Resiliencia y madurez del sector del embalaje en España: Informe de resultados 2025
El año 2025 cerró con resultados positivos para el sector del embalaje en España, año que se caracterizó por la estabilización del mercado tras varios periodos de dificultades en la cadena de suministro y por un avance hacia modelos más eficientes, sostenibles y estratégicos, según el informe de Rajapack. La industria dejó atrás periodos de crecimiento limitado gracias a un aumento de la demanda en sectores como Agricultura y Transporte y Logística, con incrementos superiores al 20%, así como en Servicios, que registró un alza cercana al 15%. Por su parte, el comercio mayorista continuó siendo el principal consumidor de soluciones de embalaje, con un crecimiento del 10%.
Tras etapas marcadas por la inestabilidad de precios, la falta de materias primas y los retrasos logísticos, las compañías centraron sus esfuerzos en garantizar la disponibilidad de productos, optimizar gastos operativos y mejorar la eficiencia de sus procesos. En este contexto, el embalaje adquirió un rol estratégico dentro de la cadena de valor y dejó de ser considerado simplemente un insumo.
El 2025 confirmó que el sector alcanzó un grado de madurez y consolidación, al apostar por la eficiencia, la cercanía productiva y la anticipación a los cambios regulatorios. La sostenibilidad, la automatización y la fiabilidad del suministro pasaron de ser tendencias emergentes a elementos esenciales para competir en un mercado cada vez más exigente, tanto desde el punto de vista legal como operativo, según explicó Bernard de Paauw, director general de Rajapack en España.
Uno de los hitos del año fue la rápida adaptación a las nuevas normativas europeas y españolas sobre envases y gestión de residuos, lo que impulsó una transformación profunda en el sector. Las empresas revisaron sus materiales, simplificaron componentes e incrementaron el uso de contenido reciclado; así se anticiparon a los cambios legales para asegurar el cumplimiento, la continuidad en el suministro y la seguridad jurídica.
Paralelamente, se reforzó la estrategia de proximidad productiva y colaboración con proveedores europeos, con el objetivo de asegurar disponibilidad y reducir los tiempos de reposición. Esta reconfiguración fortaleció la posición de fabricantes y distribuidores capaces de ofrecer soluciones confiables, homologadas y alineadas con las directrices comunitarias.
El avance de la automatización también fue significativo. Frente a la presión sobre los costes laborales y la necesidad de aumentar la productividad, las empresas incorporaron sistemas tecnológicos que minimizaron errores, agilizaron la preparación de pedidos y optimizaron la logística. En este ámbito, destacaron los desarrollos de máquinas de embalaje compactas, modulares y adaptables a distintos volúmenes de trabajo, que permitieron mejorar la eficiencia sin requerir grandes inversiones.
Las tendencias globales influyeron de manera decisiva en la evolución del mercado español. La sostenibilidad se consolidó como un criterio clave para la toma de decisiones e impulsó soluciones más responsables. Al mismo tiempo, la digitalización de la logística y la presión por reducir los plazos de entrega incrementó la demanda de embalajes más técnicos. La eficiencia operativa y la flexibilidad tecnológica ganaron protagonismo, con un interés creciente en soluciones compactas que aumentaron la productividad sin requerir grandes cambios estructurales.
En cuanto a los materiales, el papel y el cartón continuaron su ganancia de relevancia en aplicaciones de envío y protección. Los plásticos siguieron presentes en aquellos usos donde resultaron indispensables, evolucionando hacia versiones recicladas o reciclables. Esta diversificación reflejó una búsqueda consciente de equilibrio entre rendimiento logístico, sostenibilidad y coste total, lo que consolidó al embalaje como un componente estratégico en la cadena de valor.













