La evolución del consumidor tiene un efecto directo en el modelo de los negocios vinculados a la movilidad por carretera
La estación de servicio entra en una nueva era: más servicios y autonomía
La movilidad cotidiana está cambiando y, con ella, también los espacios que acompañan los desplazamientos. En el marco de la Semana Europea de la Movilidad, que se ha celebrado del 16 al 22 de septiembre, Grupo Moure ha puesto el acento en la transformación que están experimentando las estaciones de servicio y otros espacios vinculados al automóvil, que progresivamente incorporan nuevos servicios para responder a hábitos de consumo más rápidos, flexibles y personalizados.
En España existen actualmente 12.685 estaciones de servicio, según los últimos datos publicados por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), en un contexto en el que también han ganado presencia los formatos de autoservicio. Esta evolución se produce en paralelo a una transformación de los propios espacios, que incorporan servicios complementarios al suministro y nuevas fórmulas de atención al usuario.
Para Grupo Moure, esta evolución implica entender estos establecimientos no únicamente como lugares asociados al repostaje, sino como puntos de servicio integrados en las rutinas de movilidad, donde el usuario puede resolver diferentes necesidades durante una misma parada. Lavado y cuidado del vehículo, compra de productos de conveniencia, servicios autónomos o soluciones digitales forman parte de una tendencia que busca reducir tiempos de espera y facilitar la experiencia del conductor.
“El conductor actual valora cada vez más que una parada le permita resolver varias necesidades de forma sencilla, rápida y adaptada a su momento del día. Por eso estamos viendo cómo los espacios vinculados al automóvil evolucionan hacia una oferta de servicios mucho más amplia, en la que la tecnología tiene un papel importante, pero siempre al servicio de una experiencia más cómoda para el usuario”, explicó Marcos Moure, presidente ejecutivo de Grupo Moure.
Más servicios y autonomía para adaptarse a las nuevas rutinas
La transformación también afecta a la forma en que se prestan estos servicios. La expansión de los formatos de autoservicio está modificando la relación entre usuario y establecimiento. Según la Cnmc, esta tipología de estaciones ha aumentado de manera significativa desde 2020. El organismo también señala que presentan, de media, precios inferiores al conjunto de la red, asociados, entre otros factores, a unos menores costes operativos y a una oferta diferente de servicios.
Esta evolución se enmarca en una tendencia más amplia hacia la autonomía en las experiencias de consumo, especialmente en servicios vinculados a desplazamientos y movilidad. Los sistemas de pago digital, el acceso mediante dispositivos móviles, los procesos automatizados y la disponibilidad de servicios fuera de los horarios comerciales tradicionales están modificando progresivamente la relación entre los usuarios y determinados establecimientos. El objetivo es que el consumidor pueda elegir cuándo y cómo utilizar un servicio, reduciendo pasos y tiempos de espera.
El cambio también se observa en la propia configuración de estos espacios. Las estaciones de servicio están incorporando servicios complementarios relacionados con el mantenimiento y cuidado del vehículo, el comercio de conveniencia o el descanso durante los desplazamientos. De esta manera, una parada que tradicionalmente respondía a una única necesidad puede concentrar diferentes servicios y adaptarse a distintos momentos de la jornada.
“La clave está en que estos espacios sean capaces de adaptarse a las rutinas reales de las personas. No todos los conductores utilizan un servicio de la misma manera ni tienen las mismas necesidades en cada desplazamiento. Por eso, la combinación de servicios, la autonomía y la facilidad de uso están adquiriendo cada vez más importancia”, señaló Moure.
En este escenario, la tecnología actúa como facilitador de una experiencia más flexible, pero no constituye el objetivo en sí mismo. La automatización de determinados procesos permite agilizar operaciones, ampliar la disponibilidad de algunos servicios y ofrecer al usuario un mayor control sobre su experiencia, desde el acceso y el pago hasta la elección del servicio.
“La transformación de estos espacios va a continuar porque también están cambiando las expectativas de los usuarios. La movilidad no termina cuando llegamos a nuestro destino: durante el trayecto seguimos teniendo necesidades que requieren soluciones rápidas, accesibles y sencillas. El reto está en conseguir que estos espacios respondan a ellas sin complicar la experiencia”, concluyó Moure.

























