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London Packaging Week 2025 se celebrará los días 15 y 16 de octubre en el recinto Excel London

Michael Carroll analiza el futuro del envase en los Innovation Awards de London Packaging Week

Redacción Interempresas29/07/2025

La industria del envase y embalaje atraviesa un momento de transformación, impulsada por la necesidad de aunar sostenibilidad e innovación. Así lo reflejó Michael Carroll, especialista en packaging con más de dos décadas de experiencia en compañías como Nestlé o Kellogg, durante su participación como jurado en los Innovation Awards de London Packaging Week. Su intervención aportó una visión precisa sobre los retos y avances del sector, destacando cómo los criterios ambientales se están integrando, cada vez más, en el diseño de soluciones de envasado eficaces y diferenciadoras.

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Cada edición de los premios reúne a un panel diverso y especializado que evalúa propuestas procedentes de ámbitos como la cosmética, los productos de gran consumo, los destilados o los artículos de lujo. Este año, el jurado —formado por 18 profesionales— revisó centenares de candidaturas, valorando la creatividad, la viabilidad técnica y el compromiso ambiental de cada innovación.

Carroll subrayó que la sostenibilidad fue un eje constante en la evaluación, con especial atención a aspectos como la compostabilidad y el final de vida útil de los materiales. No obstante, matizó que no puede aplicarse una única vara de medir a todos los sectores: “No tiene sentido aplicar los mismos criterios de sostenibilidad al packaging de cosmética que al de alimentación en grandes volúmenes”. Esta mirada sectorial permite, según él, entender mejor los desafíos específicos de cada categoría.

Entre las propuestas evaluadas, Carroll destacó el uso creciente del papel y nuevas técnicas de recubrimiento como avances prometedores. Mencionó en particular una taza con un recubrimiento mineral y sin lámina de PE que calificó como “un cambio de juego” con “potencial real para transformar el sector”, aunque puntualizó que su verdadero impacto dependerá de su adopción generalizada.

El especialista hizo hincapié en la necesidad de un enfoque integral: “Todo el recorrido del envase debe ser tenido en cuenta, ya sea para productos de gran consumo o de lujo. La sostenibilidad debe estar presente desde el inicio, pero el envase debe seguir cumpliendo su función”. Advirtió también que no todo puede reducirse al reciclaje o a los materiales reciclados. “Desde el punto de vista de la reducción de emisiones de CO2, no siempre son las opciones más eficaces. A veces, la valorización energética es menos intensiva en carbono que todo el proceso de recogida, separación, limpieza y reciclaje”, explicó, subrayando la importancia de los análisis de ciclo de vida (LCA) independientes.

Una de las tendencias que observó con interés fue la creciente madurez de las marcas a la hora de comunicar sus avances. “Tal vez el envase no sea completamente reciclable, pero se ha mejorado una parte del proceso o se han reducido las emisiones”, señaló. Como ejemplo, citó una firma de cosmética que ha priorizado minimizar la huella de carbono sin renunciar a una presentación premium. Este tipo de decisiones, según él, se están volviendo más comunes.

Carroll también insistió en que los progresos suelen ser graduales. “No siempre hay grandes revoluciones. A veces se trata de pequeñas renovaciones: ajustar una forma para optimizar la logística o cambiar el embalaje secundario puede mejorar significativamente la eficiencia del sistema”, dijo. Algunas innovaciones destacadas resolvían problemas que, hasta su presentación, ni siquiera se habían identificado con claridad.

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En otros casos, las soluciones requerían un enfoque completamente disruptivo. Como ejemplo, mencionó un producto sólido (mezcla de aperitivos tipo Bombay mix) presentado en un envase tradicionalmente reservado para líquidos: una lata. “Alguien decidió no usar la típica bolsa de envasado vertical. Eligió romper con lo establecido, y eso siempre es positivo”, comentó.

Sobre las afirmaciones relacionadas con sostenibilidad, Carroll pidió cautela y transparencia. “Hay muchas etiquetas como ‘envase innovador’, ‘sostenible’ o ‘100% reciclable’. Pero, ¿hasta qué punto lo son en realidad? ¿Qué certificaciones lo avalan? ¿En qué mercados se recicla realmente?”, se preguntó. Criticó expresiones como “100% papel” o “100% libre de plástico”, recordando que incluso una lata de aluminio lleva tintas, revestimientos plásticos o sellos de polímero. “Muy pocas cosas son verdaderamente 100%”, sentenció.

En su análisis, Carroll valoró especialmente las propuestas que aportaban datos técnicos detallados. “Quiero saber qué tipo de cartón se ha usado, con qué gramaje y por qué se eligió ese material. ¿Se ha hecho un ensayo de resistencia? ¿Se ha probado en línea?”, señaló. Este enfoque meticuloso es, a su juicio, lo que permite distinguir entre una innovación real y una mera declaración de intenciones.

Por otra parte, recordó que los cambios en los envases requieren una inversión considerable. “La gente no es consciente de lo que cuesta modificar un sistema de envasado. Las líneas están adaptadas a formatos muy específicos. Cambiar supone un gasto enorme y lleva tiempo”, explicó. El proceso puede implicar más de 18 meses de desarrollo, compra, instalación, pruebas y validación, con un coste que puede superar fácilmente el millón de libras.

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Carroll valoró también la diversidad del jurado, con perfiles procedentes de sectores como la cosmética, los vinos y espirituosos o los bienes de consumo, lo que permitió un intercambio de ideas enriquecedor. “Alguien del mundo del lujo puede preguntarse cómo aportar valor percibido a un producto estándar, mientras que alguien del gran consumo piensa en reducir costes o materiales”, comentó. Este cruce de visiones, afirmó, es clave para avanzar hacia envases más inteligentes y sostenibles.

En conjunto, sus reflexiones dibujan un panorama de transición, donde la industria del envase busca un equilibrio entre diseño, funcionalidad, sostenibilidad y realismo económico. Un camino que requiere compromiso, creatividad y colaboración, pero que ofrece, al mismo tiempo, un enorme potencial para generar valor medioambiental y comercial a largo plazo.

London Packaging Week 2025 se celebrará los días 15 y 16 de octubre en el recinto Excel London.

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