Estudio del impacto macroeconómico de las energías renovables en España 2025
Las renovables superaron los 140.000 empleos en 2025 y aportaron más del 1 % del PIB
El sector renovable español alcanzó 140.621 empleos en 2025, un 5,6% más que un año antes, y contribuyó con 17.501 millones de euros al PIB en términos corrientes, el 1,04% de la economía nacional. El presidente de Appa Renovables, Santiago Gómez Ramos, y el director general de la asociación, José María González Moya, presentaron los resultados el 23 de octubre en Madrid, a partir del ‘Estudio del Impacto Macroeconómico de las Energías Renovables en España 2025’, elaborado por Deloitte. La recuperación se apoyó en un año de máximos en instalación, con 12.520 MW de nueva potencia, y en el menor coste del mercado eléctrico y de los combustibles fósiles que dejaron de importarse. En sentido contrario, los vertidos crecieron un 55,2%, hasta los 19,69 TWh. Por ello, la asociación subraya la necesidad de reforzar las redes, el almacenamiento y la flexibilidad para aprovechar la energía disponible.
El estudio, que alcanza su 18ª edición, refleja que los indicadores clave del sector se recuperaron y examina las condiciones que permitirían convertir ese avance en un crecimiento sostenido. Según el informe, el sector retomó la senda del crecimiento en 2025 y afianzó su peso en la economía nacional. La actividad creció y, a la vez, consumidores y empresas se beneficiaron de un mercado eléctrico más barato y de un menor recurso a combustibles fósiles de importación.
La asociación interpreta estos resultados como una confirmación del valor de las renovables como palanca de competitividad, aunque advierte de que su consolidación exige mantener la inversión y reforzar el tejido industrial del sector. El análisis se enmarca en un contexto internacional de incertidumbre geopolítica y de necesidad de asegurar suministros competitivos que, según explicó José María González Moya, ha convertido en una cuestión estratégica generar recursos propios sin depender de terceros.
En la Unión Europea, el objetivo comunitario es llegar al menos al 42,5% de renovables en el consumo final en 2030, un impulso que obliga a progresar también en redes, almacenamiento y electrificación.
“Las renovables son una ventaja competitiva para España: generan actividad, crean empleo y permiten que nuestras empresas dispongan de energía competitiva con una menor exposición a los combustibles fósiles importados. El reto es consolidar esa ventaja con una política energética e industrial estable, que conecte el despliegue renovable con la electrificación de nuestra economía y el desarrollo de nuestra cadena de valor”, señaló Santiago Gómez Ramos.
El empleo remonta con el impulso de las nuevas instalaciones
El empleo directo aumentó un 6,1%, hasta los 90.797 profesionales, y el indirecto, el que genera la demanda de bienes y servicios de otras actividades económicas, creció un 4,5%. La expansión alcanzó tanto a las empresas renovables como a sus proveedores. La fotovoltaica de venta a red lideró la creación de empleo por tecnologías, con 3.793 puestos más, y la eólica la siguió con 1.731. El hidrógeno renovable, los biocarburantes, la aerotermia y el almacenamiento también ganaron empleo.
Santiago Gómez, presidente de la asociación; José María Gonzalez Moya, director general de APPA Renovables; y Enrique Doheijo, director de energía de Deloitte, durante la presentación del estudio.
“Alcanzar los 140.621 empleos, con un crecimiento del 5,6%, es una señal positiva de recuperación. La construcción de nuevas instalaciones tiene un peso relevante en esta evolución. Para sostener estos niveles necesitamos una cartera de proyectos con continuidad y una cadena de valor que mantenga su actividad en fabricación, ingeniería, operación y mantenimiento, también será fundamental en los próximos años el desarrollo de las renovables asociadas a la bioenergía como el biometano y los biocarburantes”, explicó José María González Moya.
Una aportación de 17.501 millones de euros al PIB
Las renovables aportaron 17.501 millones de euros corrientes al PIB, el 1,04% del total nacional. Según el estudio, la mejora se apoyó en un año de intensa instalación, con un récord absoluto de 12.520 MW de nueva potencia, de los que la fotovoltaica aportó 11,3 GW, alrededor del 90%, y la eólica, 1,2 GW. A ello se sumó un contexto de precios mayoristas algo más favorable que en 2024.
La contribución fiscal del sector sumó 1.296 millones de euros. La inversión en I+D+i equivalió al 3,13% del PIB directo generado por el sector, por encima del 1,50% de la economía española en 2024.
Mix eléctrico y balanza comercial
La generación eléctrica renovable llegó a 151,1 TWh, un 1,3% más que en 2024, aunque su cuota en el total del sistema retrocedió del 55,7% al 54,3%. La eólica siguió al frente del mix, con 58,8 TWh, el 21,1% de la producción nacional, y la solar fotovoltaica aportó 50,3 TWh, el 18,1%.
La cuota renovable en el consumo final bruto de energía fue del 25,8%, una cifra que el informe interpreta como muestra del camino que queda para llevar la descarbonización a toda la economía. Con el almacenamiento incluido, las renovables supusieron el 69% de la potencia del sistema.
