Tendencias de uñas primavera-verano 2026: Uñas naturales, elegantes con acabados limpios
Con más de quince años de experiencia en el sector, más de 15.000 alumnas formadas y una sólida trayectoria como instructora y jueza en concursos, Alina Khoronzhak, fundadora de Mi Mundo Uñas, comparte en esta entrevista su visión experta sobre el esmaltado profesional y las tendencias que marcarán la primavera 2026 en el salón.
En temporada primavera-verano, cuando aumenta la demanda de manicuras, ¿qué aspectos técnicos del esmaltado consideras imprescindibles para garantizar un acabado uniforme, brillante y duradero?
Para mí, todo comienza con una preparación impecable de la uña natural. La limpieza profunda de la cutícula es fundamental si queremos que el servicio dure. Todo empieza ahí: en su correcta eliminación y en dejar una superficie bien matizada, pero sin sobrelimar. Esto es clave, porque muchos técnicos todavía pecan de limar en exceso y debilitan la placa.
Otro punto imprescindible es el control de la cantidad de producto. Prefiero siempre capas finas, bien niveladas y sin exceso, porque esa idea de que cuanto más gruesa la uña más resistente es, resulta un error. La resistencia no viene del grosor, sino de saber dónde colocar correctamente el ápex según el tipo de uña.
También es importantísimo respetar los tiempos de polimerización según la lámpara y el tipo de material. Y algo que muchas veces se subestima es secar muy bien el ‘top’. Se deja poco tiempo en lámpara y muchos profesionales acortan ese proceso; después, el acabado queda mate, sin profundidad ni brillo, y se raya mucho antes.
¿Qué diferencias aplicas en la técnica de esmaltado según el tipo de uña natural (uña fina, flexible, corta, con estrías) para que el resultado sea impecable?
En uñas finas o muy flexibles priorizo siempre el gel, aplicado como un refuerzo ligero que aporte estructura sin sobrecargar. Trabajo con capas muy controladas para evitar el grosor excesivo, porque cuando, añadimos demasiado producto, la uña puede sufrir más y perder naturalidad.
Cuando la uña es corta, adapto la técnica y la cantidad de material para estilizar visualmente sin invadir los laterales ni crear volúmenes innecesarios. Si la uña está sana, también podemos nivelar y reforzar con bases rubber, siempre manteniendo el control del producto para que el resultado se vea ligero, natural y cómodo.
Para mí, la naturalidad es la clave. En uñas con estrías, una buena nivelación ayuda a disimularlas, dejando una superficie lisa y uniforme, pero respetando siempre la arquitectura natural. En todos los casos observo cómo es cada uña y cómo reacciona el material. Ajusto la viscosidad, la precisión del pincel y la técnica según el tipo de uña específico.
En cuanto a tendencias primaverales, ¿qué colores, efectos o acabados están marcando esta temporada y cómo pueden adaptarse a la clienta real de salón?
En cuanto a formas y estilos, regresa la manicura francesa, pero mucho más fina y discreta. Se impone la ‘micro French’, una francesa muy sutil, casi escondida, incluso encapsulada o degradada. También veremos versiones perladas o metalizadas, con efecto cromado en la punta. El ‘baby boomer’ continúa presente —nunca ha desaparecido del todo— y esta primavera mantiene su fuerza como apuesta segura.
Asimismo, se consolidan los efectos perlados, el efecto ‘glass’ o nácar, siempre en versiones muy sutiles y naturales.
En cuanto a colores, predominan el blanco lechoso, el rosa translúcido, el ‘milky pink’, el tono melocotón, los pasteles suaves o el amarillo mantequilla. También tendrán protagonismo el ‘baby blue’ y el lila, siempre en acabados translúcidos y extremadamente naturales. Los tonos ‘nude’, como el ‘baby cream’, completan esta paleta.
En definitiva, la tendencia de esta primavera se resume en uñas limpias, francesas finas, ‘baby boomer’ muy difuminado y colores pastel en versiones suaves. Todo gira en torno a una naturalidad cuidada y técnicamente bien trabajada.
¿Qué combinación de forma de uña + color + acabado consideras que mejor representa la primavera 2026 y por qué?
La tendencia actual apuesta por una uña que se vea arreglada, elegante y cuidada, pero como si no llevara nada. Los tonos lechosos, el rosa translúcido, el beige suave o el blanco natural encajan perfectamente con esta estética.
La forma ovalada, tanto en versión corta como más larga, y la almendrada continúan como protagonistas porque estilizan las manos y aportan una imagen muy limpia y femenina. No son formas agresivas, sino equilibradas y fáciles de llevar en el día a día, algo que la clienta de salón valora especialmente.
En cuanto a acabados, los perlados pisan fuerte, aunque siempre en versiones sutiles. Reflejos suaves, efecto nacarado ligero o ‘glass’ muy fino aportan luz sin sobrecargar. Todo se orienta hacia una manicura elegante, natural y atemporal, donde la técnica se percibe por la armonía y el brillo, no por el exceso.



