Moeve y Galp ponen fin a las negociaciones para la unión de sus negocios de ‘downstream’
Moeve y Galp anunciaron el fin de las negociaciones para combinar sus negocios de refino, química y movilidad en la península Ibérica. Las compañías no han logrado alcanzar un acuerdo definitivo que satisfaga sus respectivos criterios estratégicos y financieros. La operación, anunciada inicialmente en enero, contemplaba la creación de dos plataformas independientes, una de ellas con una red de aproximadamente 3.500 estaciones de servicio en España y Portugal.
La decisión pone fin a más de nueve meses de conversaciones entre ambas energéticas. Según explicaron las compañías, las negociaciones no permitieron establecer unas condiciones comerciales y financieras que respaldaran una alianza duradera y generadora de valor.
El proyecto se hizo público el pasado 8 de enero, cuando Moeve y Galp anunciaron un acuerdo preliminar y no vinculante para estudiar la combinación de sus respectivos negocios de ‘downstream’. La propuesta perseguía crear dos grandes plataformas energéticas con actividades diferenciadas: una centrada en el negocio industrial y otra dedicada a la distribución minorista de combustibles y los servicios de movilidad.
Inicialmente, las partes preveían alcanzar un acuerdo vinculante hacia mediados de 2026. Sin embargo, la dimensión y complejidad de la operación llevaron a retrasar ese calendario. En julio, ambas compañías aseguraron que las conversaciones continuaban avanzando de forma constructiva y situaron la posible firma durante el segundo semestre del año. Finalmente, las negociaciones han concluido sin acuerdo.
Ambas compañías mantienen su estrategia de transformación
Tras anunciar el fin de las conversaciones, Moeve reiteró su compromiso con la ejecución de 'Positive Motion', su estrategia de transformación energética orientada al desarrollo de moléculas verdes y soluciones de movilidad sostenible.
El consejero delegado de la compañía, Maarten Wetselaar, explicó “'Positive Motion' siempre ha sido una estrategia independiente. La posible combinación del negocio de 'downstream' con Galp representaba una oportunidad para acelerar la creación de valor, pero nunca fue una condición para su ejecución. Tras extensas conversaciones, no fue posible alcanzar un acuerdo comercial con Galp. Pero, seguimos plenamente centrados en ejecutar nuestra transformación con disciplina financiera y en generar valor sostenible a largo plazo”, concluyó.
Por su parte, Galp señaló que la ruptura de las negociaciones no afecta a sus operaciones actuales ni modifica sus prioridades de inversión. La energética portuguesa mantendrá el desarrollo de sus actividades industriales y comerciales, así como sus proyectos de transición energética en Sines, entre los que figuran instalaciones de producción de hidrógeno renovable y biocombustibles avanzados.
La presidenta de Galp, Paula Amorim, reconoció que, pese al esfuerzo realizado por las partes, no fue posible alcanzar el entendimiento comercial necesario para materializar la operación. “Galp sigue gozando de una posición excepcionalmente buena, con uno de los perfiles de crecimiento en la fase inicial más atractivos del sector, sólidos negocios industriales y comerciales, y una cartera diversificada que abarca energías renovables e importantes actividades comerciales. Esta combinación de negocios, junto con un sólido balance y una considerable capacidad de generación de efectivo, proporciona a Galp una base sólida para seguir creciendo, invirtiendo y creando valor”, expresó la presidenta de la energética portuguesa.
