La balanza comercial de bienes y servicios renovables cerró con un superávit de 652 millones de euros, frente a los 124 millones de 2024, porque las compras al exterior bajaron más que las exportaciones. Los equipos eólicos mantuvieron un saldo exportador positivo y las exportaciones netas de servicios siguieron creciendo.
Un mercado eléctrico más barato y menos importaciones fósiles
En el mercado diario de electricidad, las renovables supusieron en 2025 un ahorro estimado de 7.589 millones de euros, un 8,8% más que en 2024. Equivale a 60,71 € por cada MWh negociado; como el precio de ese mercado fue de 65,28 €/MWh, sin ellas habría rondado los 126 €/MWh.
El estudio calcula este efecto contrastando el mercado real con un escenario sin generación renovable, en el que entrarían las siguientes ofertas disponibles. Al desplazar a las más caras, las renovables moderan el precio de compra de la electricidad, algo que se notó sobre todo en abril y mayo, meses de elevada producción renovable. El ahorro superó ampliamente la retribución específica percibida por estas tecnologías en el ejercicio.
A ese abaratamiento se añade la menor necesidad de comprar energía fuera. Teniendo en cuenta a la vez la electricidad, los usos térmicos y el transporte, las renovables evitaron importar 24,9 millones de toneladas equivalentes de petróleo, valoradas en 14.814 millones de euros.
Sin renovables, esos 14.814 millones se habrían añadido a los 29.292 millones de déficit comercial que ya generan las importaciones fósiles. La energía pesa así más de la mitad del déficit comercial total, que fue de 57.055 millones de euros.
Emisiones evitadas y beneficios para la salud
Además, se dejaron de emitir 69,2 millones de toneladas de CO₂ equivalente, que se traducen en 5.115 millones de euros en derechos de emisión. Todos los importes de ahorro están en euros corrientes.
“El director general de Appa Renovables, José María González Moya, señaló durante la presentación que más del 50% de la energía está en desuso, de modo que se desperdicia y se pierde mientras las facturas siguen siendo caras".
Según el estudio, el menor peso del carbón y el mayor uso de los ciclos combinados, más eficientes y con menos emisiones por unidad de electricidad, explican que más producción renovable no implique de forma automática más importaciones y emisiones evitadas. Además, desplazar generación fósil reduce contaminantes que afectan a la salud: el informe estima en unas 19.803 las muertes prematuras evitadas en 2025, con un coste sanitario y social de 2.805 millones de euros.
“Los 7.589 millones de ahorro en el mercado eléctrico y los 14.814 millones en importaciones fósiles evitadas muestran cómo las renovables benefician al conjunto de la economía. Contener el coste de la energía y reducir las compras de combustibles al exterior mejora las condiciones en las que compiten nuestras empresas, por ello debemos trabajar para reducir los vertidos y establecer mecanismos para que el impacto de las horas a precio cero no amenacen la sostenibilidad del sistema”, destacó José María González Moya.
Vertidos y generación con gas, el aspecto negativo del año
El director general de Appa Renovables también señaló durante la presentación que más del 50% de la energía está en desuso, de modo que se desperdicia y se pierde mientras las facturas siguen siendo caras. Añadió que existen precios cero, algo negativo por los costes registrados.
El informe señala también obstáculos para rentabilizar las instalaciones ya existentes. El sistema peninsular vertió 19,69 TWh en 2025, contando el componente de tiempo real, un 55,2% por encima de la cifra de 2024; según la asociación, esa electricidad habría bastado para abastecer a 6,3 millones de hogares. Las restricciones técnicas fueron el componente que más creció, un 85,5%.
A los problemas para evacuar la energía se sumó la operación reforzada aplicada tras el apagón del 28 de abril, con requisitos de seguridad y control de tensión que restaron espacio a la generación renovable. Como resultado, aunque 2025 marcó un máximo de instalación renovable, la generación renovable apenas aumentó, mientras que la generación con gas creció más de un 16%. El 90% del aumento de las restricciones técnicas recayó en centrales de ciclo combinado. Frente a esa subida del consumo fósil, la asociación considera imprescindible impulsar las renovables térmicas, los biocarburantes y los gases renovables, para que la menor dependencia del exterior alcance a todos los usos de la energía.
Electrificación, bioenergía y redes para consolidar la recuperación
Appa Renovables acoge con satisfacción la mejora de los datos y sostiene que la expansión de la generación debe ir de la mano de una mayor electrificación de la industria, el transporte y los edificios, además de almacenamiento, gestión de la demanda, redes e interconexiones. Cree que la bioenergía, en especial los biocarburantes y el biometano, será clave para descarbonizar la economía. En esa línea, José María González Moya, explicó que “la electrificación es el mejor negocio que tenemos en España a diferencia de otros países y debemos invertir en ello”.
“España tiene recursos renovables, empresas y profesionales para convertir la transición energética en una oportunidad de desarrollo duradero. Consolidar los resultados exige avanzar de forma coordinada en generación, demanda, almacenamiento y redes, así como en bioenergía que nos permitirá realizar sustitución directa de usos fósiles. Esa coordinación permitirá aprovechar mejor nuestra energía, atraer actividad industrial y dar continuidad al empleo que hoy está impulsando la inversión”, concluyó Santiago Gómez Ramos.








