Las gasolineras reclaman bonificar los combustibles renovables para reducir la dependencia del petróleo en plena crisis de precios
La petición se ha hecho en el marco de ‘Encuentros de Estaciones’, una jornada encabezada por la Asociación Provincial de Estaciones de Servicio de Barcelona (APESbcn), junto con la Agrupación Española de Vendedores al por menor de Carburantes y Combustibles (Aevecar).
Ramon Puigfel, presidente de APESbcn y vicepresidente de Aevecar, destacó que “los combustibles renovables son una alternativa más, y totalmente compatible, en el camino hacia la descarbonización y transición energética”. Por eso, haría falta que estos combustibles tengan “una fiscalidad específica”, ya que ayudan a reducir las emisiones y, a la vez, permiten “una cierta independencia del petróleo y de los altibajos de las crisis energéticas internacionales”.
Durante el acto, que se ha celebrado en ‘Fomento del Trabajo’, se ha puesto en valor la labor de la Plataforma para los Combustibles Renovables, que agrupa a una treintena de asociaciones sectoriales, entre ellas APESbcn, Aevecar y la Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio (CEEES), la otra patronal estatal.
La jornada contó con la participación de Ramon Puigfel, presidente de APESbcn y vicepresidente de Aevecar; Jon Manterola, presidente de Aevecar; Víctor García, secretario general de Aevecar; Nacho Rabadán, director general de CEEES; Inés Cardenal, directora de comunicación y legal de la industria del combustible en España y portavoz de la Plataforma por los Combustibles Renovables; y Pere Condom, director del área de Análisis Estratégico de la Dirección General de Industria de la Generalitat de Catalunya.
De izquierda a derecha: Nacho Rabadán, director general de CEEES; Víctor García, secretario general de Aevecar; Inés Cardenal, directora de Comunicación y Asuntos Legales de Aice; Jon Manterola, presidente de Aevecar; Ramon Puigfel, presidente de APESbcn; Valentí Pich, socio director de Bnfix Pich.
Una alternativa inmediata a la descarbonización
El sector defendió que los combustibles renovables son una solución inmediata y aplicable para reducir emisiones, sin necesidad de renovar el parque de vehículos ni adaptar las infraestructuras existentes.
Actualmente, los grandes operadores ya incorporan en torno a un catorce por ciento de biocarburantes en sus fórmulas, en línea con las directivas europeas. Estos combustibles incluyen productos de origen vegetal, derivados de aceites reciclados.
Según el sector, ésta es la forma más rápida de avanzar en la descarbonización del transporte en un momento en que la electrificación evoluciona más lentamente de lo previsto. Se calcula que cada incremento del uno por ciento en el uso de combustibles renovables equivaldría a la introducción en el mercado de unos 425.000 vehículos eléctricos.
Espejo en Francia: más penetración gracias a la fiscalidad
Las patronales han puesto como referencia el caso de Francia, en el que los carburantes con componente renovable tienen una penetración muy superior gracias a políticas fiscales específicas.
Ante este escenario, el sector reclama incrementar progresivamente el porcentaje actual en España y adoptar medidas fiscales en la reducción de emisiones que ayuden a impulsar estos combustibles.
Neutralidad tecnológica frente a una transición más lenta
El sector ha insistido en que los combustibles renovables son compatibles con la electrificación y forman parte de una estrategia basada en la neutralidad tecnológica.
En este sentido, han advertido que los objetivos europeos —como la prohibición de venta de vehículos de combustión en 2035— han sido revisandos ante las dificultades de implantación, defendiendo una transición más pragmática y equilibrada.
Seguridad energética y oportunidad industrial
Los representantes de las estaciones de servicio han destacado el potencial de España para producir combustibles renovables gracias a la disponibilidad de materias primas ya la capacidad de su industria energética. El sector estima que, con la materia prima disponible en el Estado, se podría llegar a cubrir hasta el 58% de la demanda de combustibles fósiles en 2030.
Este desarrollo podría reducir su dependencia exterior, reforzar la seguridad energética y generar actividad económica en zonas rurales. En este contexto, la crisis derivada del conflicto con Irán ha vuelto a evidenciar la vulnerabilidad del sistema energético global y la necesidad de alternativas propias.

























