Aimplas advierte de que las empresas deberán reportar las pérdidas de microplásticos antes del 31 de mayo
Aimplas ha alertado de que las empresas afectadas por el nuevo marco europeo sobre microplásticos deberán calcular y reportar anualmente sus pérdidas estimadas antes del 31 de mayo de 2026. Según el centro tecnológico, la normativa combinará prohibiciones progresivas y nuevas obligaciones para la industria, con el objetivo de reducir en un 30% las liberaciones de microplásticos antes de 2030.
El Reglamento (UE) 2023/2055 introduce la obligación de notificar a la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA) las pérdidas estimadas de microplásticos añadidos intencionadamente. Para ello, las empresas deberán implantar sistemas internos de seguimiento que permitan medir y documentar estas pérdidas, un requisito que hasta ahora no era obligatorio. La primera fecha clave será el 31 de mayo de 2026, límite para presentar la correspondiente notificación.
Ángela Martín, especialista en legislación de Aimplas, ha señalado que “las empresas deberán anticiparse y adoptar medidas concretas para cumplir con estas nuevas exigencias. Esto incluye el establecimiento de sistemas internos de seguimiento que permitan una medición precisa y un reporte transparente a la ECHA”.
Claves para cumplir con los nuevos requisitos
Desde Aimplas recomiendan iniciar cuanto antes una revisión interna de productos y aplicaciones para identificar la presencia de microplásticos añadidos intencionadamente. También será necesario desarrollar mecanismos de seguimiento que permitan calcular las pérdidas al medio ambiente y organizar con antelación la información requerida para cumplir los plazos establecidos, especialmente el primer hito del 31 de mayo de 2026.
La especialista en legislación ha recalcado que “la clave está en que las empresas no solo entiendan la normativa, sino que comiencen a adaptarse cuanto antes para cumplir con los plazos establecidos. Las fechas son inevitables y la preparación temprana será crucial”.
Prohibiciones que afectarán al consumidor
La normativa también contempla medidas con impacto directo en el mercado. Entre ellas, la prohibición de los cosméticos exfoliantes con microesferas plásticas, que entrará en vigor a partir del 17 de octubre de 2027. Estas partículas, diseñadas para limpiar o aportar textura, pueden persistir durante años en el medio ambiente tras su uso.
Ángela Martín ha explicado que “los cosméticos exfoliantes con microesferas plásticas son una de las aplicaciones más visibles para el consumidor, ya que estas partículas terminan contaminando el agua, lo que genera un impacto ambiental muy significativo. Esta prohibición es un paso importante para reducir esa carga de microplásticos”.
Prevención de pérdidas de granza
El Reglamento (UE) 2025/2365 introduce la obligación de prevenir las pérdidas de granza, los pequeños pellets que sirven como materia prima para fabricar plásticos. Los operadores que manipulen más de cinco toneladas al año, así como transportistas y buques que operen en la Unión Europea, deberán implantar medidas preventivas y planes de gestión de riesgos antes del 17 de diciembre de 2027. La pérdida accidental de pellets será considerada un incumplimiento legal con consecuencias jurídicas y económicas.
Según Ángela Martín, “la gestión de los pellets a lo largo de toda la cadena logística es fundamental para evitar que se liberen al medio ambiente. Las empresas deberán ser proactivas en la implementación de medidas de prevención y planes de gestión”.
Un cambio estructural para la industria
Los cambios que introduce esta normativa suponen una transformación en la forma en que se fabrican y gestionan los materiales plásticos. Aimplas ofrece apoyo técnico en la interpretación de los reglamentos, en los procesos de notificación a la ECHA y en la implantación de los planes de gestión de riesgos exigidos.
Además, el centro tecnológico desarrolla proyectos como Valplast y Moresan, centrados en el estudio del comportamiento de los microplásticos en distintas matrices y en el desarrollo de métodos para su detección, identificación y cuantificación en aguas residuales urbanas.
Cristina Furió, investigadora del laboratorio de microplásticos, ha subrayado que “los proyectos permiten monitorizar la generación de microplásticos, desarrollar métodos innovadores para su detección e identificación y estudiar los efectos de los micro y nanoplásticos en la salud humana”.














