La estética de 2026 será predictiva, muscular y postural, según Yvette Pons
El sector de la estética profesional atraviesa una transformación profunda, los tratamientos del futuro ya no se centran únicamente en mejorar el aspecto visible, sino en intervenir sobre los mecanismos biológicos que determinan cómo envejecemos, cómo nos movemos y cómo se sostiene el rostro y el cuerpo a lo largo del tiempo. Así lo expone Yvette Pons en su análisis sobre las grandes tendencias que marcarán la estética avanzada en 2026.
La longevidad se convierte en el nuevo objetivo estético
"La estética avanzada no fuerza el tejido, lo acompaña. Cuando el cuerpo está en equilibrio, la piel responde mejor", subraya Pons.
El estilo de vida deja de ser un complemento
Otro de los grandes cambios que marcarán el tratamiento estético en 2026 es la integración del estilo de vida como parte activa del protocolo. Factores como el descanso, el estrés crónico, el sedentarismo o el nivel de actividad física influyen de forma directa en la función barrera, la inflamación y la regeneración celular.
El estrés sostenido favorece la inflamación de bajo grado y dificulta la reparación tisular; el sueño insuficiente compromete la síntesis de colágeno, y la falta de movimiento reduce la microcirculación y la vitalidad de los tejidos.
Esta evidencia impulsa un cambio de paradigma: los tratamientos dejan de ser acciones aisladas para integrarse en un proceso de educación, acompañamiento y coherencia a largo plazo.
"El estilo de vida es el factor diferencial entre resultados superficiales y resultados duraderos", señala la experta.
El músculo entra en el discurso estético
En la estética del futuro, el tejido muscular deja de ser un elemento ajeno a la belleza. Actúa como un órgano metabólico activo que mejora la circulación, regula la inflamación y sostiene estructuralmente la piel.
La pérdida de tono muscular no solo afecta a la forma del rostro o del cuerpo, sino también a la calidad del tejido cutáneo. Por ello, el movimiento y el tono muscular se convierten en aliados esenciales para preservar la firmeza, la definición y la longevidad estética.
"La piel no envejece sola, envejece con el cuerpo que la sostiene", apunta Pons.
La postura, clave en la evolución del rostro
El cuerpo funciona como una unidad estructural. La posición de la cabeza, el eje de la columna y el equilibrio de los hombros influyen directamente en las tensiones musculares, la circulación, el drenaje y la distribución de los tejidos faciales.
Cuando la postura colapsa o la cabeza se proyecta hacia delante, el rostro lo refleja en forma de flacidez, alteraciones del óvalo facial, acumulaciones de volumen o tensiones persistentes. De ahí que muchos tratamientos faciales no logren resultados estables si no se tiene en cuenta la estructura corporal que los sostiene.
Yvette Pons integró la lectura postural en el diagnóstico estético ya en 2018, anticipándose a una tendencia que hoy se consolida en el sector. Esta visión se ha materializado en tratamientos como SULYFTH y YV-LYFTH, reconocidos con el premio al mejor tratamiento en cabina en 2019 y 2022, y culmina en 2026 con el desarrollo del nuevo método AHA, que estructura de forma clara la postura aplicada a la estética.
"Trabajar el rostro sin observar la postura es intervenir sobre el efecto, pero no sobre una de las causas", explica.
Nuevas disciplinas amplían los límites de la estética
La estética avanzada incorpora marcos de conocimiento como la biomecánica facial y la neurodermofisiología, que permiten entender la piel y el rostro como parte de un sistema interconectado donde estructura, movimiento y sistema nervioso influyen de forma directa en la evolución estética.
Este enfoque no introduce intrusismo, sino una estética más consciente, precisa y respetuosa con la fisiología, que evita la sobreestimulación y busca resultados más estables en el tiempo.
"El futuro de la estética no es acelerar procesos, sino comprenderlos", concluye Yvette Pons.
Sobre Yvette Pons
Con más de 30 años de experiencia, Yvette Pons es una referente internacional en estética avanzada, salud postural y formación profesional. Fundadora del Institut Yvette Pons en 1996, ha desarrollado métodos propios como SULYFTH®, YV-LYFTH®, ROSTROLOG-YP, INFLAMMASSAGING y el programa formativo MASTELIER, basados en la personalización y el conocimiento profundo de la estructura facial y corporal.
Como formadora, ha transmitido su metodología a profesionales de Europa, Latinoamérica y Estados Unidos a través de Yvette Pons Training, consolidándose como una de las voces más influyentes del sector.



