El Museo del Fracaso reivindica el error como motor de innovación en packaging
En un contexto industrial marcado por la presión de los resultados, la medición constante y la búsqueda de la eficiencia, el error suele interpretarse como un elemento a evitar. Sin embargo, en ámbitos como la innovación en envase y embalaje, el fracaso forma parte inherente de los procesos de desarrollo. Esta será una de las ideas centrales que llevará a Packaging Innovations & Empack 2026 el Museum of Failure, un proyecto expositivo y divulgativo que invita a repensar el papel del error como palanca de progreso.
West, con formación en psicología clínica y organizacional, subraya que detrás de cualquier innovación reconocida existe una larga sucesión de intentos descartados, prototipos fallidos y decisiones erróneas. A su juicio, la sociedad tiende a premiar únicamente los resultados finales, mientras penaliza los procesos que conducen hasta ellos. Esta contradicción, señala, limita la capacidad de las empresas para asumir riesgos significativos, especialmente en sectores sometidos a una elevada presión competitiva.
Desde una perspectiva histórica y evolutiva, el comisario del museo recuerda que el progreso humano se ha construido a partir de innumerables ensayos fallidos. El mismo principio se aplica a la innovación industrial: la experimentación constante, incluso cuando no ofrece resultados inmediatos, es clave para generar valor a largo plazo. En este sentido, defiende la necesidad de crear entornos de trabajo donde exista seguridad psicológica y donde los equipos puedan reconocer errores sin temor a represalias.
West también pone el foco en las diferencias culturales en la aceptación del fracaso. Mientras que en algunos países occidentales el error se tolera como parte del aprendizaje, en otros contextos el estigma asociado al fallo reduce drásticamente la disposición a experimentar. Esta realidad tiene un impacto directo en la capacidad innovadora de empresas y sectores completos.
En el ámbito del packaging, donde confluyen requisitos técnicos, regulatorios, económicos y de sostenibilidad, el margen para la experimentación suele ser limitado. No obstante, el fundador del Museum of Failure sostiene que muchas soluciones hoy consideradas viables nacen de ideas descartadas en el pasado, recuperadas cuando la tecnología, el mercado o el contexto social han cambiado.














