La fabricación aditiva impulsa una nueva generación de productos biointeligentes para las ciudades sostenibles
Lorena Freire, doctora e investigadora senior de Smart Materials y coordinadora técnica del proyecto Biogemse
01/09/2026La transformación de las ciudades pasa, inevitablemente, por transformar la forma en que se diseñan y fabrican los edificios y las infraestructuras. La necesidad de reducir el impacto ambiental del sector de la construcción, mejorar la eficiencia en el uso de los recursos y responder a una creciente demanda de vivienda y equipamientos está acelerando la incorporación de nuevas tecnologías capaces de cambiar las reglas del juego.
Entre ellas, la fabricación aditiva se ha consolidado como una de las más prometedoras. Más allá de su capacidad para producir geometrías complejas o reducir los tiempos de fabricación, la impresión 3D está evolucionando hacia un modelo en el que materiales avanzados, inteligencia artificial, robótica y digitalización convergen para desarrollar elementos constructivos más sostenibles, inteligentes y adaptados a las necesidades de cada entorno.
La construcción vive una transformación similar a la experimentada años atrás por sectores como la automoción o la aeronáutica. La industrialización de los procesos, la automatización y el uso intensivo de datos permiten mejorar la productividad, incrementar la calidad y reducir tanto los costes como el impacto ambiental. En este contexto, la fabricación aditiva ofrece además una ventaja diferencial: fabricar únicamente el material necesario, minimizar los residuos y personalizar cada componente sin incrementar significativamente los costes de producción.
Del material al producto inteligente
La evolución de la impresión 3D en construcción ya no consiste únicamente en imprimir piezas. El verdadero cambio consiste en desarrollar productos capaces de aportar nuevas funcionalidades durante toda su vida útil.
Los nuevos materiales biobasados, circulares y funcionalizados permiten reducir la dependencia de materias primas vírgenes e incorporar residuos industriales valorizados como nuevos recursos de alto valor añadido para el sector de la construcción. Paralelamente, la investigación avanza en el desarrollo de morteros/hormigones sostenibles basados tecnologías innovadoras como la activación alcalina o la geopolimerización, que permiten disminuir de forma significativa la huella de carbono respecto a los materiales tradicionales, contribuyendo así a una construcción más eficiente y respetuosa con el medio ambiente.
Pero el material constituye solo una parte de la ecuación. El verdadero potencial reside en la inteligencia incorporada a los propios productos, que permitirá a los elementos constructivos adaptarse de forma más eficiente a las condiciones ambientales, optimizar prestaciones como el aislamiento térmico o acústico e incluso facilitar su mantenimiento gracias a la información digital asociada a cada componente.
Esta visión convierte a cada elemento constructivo en un activo inteligente cuya trazabilidad acompaña al producto durante todo su ciclo de vida.
Fabricación digital para una construcción más flexible
La combinación de fabricación aditiva, robótica e inteligencia artificial está permitiendo superar algunas de las limitaciones tradicionales de la construcción.
Los sistemas robotizados de impresión 3D de gran formato ofrecen una elevada flexibilidad para fabricar componentes de gran tamaño con geometrías complejas, eliminando muchas de las restricciones propias de los procesos convencionales. Esta libertad de diseño facilita además la incorporación de estructuras bioinspiradas y optimizadas topológicamente capaces de maximizar el rendimiento mecánico minimizando el consumo de material.
Al mismo tiempo, la digitalización integral del proceso permite avanzar hacia modelos de fabricación altamente controlados y prácticamente libres de defectos. Los gemelos digitales reproducen virtualmente tanto los procesos como los propios productos, permitiendo anticipar incidencias antes de la fabricación real. Sobre estos modelos trabajan herramientas de simulación y sistemas de apoyo a la decisión basados en inteligencia artificial que optimizan parámetros de fabricación, reducen errores y mejoran la eficiencia global.
A esta capa digital se suma el Pasaporte Digital de Producto, una herramienta clave que garantiza la trazabilidad de materiales y componentes. Este sistema recopila información sobre el origen de los materiales, sus características, comportamiento y posibilidades de reutilización o reciclaje al final de su vida útil. Este enfoque facilita la transición hacia modelos de economía circular cada vez más exigidos por la normativa europea.
Biogemse: integrar materiales, fabricación e inteligencia
Todas estas tendencias convergen en proyectos de investigación como Biogemse, que persigue desarrollar una nueva generación de productos modulares biointeligentes, sostenibles, circulares y seguros para la arquitectura del futuro. La iniciativa apuesta por un cambio de paradigma en el diseño y fabricación de elementos constructivos, combinando residuos de origen biobasado como principales materias primas, procesos digitales avanzados y soluciones inspiradas en los principios de eficiencia presentes en la naturaleza.
El proyecto aborda este reto desde tres ámbitos complementarios: el desarrollo de materiales biobasados adaptados a la fabricación aditiva; la digitalización y robotización de los procesos de producción mediante sistemas altamente flexibles; y el desarrollo de productos biointeligentes capaces de ofrecer nuevas prestaciones funcionales.
Para ello, se combinarán materiales sostenibles funcionalizados con tecnologías de fabricación aditiva de gran formato, inteligencia artificial generativa para explorar nuevas configuraciones estructurales bioinspiradas y herramientas digitales que permitirán optimizar todo el proceso productivo.
Las soluciones desarrolladas serán posteriormente validadas en diferentes Smart Living Labs, donde podrán evaluarse en condiciones reales de funcionamiento y en distintos escenarios climáticos y funcionales, permitiendo demostrar su viabilidad técnica, ambiental y operativa antes de su futura implantación en el mercado.
La aportación de Aimen
Dentro de este proyecto, Aimen desempeña un papel clave en el desarrollo de materiales sostenibles para construcción mediante la incorporación de distintos aditivos funcionales que permitan mejorar prestaciones específicas como el comportamiento mecánico, la durabilidad, el aislamiento acústico y térmico o la resistencia frente a distintos agentes ambientales, así como en la implantación de sistemas robotizados de impresión 3D para fabricar componentes constructivos de grandes dimensiones y elevada complejidad geométrica.
El centro tecnológico también desarrollará modelos avanzados de simulación acústica que permitirán optimizar tanto los nuevos materiales como los diseños obtenidos mediante fabricación aditiva, incorporando criterios funcionales desde las primeras fases del desarrollo.
Esta combinación de materiales avanzados, robótica, simulación y fabricación digital responde a la estrategia de Aimen de impulsar una construcción más industrializada, eficiente y sostenible mediante la transferencia de tecnologías procedentes de otros sectores industriales.
Hacia una construcción más inteligente y circular
El futuro de la construcción no dependerá únicamente de nuevos materiales o de nuevas máquinas, sino de la capacidad para integrar múltiples tecnologías en un único ecosistema digital e industrial.
La fabricación aditiva se perfila como una herramienta clave para acelerar esa transformación al permitir fabricar componentes más sostenibles, personalizados e inteligentes, reduciendo simultáneamente el consumo de recursos y las emisiones asociadas al proceso constructivo.
En un contexto en el que las ciudades deben responder a retos cada vez más complejos relacionados con la sostenibilidad, la resiliencia y la calidad de vida, iniciativas como Biogemse muestran que la innovación tecnológica ya no busca únicamente construir de forma diferente, sino construir mejor: con materiales más responsables, procesos más eficientes y productos capaces de aportar valor durante todo su ciclo de vida.
















