La industria de la belleza busca convertir la presión regulatoria en una oportunidad para innovar en envases
Victoria Brownlie MBE, directora de Políticas y Sostenibilidad del British Beauty Council
20/07/2026Este será uno de los temas que se abordarán en London Packaging Week 2026, donde Victoria Brownlie MBE, directora de Políticas y Sostenibilidad del British Beauty Council, analizará cómo está evolucionando el sector ante normativas como la Responsabilidad Ampliada del Productor (EPR), el Reglamento europeo sobre Envases y Residuos de Envases (PPWR) o el impuesto británico sobre envases de plástico. Según explica, la década de 2020 está suponiendo un profundo proceso de transformación para toda la industria del packaging.
Del cumplimiento normativo a la optimización de costes
Brownlie considera que la primera reacción de muchas empresas fue centrarse exclusivamente en cumplir con las nuevas obligaciones administrativas y fiscales derivadas de la legislación. Sin embargo, una vez superada esa fase inicial, las marcas comienzan a replantearse el diseño de sus envases y sus procesos con el objetivo de reducir los costes asociados al cumplimiento normativo.
En este contexto, la sostenibilidad deja de percibirse únicamente como una cuestión reputacional para convertirse también en un factor económico. La búsqueda de soluciones más eficientes, el aprovechamiento de economías de escala y la recuperación de contactos con proveedores especializados forman parte de las estrategias que las empresas están explorando para adaptarse al nuevo escenario.
Innovación sin renunciar al diseño
La evolución tecnológica está permitiendo que los nuevos desarrollos en packaging sostenible no impliquen necesariamente renuncias en aspectos como la calidad, la imagen del producto o la experiencia del consumidor.
Según Brownlie, hace unos años era habitual que las alternativas sostenibles supusieran un incremento del coste o limitaciones en el aspecto premium de los envases. En cambio, las innovaciones actuales permiten avanzar hacia soluciones reciclables o compostables manteniendo los estándares estéticos y funcionales que demanda el mercado cosmético.
La colaboración gana protagonismo
Otro de los cambios destacados es la creciente colaboración entre empresas que tradicionalmente competían entre sí. El British Beauty Council impulsó en 2020 la Sustainable Beauty Coalition precisamente para favorecer el intercambio de conocimientos y acelerar el desarrollo de soluciones comunes.
Brownlie considera que muchas iniciativas siguen desarrollándose de forma aislada y que compartir experiencias, tanto de éxito como de fracaso, permitiría acelerar el progreso del sector en materia de innovación en envases.
Los envases cosméticos siguen planteando importantes retos
A pesar de los avances, determinados formatos continúan siendo especialmente difíciles de reciclar. Muchos productos cosméticos incorporan componentes de pequeño tamaño fabricados con distintos materiales, lo que complica su tratamiento al final de su vida útil.
Uno de los ejemplos más representativos son los sistemas de bombeo utilizados en numerosos productos cosméticos. Estos mecanismos integran piezas de plástico, metal y otros materiales, lo que dificulta su reciclaje mediante los sistemas convencionales. Brownlie señala que se trata de uno de los principales desafíos pendientes y plantea la conveniencia de que el sector impulse proyectos conjuntos para desarrollar soluciones aplicables a gran escala.
Una transformación que va más allá del envase
La responsable del British Beauty Council subraya que la sostenibilidad también depende de otros factores, como el fortalecimiento de la capacidad industrial local, la formación de nuevos profesionales o el desarrollo del tejido manufacturero.
En su opinión, disponer de una industria sólida, fomentar el talento y reforzar la innovación son elementos imprescindibles para que las mejoras en sostenibilidad puedan mantenerse a largo plazo y responder a los retos que plantea un sector que produce alrededor de 120.000 millones de unidades de envases al año.
Tras una primera etapa centrada en adaptarse a las nuevas exigencias regulatorias, la industria cosmética orienta ahora sus esfuerzos hacia el desarrollo de envases más circulares, eficientes y viables desde el punto de vista económico, apoyándose cada vez más en la colaboración entre empresas y en la innovación tecnológica


















