Evaluación técnica de cumplimiento ITC MI IP 04: el sector encara los últimos plazos de adaptación
Entrevista con Jaime López Fernández, gestor de Desarrollo de Negocio Energía and Network en Burotec - TÜV Rheinland
Periodista especializado en estaciones de servicio y material eléctrico · Interempresas Media
07/05/2026
La adaptación de las estaciones de servicio a la normativa de instalaciones petrolíferas sigue siendo uno de los principales retos regulatorios del sector. La Instrucción Técnica Complementaria ITC MI-IP 04, aprobada mediante el Real Decreto 706/2017, introdujo nuevas exigencias técnicas y un calendario de adaptación progresiva para las instalaciones existentes. Entre los hitos más relevantes figura la conversión de determinados sistemas de almacenamiento y conducción a configuraciones de mayor seguridad, como la doble pared en tanques y tuberías, con plazos que en muchos casos culminan en noviembre de 2026, lo que está acelerando los procesos de revisión técnica y adecuación en numerosas estaciones del país.
Jaime López Fernández, gestor de Desarrollo de Negocio Energía and Network en Burotec - TÜV Rheinland.
En este contexto, las ingenierías especializadas en seguridad industrial desempeñan un papel clave a la hora de evaluar el grado real de cumplimiento de las instalaciones y orientar a los operadores en la planificación de inversiones y actuaciones técnicas. Empresas como Burotec - TÜV Rheinland, a través de su división de consultoría e inspección industrial, acompañan a operadores y redes de estaciones en el diagnóstico técnico de sus instalaciones, la verificación documental y la priorización de actuaciones para ajustarse a los requisitos normativos vigentes.
Jaime López Fernández, gestor de Desarrollo de Negocio Energía and Network en TÜV Rheinland, analiza el estado real de adaptación del parque de estaciones de servicio en España y las principales carencias detectadas en inspecciones recientes. A lo largo de la entrevista, el experto aborda cuestiones clave como los defectos técnicos más frecuentes —desde sistemas de detección de fugas sin verificar hasta instalaciones eléctricas no adaptadas a zonas ATEX—, los riesgos derivados de una gestión documental incompleta y las posibles consecuencias administrativas, ambientales o incluso penales del incumplimiento normativo.
Existe cierta confusión en el mercado respecto a los plazos de adaptación a la ITC MI-IP 04. Desde un punto de vista técnico y normativo, ¿qué disposiciones transitorias siguen vigentes, qué obligaciones ya son exigibles en inspección y qué hitos temporales deben contemplar las estaciones existentes en los próximos años?
La instrucción establece un régimen de plazos escalonados que depende de la antigüedad de cada instalación, y eso exige un ejercicio de autoevaluación que no todas las instalaciones han completado. La clave está en la Disposición Transitoria Segunda del RD 706/2017, que obliga a convertir tanques y tuberías de impulsión de simple pared a doble pared. En las instalaciones con ventas anuales superiores a tres millones de litros.
Ahora mismo toda instalación con una antigüedad menor a 20 años tiene de fecha límite el 2 de noviembre del 2026 para poder realizar esta conversión a doble pared. Y las que disponen de una antigüedad superior a 20 años, este plazo ha concluido.
¿Existen otras disposiciones transitorias de obligado cumplimiento y exigibles?
Sí. Existen otras disposiciones ya vencidas que seguimos encontrando incumplidas en campo:
- La Transitoria Tercera —válvula antirretorno en instalaciones con tuberías en aspiración, plazo vencido en noviembre de 2020
- La Transitoria Quinta —adaptación de instalaciones desatendidas existentes, plazo vencido en noviembre de 2018.
En base a su experiencia reciente, ¿cuál es el nivel real de adaptación de las estaciones de servicio españolas a la ITC MI-IP 04? ¿Observan una aceleración ante los próximos hitos regulatorios?
Sí, estamos viendo una cierta aceleración en los últimos 12-18 meses, especialmente vinculada al plazo de noviembre de 2026. Disposición Transitoria Segunda
Las grandes redes de compañías integradas han acometido la adaptación de forma sistemática.
Donde vemos mayores problemas es en el parque de estaciones independientes o de pequeña red. Muchas de estas instalaciones tienen más de veinte o treinta años de antigüedad, lo que significa que sus plazos ya han vencido o están a punto de hacerlo. La inversión necesaria supone una carga considerable para estos operadores. Desde TÜV Rheinland estamos a disposición de cualquier operador para poder facilitar estas inversiones.
