Los ciudadanos son reticentes a una transición basada en una única tecnología de propulsión
El consumidor medio encuestado rechaza una prohibición de determinadas tecnologías de automoción, contempla distintas opciones de propulsión para su próximo vehículo y considera necesario seguir avanzando en la preparación para una electrificación total. Estas son las principales conclusiones de una nueva encuesta de YouGov realizada entre ciudadanos de cinco grandes mercados europeos: Francia, Alemania, Italia, Polonia y España, que en conjunto representan más del 70% del mercado automovilístico de la Unión Europea. Para los responsables políticos, la próxima revisión de los estándares de CO2 para turismos y furgonetas supone una oportunidad para permitir una mayor variedad de tecnologías de propulsión y adaptar el ritmo de las políticas climáticas a las expectativas de los ciudadanos y a su percepción sobre el grado de preparación de sus respectivos países.
Basada en una muestra representativa de 5.221 adultos, con alrededor de 1.000 participantes en cada país, la encuesta de YouGov, encargada por Clepa, refleja una reticencia hacia un futuro basado en una única solución tecnológica. Tomando la media de los cinco mercados, solo el 8% de los ciudadanos tiene intención de adquirir un vehículo eléctrico de batería (BEV) como su próximo coche. Los vehículos eléctricos híbridos (HEV) superan a los BEV en intención de compra en prácticamente todos los mercados analizados. La única excepción es Alemania, donde la intención de compra de BEV alcanza el 14%, seguida de cerca por los HEV, con un 13%.
Preferencia por incentivar las tecnologías más limpias
Los consumidores muestran también una preferencia por incentivar alternativas más limpias frente a prohibir las tecnologías existentes. En los países analizados, una media del 47% de los ciudadanos apoya incentivar estas alternativas, mientras que un 22% considera que la Unión Europea no debería intervenir en absoluto en el mercado de vehículos. En cambio, solo el 17% de los ciudadanos respaldaría una prohibición directa de determinadas tecnologías. “La encuesta sugiere que existe una desconexión entre las decisiones políticas que se toman en Bruselas y la realidad de los ciudadanos europeos”, explica Benjamin Krieger, secretario general de Clepa. “Los ciudadanos quieren conducir vehículos más limpios, incluidos los eléctricos, pero prohibir de facto los vehículos híbridos y los de combustibles alternativos limita drásticamente sus opciones. La próxima revisión de los objetivos de CO2 representa una oportunidad para adaptar el ritmo de la transición a esta realidad y proporcionar a la industria la flexibilidad que necesita, al tiempo que se ofrece a los consumidores la posibilidad de elegir las tecnologías limpias que realmente desean”.
A la hora de valorar la transición, los consumidores consideran que sus países están incluso menos preparados que ellos mismos para afrontar este proceso, una percepción expresada por el 68% de los encuestados. Además, el 75% afirma que su país no está preparado para una electrificación total. Entre las principales preocupaciones que explican esta reticencia figuran la falta de infraestructura de recarga, señalada por el 46% de los participantes, el precio de los vehículos, también mencionado por el 46%, y el incremento de los costes energéticos, citado por el 37%.
Los resultados apuntan a que, ante la percepción de que tres de cada cuatro encuestados consideran que su país todavía no está preparado para una electrificación total, las condiciones necesarias para la transición deberían incluir infraestructura de recarga, vehículos asequibles y costes energéticos competitivos. La encuesta también refleja el respaldo al mantenimiento de una variedad de tecnologías de bajas y cero emisiones durante el proceso de transición.
Los resultados de los encuestados en España
En España, los resultados reflejan igualmente una preferencia por mantener abiertas distintas opciones tecnológicas durante la transición. Los vehículos híbridos y de gasolina son las opciones que generan una mayor intención de compra, con un 24% de los encuestados en ambos casos. Les siguen los vehículos híbridos enchufables y de autonomía extendida (PHEV/EREV), con un 17%, los diésel, con un 14%, y los eléctricos de batería (BEV), con un 8%.
España registra además el mayor apoyo entre los cinco países analizados a incentivar las tecnologías más limpias sin prohibir las existentes, con un 56% de los ciudadanos a favor de esta opción. Solo el 21% de los encuestados apoya una prohibición, mientras que el 13% considera que la Unión Europea no debería intervenir en el mercado de vehículos.
En cuanto al grado de preparación para una electrificación total, solo el 19% considera que España está preparada, frente a un 75% que opina lo contrario. Por su parte, el 27% de los encuestados se considera personalmente preparado para esta transición, el porcentaje más elevado de los cinco países analizados. La falta de infraestructura de recarga es, con diferencia, el principal obstáculo identificado por los ciudadanos españoles, señalado por el 56% de los participantes, seguida de la autonomía de los vehículos, con un 44%, y de su precio, con un 36%.
Javier Pujol, presidente de Sernauto, señala: “Estos resultados ponen de manifiesto la importancia de que las políticas públicas estén alineadas con las necesidades, expectativas y capacidad de adaptación de los ciudadanos. La descarbonización de la movilidad es un objetivo compartido, pero para que la transición sea efectiva y sostenible debe tener en cuenta la realidad de los usuarios y ofrecerles alternativas que respondan a sus diferentes necesidades. Nos encontramos ante un momento único para alinear las políticas públicas con esta realidad y apostar por medidas que incentiven la reducción de emisiones sin cerrar anticipadamente ninguna opción tecnológica. La transición será más rápida y sólida si las decisiones políticas y las expectativas de los ciudadanos avanzan en la misma dirección”.






















