El sector podría generar en España hasta 40.000 empleos y movilizar 10.000 millones de euros hasta 2030
EHEC 2026 confirma el salto industrial del hidrógeno y sitúa a España como polo estratégico en Europa
Con cerca de 2.000 asistentes de más de 45 países, el Congreso Europeo del Hidrógeno 2026, organizado por la Asociación Española del Hidrógeno (AeH2) en Sevilla, ha consolidado el papel del hidrógeno renovable como vector clave para la descarbonización, la seguridad energética y la reindustrialización, en un contexto marcado por la urgencia de acelerar la transición energética en Europa.
El Congreso Europeo del Hidrógeno (EHEC) 2026 ha marcado un punto de inflexión para el sector, confirmando su evolución desde una fase de planificación estratégica hacia un escenario centrado en la ejecución de proyectos y el despliegue industrial.
La inauguración del evento estuvo presidida por el presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, quien defendió el posicionamiento de Andalucía como futura “capital del sur de Europa del hidrógeno”. En su intervención, destacó el potencial del denominado Valle Andaluz del Hidrógeno Verde, impulsado por Moeve, que contempla una inversión inicial superior a los 1.000 millones de euros para un electrolizador de 300 MW, a la que se suma una planta de biocombustibles en Palos valorada en 1.280 millones. En conjunto, estos desarrollos alcanzan los 2.300 millones de euros, con previsión de llegar a los 3.000 millones cuando todas las infraestructuras estén operativas.
Por su parte, el secretario de Estado de Industria, Jordi García Brustenga, resaltó que el hidrógeno renovable tendrá un impacto estructural en la economía al impulsar nuevas cadenas industriales y facilitar la descarbonización. “El hidrógeno no solo hará nuestras energías más limpias, también generará nuevas industrias —electrolizadores, pilas de hidrógeno— y transformará otras como la siderurgia o el transporte pesado”, explicó. García Brustenga hizo además un llamamiento a aprovechar la oportunidad industrial que representa esta tecnología, subrayando que la transición energética será fundamental para fortalecer el tejido productivo y desarrollar nuevas cadenas de valor industriales.
Desde la industria, el CEO de Moeve, Maarten Wetselaar, subrayó el cambio de paradigma energético global, donde la resiliencia y la seguridad de suministro ganan peso frente a la eficiencia. En este contexto, apuntó que Europa necesita reforzar su autonomía energética, abriendo una oportunidad para que España se consolide como hub de producción de energías renovables.
Por su parte, el presidente de la AeH2, Javier Brey, ya anticipó en la apertura que el hidrógeno ha dejado de ser una tecnología emergente para convertirse en una realidad industrial. Brey recordó que “el despliegue del hidrógeno exige abordar retos estructurales como el desarrollo de infraestructuras, la creación de cadenas de suministro, la formación de profesionales y la movilización de inversiones, además de garantizar estabilidad regulatoria y certidumbre a largo plazo”.
Durante las tres jornadas del congreso, con más de 250 sesiones técnicas y científicas y la participación de más de 100 entidades, quedó patente que el hidrógeno renovable está llamado a desempeñar un papel central en la transformación de los sistemas energéticos y productivos.
La clausura del congreso reforzó este diagnóstico. Según señaló nuevamente Javier Brey, el hidrógeno “ya no es una tecnología opcional, sino una pieza clave de nuestra seguridad energética”, especialmente en un entorno geopolítico incierto. El presidente de la AeH2 subrayó además la oportunidad estratégica de España para producir y exportar este vector energético, fortaleciendo su posicionamiento internacional.
Entre las principales conclusiones del EHEC 2026 destaca que el sector ha alcanzado un grado de madurez suficiente para avanzar hacia proyectos a gran escala. En España, este avance se traduce en una cartera creciente de iniciativas en fase de ingeniería y en decisiones finales de inversión recientes, lo que marca el inicio de su desarrollo industrial efectivo.
El impacto económico previsto refuerza esta tendencia. El desarrollo del hidrógeno renovable podría movilizar alrededor de 10.000 millones de euros en inversiones hasta 2030 y generar cerca de 40.000 empleos, además de favorecer la creación de una cadena de valor industrial completa en torno a tecnologías como los electrolizadores, las pilas de combustible o sus aplicaciones industriales.
El congreso concluyó con el anuncio de su próxima edición, que se celebrará en Madrid en 2028, tal y como avanzó la consejera de Economía, Hacienda y Empleo de la Comunidad de Madrid, Rocío Albert. Esta continuidad refuerza el papel de España como uno de los principales centros internacionales para el desarrollo del hidrógeno renovable.
Con todo, EHEC 2026 deja una conclusión clara: el hidrógeno ha entrado definitivamente en la fase industrial y se posiciona como uno de los pilares sobre los que se construirá el futuro energético europeo.


























