El auge del multi-flavour: una tendencia impulsada por la demanda
Francesco Riva, director de ingeniería de ventas en Cama Group, explica que este enfoque evita recurrir a nuevos formatos de embalaje, cambios complejos o adaptaciones logísticas: basta con mantener la misma caja exterior y modificar el contenido. De este modo se reducen tiempos y costes, y se acelera la validación en el mercado. Este sistema resulta especialmente eficaz en sectores donde la variedad se percibe como valor añadido, como la alimentación para mascotas o la confitería, especialmente en campañas estacionales.
Diferencias globales: una tendencia con múltiples velocidades
Aunque el multi-flavour es una tendencia global, su desarrollo varía según el mercado. En la región MENA predomina un enfoque más tradicional, con preferencia por sabores únicos y marcas consolidadas, lo que limita la adopción de estos formatos. En Asia, en cambio, los surtidos tienen una fuerte presencia, especialmente en China, donde se apuesta por combinaciones visualmente llamativas.
También cambian los modelos productivos. En Estados Unidos y Australia predominan sistemas automatizados y estandarizados, mientras que en Asia es más habitual el ensamblaje manual, que permite mayor flexibilidad en la combinación de productos y en el uso de separadores internos.
El marco regulatorio influye igualmente. En Estados Unidos y Australia existe mayor flexibilidad para variar el contenido de los packs según promociones o campañas. En Europa, en cambio, el enfoque hacia la optimización y la transparencia limita este tipo de prácticas.
Sostenibilidad: una cuestión de diseño
El impacto ambiental de un pack multi-flavour depende directamente de su diseño. Cuando está bien planteado, permite reducir el uso de cartón por unidad de producto al agrupar varias referencias en un mismo envase.
Este enfoque también favorece la prueba de producto: el consumidor puede experimentar con distintos sabores antes de optar por una compra más específica.
Un pack multi-flavour resulta más sostenible cuando concentra variantes en un único embalaje, reduce materiales y mantiene una estructura sencilla. Por el contrario, pierde eficiencia cuando aumenta el volumen sin aportar valor, combina materiales innecesarios o incorpora elementos superfluos.
En Europa, además, el espacio vacío es un factor clave: transportar aire reduce la eficiencia y aumenta la huella ambiental. En este contexto, la normativa PPWR impulsa la reducción de sobreembalajes y formatos sobredimensionados.
Dimensionado del envase: equilibrio entre logística y percepción
De la idea al proceso industrial
Para que un concepto funcione en producción, es clave implicar desde el inicio al fabricante de maquinaria. Esto permite traducir los objetivos de marketing en soluciones técnicas viables y ajustadas al presupuesto.
Según Cama Group, la elección de materiales es determinante tanto para la sostenibilidad como para el comportamiento del envase en línea. El equilibrio entre objetivos ambientales, viabilidad técnica y costes solo se consigue mediante un enfoque coordinado entre todos los actores de la cadena.
Monomaterial frente a multimaterial
El uso de múltiples materiales incrementa la complejidad y los costes, tanto en producción como en reciclaje. Aun así, en algunos sectores, como la alimentación para mascotas, se prioriza el impacto visual del envase, incluso a costa de una menor eficiencia ambiental.
Experiencia de uso: comodidad, visibilidad y elección
El valor del multi-flavour también reside en la experiencia del usuario. Elementos como la posibilidad de volver a cerrar el envase, el consumo por porciones o la visibilidad en el punto de venta influyen directamente en la decisión de compra.
Este tipo de formato permite consumir de forma gradual y facilita la prueba de diferentes sabores, lo que se traduce en información útil para las marcas sobre las preferencias del consumidor.
Producción: entre la línea y el almacenamiento
Una de las decisiones clave es si el surtido se compone en línea o fuera de ella. La opción en línea requiere sistemas muy flexibles y es menos frecuente. El modelo más extendido es el off-line, basado en almacenamiento y posterior combinación de productos.
En este caso, la trazabilidad y la gestión del stock son esenciales: la falta de un solo componente puede detener el proceso. Por ello, la logística interna adquiere un papel central.
Simulación y control del proceso
La complejidad del multi-flavour hace necesaria la simulación previa mediante herramientas como el gemelo digital. Esto permite detectar cuellos de botella antes de la puesta en marcha y optimizar el flujo de producción.
La gestión de múltiples referencias introduce vulnerabilidad en el sistema: basta con que falte un componente para detener la línea. Por ello, la planificación y la integración de procesos son fundamentales.
Producto, vida útil y configuración de la línea
Las decisiones técnicas dependen en gran medida de la fragilidad del producto y su vida útil. Productos delicados, como el chocolate, requieren manipulaciones cuidadosas, mientras que otros permiten mayor automatización.
Una vida útil corta implica cambios frecuentes de formato y una mayor presión sobre la eficiencia operativa, lo que complica la gestión del multi-flavour.
El papel del almacén en la eficiencia
El almacenamiento actúa como un elemento de estabilidad. Permite desacoplar ritmos de producción y evitar paradas de línea, reduciendo el desperdicio.
Según Cama Group, a medida que aumenta el número de sabores, también lo hacen las variables y el riesgo de ineficiencia. En este contexto, pequeños almacenes intermedios funcionan como ‘pulmones’ que absorben variaciones y mantienen la continuidad del proceso.
El éxito del multi-flavour no depende solo del marketing: requiere un diseño equilibrado entre sostenibilidad, viabilidad industrial y gestión eficiente de la complejidad


















