Protección del producto
De coste a valor: cuando el packaging garantiza calidad y conservación
La correcta elección del film, la bandeja o el sistema de retractilado no solo protege el contenido frente a golpes, contaminación o variaciones ambientales: también asegura que el producto llegue al cliente en las mismas condiciones en las que salió de la línea de producción. Un packaging adecuado reduce incidencias, evita reprocesos y preserva las propiedades físicas, organolépticas o funcionales del producto, especialmente en sectores sensibles como el alimentario, farmacéutico o industrial.
“Cuando analizamos los datos en planta, casi siempre llegamos a la misma conclusión: un embalaje bien concebido es clave para mantener la calidad del producto durante todo su ciclo de vida”, señala el director general de Soretrac. “Nuestro trabajo consiste en ayudar a que el packaging deje de ser un punto crítico y se convierta en una garantía de conservación y fiabilidad”.
Con más de 50 años de trayectoria, Soretrac ha evolucionado desde la distribución de maquinaria y materiales hasta convertirse en un socio tecnológico especializado en soluciones de embalaje orientadas a la protección del producto. Desde la introducción de las primeras soluciones de retractilado en España hasta la implantación de sistemas automatizados con control digital, la compañía ha acompañado a empresas de múltiples sectores en la mejora de sus procesos de envasado, siempre con el objetivo de preservar la calidad en cada etapa.
Hoy, su labor abarca desde la selección de materiales —films de poliolefina, BOPP y polietileno, soluciones termoformadas, sleeves, envasado al vacío, entre otros— hasta la configuración de la maquinaria más adecuada para cada entorno productivo. Todo ello bajo un enfoque técnico basado en datos, rendimiento y sostenibilidad, donde la protección del producto es el eje central de cada decisión.
En un contexto donde la exigencia del mercado y los compromisos ambientales son cada vez mayores, el mensaje es claro: dejar de ver el packaging como un coste inevitable y empezar a gestionarlo como lo que realmente es: una inversión estratégica en calidad, conservación y confianza, capaz de reforzar la cadena de suministro de principio a fin.














