Balance anual de la Asociación Española de Fabricantes de Cables y Conductores Eléctricos Aislados y de Fibra Óptica
Facel sitúa la electrificación, la rehabilitación y la transición energética como principales palancas para el sector del cable en 2026
El sector español de cables, conductores y accesorios cerró 2025 con una evolución positiva en sus principales segmentos vinculados a la energía, aunque con un comportamiento desigual por áreas de actividad. Según el dossier de prensa de Facel, la facturación de cables de energía creció un 8,6% respecto a 2024, mientras que los accesorios de media tensión avanzaron un 14%. En cambio, el mercado de cables de telecomunicaciones y datos retrocedió un 11%, en un contexto marcado por la falta de inversión en red, el aumento de costes, la presión regulatoria y la incertidumbre geopolítica.
La Asociación Española de Fabricantes de Cables y Conductores Eléctricos Aislados y de Fibra Óptica (Facel) ha presentado su balance sectorial de 2025, un ejercicio en el que la actividad del sector cablero español mantuvo una evolución positiva, aunque con diferencias relevantes entre los distintos grupos de actividad. De acuerdo con los datos recogidos por la asociación, el ejercicio se cerró con un crecimiento del 3% en el ámbito propio de Facel, una cifra situada en niveles próximos al conjunto del sector, que alcanzó el 3,4%.
El comportamiento del mercado estuvo especialmente condicionado por la evolución de la demanda vinculada a la electrificación, la transición energética, las infraestructuras, la rehabilitación y la construcción. En este contexto, FACEL señala que la facturación de los cables industriales creció un 9,2% en 2025, mientras que el mercado de accesorios para cables, especialmente en baja y media tensión, registró un aumento del 14,4%. Por mercados, el mercado interno de cables industriales de energía avanzó un 6,5% en volumen, medido en toneladas, y las exportaciones de cables de energía de uso industrial crecieron un 3,8%.
Los gráficos incluidos en el dossier reflejan esta evolución positiva en el mercado de cables de energía, cuya facturación pasó de 2.097,1 millones de euros en 2024 a 2.278,6 millones en 2025, lo que representa un incremento del 8,6%. También los accesorios de media tensión mostraron una tendencia favorable, al pasar de 23,7 millones de euros en 2024 a 27,1 millones en 2025, con un crecimiento del 14%.
La energía crece, pero telecomunicaciones y datos acusan la falta de inversión
La evolución no fue homogénea en todos los segmentos. Facel destaca que las ventas de cables de telecomunicaciones y datos registraron una caída del 11% en 2025, frente al descenso del 3,6% contabilizado en 2024. Además, el segmento de telecomunicaciones y datos sufrió una caída del 13,6% en el mercado nacional y un retroceso del 11,3% en las exportaciones.
Facel enmarca estos resultados en una coyuntura económica en la que la actividad industrial evolucionó de forma contenida durante 2025, afectada por la debilidad del entorno internacional, la moderación del comercio mundial y el impacto de los mayores costes de producción. No obstante, la asociación subraya que determinados segmentos vinculados a la inversión, las infraestructuras, la construcción y la transición energética mostraron un comportamiento más resiliente.
Previsiones para 2026
Los retos asociados a la transformación económica y social seguirán configurando en 2026 un escenario exigente para el tejido empresarial. Las compañías deberán adaptarse a un entorno marcado por la digitalización de la economía, la transición energética y los cambios en la regulación laboral y en la organización del trabajo, factores que seguirán condicionando la competitividad y los modelos productivos en los próximos años. Según las estimaciones de Funcas, el crecimiento económico español estará sostenido principalmente por la demanda nacional, mientras que el sector exterior tendría una aportación ligeramente negativa por la debilidad del entorno internacional y el mayor dinamismo de las importaciones.
La inversión mantendrá un papel relevante, con avances previstos en maquinaria y bienes de equipo, así como en construcción, apoyada en proyectos vinculados a infraestructuras, rehabilitación y transición energética. No obstante, el escenario seguirá condicionado por restricciones estructurales como el elevado nivel de deuda pública, que se mantiene ligeramente por encima del 100% del PIB, y por un déficit público elevado, asociado al aumento del gasto estructural y al esfuerzo fiscal necesario para sostener el sistema de bienestar. Todo ello se produce en un contexto de mayor presión impositiva y de cotizaciones sociales sobre el tejido empresarial.
A estos factores se suman otros elementos de vigilancia para las empresas, como la evolución de los tipos de interés, que podría verse afectada por la situación en Oriente Medio si esta deriva en mayores costes e inflación. Según la Plataforma Multisectorial contra la Morosidad, este indicador se situó en torno al 3,3% al cierre de 2025, mientras que los plazos de pago del sector público alcanzaron unos 70 días, por encima del límite legal. Aunque los plazos medios del sector privado se mantienen en torno a los 67 días y la política de las aseguradoras de crédito continúa siendo relativamente flexible, la evolución de la morosidad y del comportamiento de pago público obligará a reforzar la gestión del riesgo de impago y la prudencia financiera en los próximos trimestres

















