muestra el triple valor “clínico, social y económico” del dabigatrán genérico, aunque advirtió de que su penetración en España sigue siendo limitada. La entidad sitúa la cuota nacional de medicamentos genéricos en torno al 41% en unidades y al 22% en valores. En dabigatrán, el genérico ronda el 20%, frente a porcentajes superiores registrados en Portugal. Ante la próxima llegada de nuevos ACOD genéricos, la asociación reclama medidas progenéricos para trasladar esos beneficios al uso efectivo dentro del SNS.