Cuando una estación acude a ustedes, ¿cómo estructuran el diagnóstico inicial para determinar su grado real de cumplimiento y los riesgos prioritarios que deben abordarse?
El punto de partida es siempre documental. Antes de pisar la instalación solicitamos el Libro de Revisiones, Pruebas e Inspecciones, la documentación de puesta en servicio, los certificados de los últimos ensayos de estanqueidad, el registro de los sistemas de detección de fugas con su clase UNE-EN 13160 y la notificación al órgano autonómico competente. Con esa base ya identificamos lagunas relevantes.
En la visita técnica trabajamos sobre cuatro bloques:
- Almacenamiento y contención: estado de tanques, operatividad del SDF, vigencia de pruebas de estanqueidad, estado de cubetos y arquetas de recogida.
- Instalación mecánica: tuberías, presencia y estado de válvulas antirretorno, ….
- Instalación eléctrica y ATEX: clasificación de zonas, adecuación de los equipos eléctricos instalados, estado del sistema de puesta a tierra y protección catódica si procede.
- Protección contra incendio: equipos extinción, señalización, procedimientos para régimen desatendido si aplica, y actualización del libro de revisiones.
Uno de los defectos más repetidos en inspecciones es la ausencia o mal funcionamiento de los SDF (sistemas de detección de fugas). ¿Qué carencias técnicas están detectando con mayor frecuencia y qué riesgos implica mantener estos sistemas inoperativos o sin verificar?
Lo que vemos con más frecuencia en campo son tres tipos de carencia:
- Sistemas instalados, pero no notificados: el titular tiene un equipo físicamente montado, pero nunca comunicó su instalación al órgano autonómico conforme al punto 8.9 de la ITC.
- Sistemas sin verificación periódica: la ITC exige comprobación anual de los SDF. Encontramos equipos que llevan años sin verificarse, con registros de alarmas no analizados o directamente sin libro de revisiones actualizado.
- Sistemas obsoletos o incompatibles: sondas de nivel no calibradas, vacuómetros sin señal activa, o sistemas evaluados con la antigua norma.
También se siguen detectando estaciones sin válvulas antirretorno correctamente instaladas o certificadas. ¿Por qué este punto sigue generando incumplimientos y qué consecuencias técnicas puede tener en caso de incidente?
La válvula antirretorno en la entrada del surtidor para instalaciones con tuberías en aspiración es uno de esos requisitos que, sobre el papel, parece sencillo y económico. Sin embargo, seguimos encontrando incumplimientos. Principalmente por desconocimiento de la Disposición transitoria Tercera.
La función técnica de esta válvula es crítica: su misión es garantizar que, ante cualquier fuga en la tubería de aspiración, esta se descargue inmediatamente en lugar de seguir siendo un conducto abierto hacia el terreno.
Las grietas en pavimentos y defectos en la estanqueidad de las zonas de repostaje son otro problema habitual. ¿Hasta qué punto se está infravalorando el estado del pavimento como elemento clave de protección ambiental?
El pavimento de una zona de repostaje no es simplemente el suelo que pisan los vehículos, es la primera y en muchos casos única barrera física que impide que los derrames que se producen durante el repostaje o descarga de producto lleguen al subsuelo. Un pavimento con grietas, juntas deterioradas o pavimento poroso sin revestimiento estanco no cumple con esa exigencia de estanqueidad. Sin embargo, en muchas inspecciones el estado del pavimento se evalúa de forma somera o se da por bueno sin comprobación técnica específica.
En inspecciones se han señalado instalaciones eléctricas inadecuadas o no adaptadas a las zonas ATEX. ¿Dónde están los errores más frecuentes: diseño, ejecución o mantenimiento posterior?
Depende de la antigüedad de la instalación. En instalaciones anteriores a la ITC de 2017, el problema suele estar en el diseño original: las zonas ATEX definidas en el Capítulo IX de la norma vigente no coincidían con las de la norma anterior, y muchos equipos eléctricos instalados en su día (luminarias, sondas, botoneras) quedaron dentro de una zona clasificada para la que no estaban certificados.
En instalaciones más recientes o reformadas, el error más frecuente es de ejecución: el proyecto clasifica correctamente las zonas, pero durante la obra se instalan equipos no ATEX por error de distancias o por sustitución de última hora sin revisión técnica. Y nadie lo detecta en la recepción si no hay un control de obra adecuado. Aquí podemos ayudar.
Otro foco es el mantenimiento, cajas de conexión abiertas o con sellados deteriorados, luminarias con su certificado ATEX original pero deterioradas o modificaciones eléctricas menores realizadas sin documentar que alteran la validez de la zona clasificada original. Es un área donde la formación del personal de mantenimiento es determinante.
La falta de mantenimiento actualizado de equipos de protección contra incendios sigue siendo un defecto recurrente. ¿Se trata de una cuestión de coste, de desconocimiento o de falta de cultura preventiva?
En las pequeñas estaciones de gestores particulares, el coste y la falta de estructura interna de gestión pesa mucho. No hay un responsable técnico dedicado, el mantenimiento se contrata de forma reactiva, y los extintores o BIES se revisan cuando la empresa mantenedora llama, no cuando el calendario normativo lo exige.
En redes más grandes, el problema suele ser de gestión y seguimiento. La instalación físicamente correcta, pero sin documentación que lo acredite.
En el caso de estaciones desatendidas, se detectan carencias en control remoto y sistemas de vigilancia. ¿Qué exigencias mínimas deben cumplir hoy estas instalaciones para operar con seguridad jurídica y técnica?
El Capítulo XIII de la ITC MI-IP 04 es el primer marco regulatorio específico para instalaciones desatendidas que ha tenido España, y eso ya es un avance significativo respecto a la norma anterior. Las exigencias son claras y no admiten interpretación laxa:
- Sistema fijo de extinción de incendios: homologado, con cobertura de todas las zonas de suministro.
- Sistema de comunicación bidireccional: el usuario debe poder contactar en todo momento con un centro de control operativo. No basta con un cartel con un teléfono de emergencias: debe haber capacidad de respuesta real 24 horas.
- Interruptor de parada de emergencia: accesible para el usuario, con monitorización remota de su activación.
- Supervisión remota integrada: el sistema debe monitorizar al menos el interruptor de parada, el sistema de extinción y el SDF, con capacidad de actuación remota.
- Señalización e instrucciones: cartelería clara sobre las operaciones permitidas, los límites de suministro a envases y el protocolo de emergencia.
- Visitas periódicas de inspección y control: para instalaciones que operan en régimen desatendido las 24 horas, es obligatorio disponer de un procedimiento de inspección periódica de equipos.
Lo que seguimos encontrando en campo es que muchas estaciones que pasaron a régimen desatendido lo hicieron sin acometer la adaptación completa exigida por la Transitoria Quinta, cuyo plazo venció en noviembre de 2018.
Más allá de la parte técnica, ¿están encontrando déficits en la gestión documental (actas, revisiones, certificados, pruebas periódicas)? ¿Puede una estación estar técnicamente correcta y, aun así, incumplir por falta de trazabilidad? ¿Cómo pueden desde TÜV Rheinland apoyar a las compañías en esta etapa del proceso?
Obviamente una instalación puede estar en perfecto estado técnico y, sin embargo, no superar una inspección por ausencia de documentación.
El déficit documental que encontramos con mayor frecuencia es el siguiente:
- Instalaciones donde se han realizado inversiones (reconversión de tanques, instalación SDF, o cambios de surtidores) pero no existe un acta firmada por técnico competente que acredite cada actuación, no se ha actualizado el libro de revisiones, o la notificación al órgano autonómico no se realizó antes de la puesta en servicio.
En TÜV Rheinland trabajamos con los gestores en lo que llamamos acompañamiento al cumplimiento normativo ayudando a estructurar el expediente documental completo de la instalación.
El incumplimiento puede derivar en sanciones económicas muy elevadas e incluso en responsabilidades penales en caso de contaminación. ¿Cuáles son las posibles consecuencias por el incumplimiento de esta norma? ¿Perciben que el titular es plenamente consciente del riesgo que asume si no adapta su instalación?
El marco de consecuencias es más amplio de lo que muchos titulares perciben, y conviene detallarlo con precisión:
- Régimen sancionador administrativo: la Ley de Industria y las normativas autonómicas de seguridad industrial tipifican como infracciones graves o muy graves el incumplimiento de las disposiciones transitorias de la ITC.
- Responsabilidad medioambiental: la Ley 26/2007 de Responsabilidad Medioambiental establece que el operador de una actividad incluida en su Anexo III (entre las que se encuentran las instalaciones petrolíferas) es responsable de la reparación íntegra del daño ambiental causado, independientemente de culpa o negligencia.
- Responsabilidad penal: los artículos 325 y siguientes del Código Penal tipifican los delitos contra el medio ambiente.
- Paralización de la actividad: los órganos autonómicos competentes pueden ordenar el cierre cautelar de una instalación que presenta incumplimientos graves.
Se ha señalado que estaciones con menores ventas son las que más retrasan inversiones. ¿Cómo deberían priorizar técnicamente sus actuaciones para minimizar riesgo sin acometer una reforma integral inmediata? ¿Cómo ayudan en TÜV Rheinland a priorizar técnicamente las intervenciones para reducir el riesgo legal y ambiental desde el primer momento?
El primer paso es siempre el diagnóstico, no se puede priorizar lo que no se conoce. Una evaluación técnica inicial permite identificar los incumplimientos críticos, los moderados y los documentales, y asignar un orden lógico de intervención.
La lógica de priorización que recomendamos es la siguiente:
- Primero, las obligaciones con plazo vencido que implican riesgo ambiental directo: (SDF inoperativo o no verificado, ausencia de válvula antirretorno, pavimento con grietas severas en zona de descarga…).
- Segundo, la documentación: poner en orden el libro de revisiones, notificar al órgano competente lo que no se ha notificado, y completar los certificados pendientes.
- Tercero, la conversión a doble pared o la renovación eléctrica ATEX son inversiones mayores que pueden planificarse con financiación específica o programas de apoyo, pero deben ejecutarse dentro del calendario normativo, no cuando el titular lo decida.
En TÜV Rheinland acompañamos al titular en toda esta secuencia, comenzando con el diagnóstico inicial.
Si tuviera que lanzar un mensaje claro al sector en 2026, ¿cuál sería la principal advertencia y cuál la principal recomendación para afrontar la ITC MI-IP 04 con garantías?
En las instalaciones de más de 20 años de antigüedad los plazos están cumplidos y este año 2026 sucederá con aquellas instalaciones menores de 20 años. No trato de alarmar, pero los plazos en esta norma siguen cumpliéndose y muchas instalaciones siguen sin estar adaptadas.
La recomendación es que se actúe ante la instrucción de forma preventiva y no reactiva (cuando se reciben notificaciones de la administración). Es conveniente que se trate la adaptación a la ITC MI-IP 04 como una oportunidad de negocio para mejorar sus instalaciones y siempre con ayuda de técnicos y consultores especialistas en la instrucción.
En un mercado donde existen distintas ingenierías y consultoras, ¿qué diferencia a TÜV Rheinland en el ámbito de la seguridad industrial aplicada a estaciones de servicio?
TÜV Rheinland es una ingeniería que lleva en el sector más de 30 años, desarrollando servicios de consultoría técnica y seguridad industrial. Con presencia en toda la geografía española, lo que nos permite tener un conocimiento pleno de la administración y cómo funciona en todo el territorio.
Nuestros responsables de cada área geográfica tienen más de quince años de experiencia en el sector, habiendo desarrollado centenares de proyectos de nueva construcción, reformas en instalaciones petrolíferas y pequeñas adecuaciones. Además, ofrecemos un valor añadido adicional, en cuanto a que todos nuestros técnicos tienen formación superior en prevención de riesgos laborales, lo que supone un plus en cuanto a la seguridad industrial.
Nos congratula ser la numero uno en el ranking de la Alianza de seguridad y poder estar al lado de los principales agentes del sector, ayudándoles a desarrollar todos sus proyectos.
Nuestro diferencial se asienta en cuatro pilares:
- Profesionales con experiencia en instalaciones petrolíferas
- Alcance integral del servicio. No solo estamos enfocados en la ITC-MI-IP04. Si no que desarrollamos proyectos relacionados con nuevas energías (biometano, H2, …) o nuevas instalaciones alternativas (puntos de recarga vehículos eléctricos o instalaciones fotovoltaicas, …).
- Red nacional con capacidad de respuesta local: disponemos de equipos técnicos en todas las comunidades autónomas. Para operadores con redes de estaciones distribuidas por el territorio.
Para cualquier consulta relacionada con los aspectos tratados en la entrevista, pueden dirigirse a:
Jaime López Fernández — Jaime.Lopez@tuv.com
David García Pérez — David.Garcia@tuv.com
Ambos quedan a disposición de los profesionales del sector para ampliar información o atender posibles consultas.


























