La automatización de Trumpf transforma la producción de Atrea y redefine su modelo industrial
La incorporación de soluciones de automatización de Trumpf supone un punto de inflexión para Atrea, que pasa de una producción mayoritariamente manual a un modelo automatizado y altamente eficiente. Este cambio permite a la compañía reducir costes en áreas antes impensables y fabricar de forma autónoma la totalidad de los componentes de sus sistemas, en un contexto industrial cada vez más exigente.
Atrea es una compañía especializada en sistemas de ventilación y recuperación de calor con presencia en proyectos de alto nivel en Europa. Sus soluciones están presentes en edificios emblemáticos como la Torre V de Praga o complejos residenciales de alta eficiencia energética, así como en hospitales, escuelas y grandes instalaciones industriales.
De izq a dch: Daniel Morávek, CEO de Atrea, Ludek Finda, de Trumpf, y el director técnico Marcel Jencek, de Atrea.
El CEO de la compañía, Daniel Morávek, resume la filosofía de su producto: “la mejor ventilación es aquella que nadie nota”. Sin embargo, detrás de esa simplicidad aparente se esconde una gran complejidad técnica.
Cada sistema desarrollado por Atrea se adapta a las características específicas de cada edificio, lo que implica una producción con múltiples variaciones. Aunque muchos componentes son similares, presentan diferencias clave que, hasta hace poco, obligaban a realizar numerosos procesos manuales, desde ajustes de maquinaria hasta calibraciones específicas.
El salto hacia la automatización industrial
Ante la necesidad de aumentar la eficiencia productiva, Atrea decidió apostar por la automatización de la mano de Trumpf, con quien mantiene una relación de más de dos décadas.
El reto era ambicioso: implantar un sistema de producción automatizado capaz de funcionar con la flexibilidad de una producción personalizada, pero con la eficiencia de la fabricación en serie.
Para lograrlo, la empresa integró nuevas tecnologías como el software de producción Oseon, un sistema de almacén automatizado STOPA y maquinaria avanzada como la punzonadora TruPunch 5000 y la cortadora láser TruLaser 3030 fiber. Estas máquinas operan de forma autónoma, mientras que el sistema logístico gestiona el flujo continuo de materiales y piezas terminadas.
Productividad multiplicada y control total del proceso
El impacto de la automatización es significativo. Atrea pasó de producir unas 100 piezas por hora a multiplicar su capacidad entre cinco y seis veces, alcanzando volúmenes mensuales de entre 85.000 y 100.000 componentes.
Este incremento es acompañado de una transformación estructural del modelo productivo. Si antes la empresa adquiría hasta el 70 % de los componentes a proveedores externos, ahora fabrica internamente el 100 % de sus sistemas.
El director técnico, Marcel Jencek, destaca que esta autonomía productiva permite un mayor control de calidad, flexibilidad y capacidad de adaptación a las necesidades del mercado.
Además, los empleados han visto evolucionar sus funciones hacia tareas más especializadas, alejadas del trabajo físico intensivo en máquinas y más centradas en programación, supervisión y optimización de procesos.
Eficiencia energética como eje del modelo
La apuesta por la automatización también ha ido de la mano de un enfoque en sostenibilidad y eficiencia energética.
La planta de producción de Atrea, ubicada en Jablonec nad Nisou, fue diseñada bajo criterios propios de eficiencia, incorporando maquinaria con servomotores que solo consumen energía durante el proceso productivo. Este enfoque reduce el consumo energético, minimiza el mantenimiento y mejora la limpieza operativa.
Este compromiso con la eficiencia no es nuevo en la compañía. Desde sus orígenes, Atrea está trabajando en sistemas de recuperación de calor, una tecnología basada en reutilizar la energía del aire expulsado para calentar el aire entrante, reduciendo así el consumo energético en edificios.
De empresa familiar a referente industrial
La historia de Atrea se remonta a 1990, cuando Petr Morávek creó la empresa en el lavadero de su casa tras la Revolución de Terciopelo. Su visión inicial, centrada en mejorar la eficiencia energética de los sistemas de ventilación, sentó las bases de una compañía que hoy opera a nivel internacional.
Durante años, la propuesta de recuperación de calor fue recibida con escepticismo. Sin embargo, la evolución del mercado y la creciente preocupación por la eficiencia energética convierten esta tecnología en un estándar en edificios modernos.
La segunda generación, liderada por Daniel Morávek, impulsó la modernización y expansión de la empresa, apostando por la automatización, la digitalización y la integración vertical.
Innovación continua y planes de crecimiento
De cara al futuro, Atrea mantiene su apuesta por la innovación y el crecimiento. La compañía cuenta con su propio laboratorio de pruebas, Airlab, donde investiga nuevas soluciones y tendencias tecnológicas.
El desarrollo de productos y la mejora continua de la productividad se consideran elementos clave para mantener la competitividad en un mercado cada vez más exigente.
Además, la empresa tiene planes para ampliar su capacidad productiva, con el objetivo de duplicar la superficie de sus instalaciones en los próximos años.
Un mercado impulsado por nuevas necesidades
La pandemia de COVID-19 incrementó la conciencia sobre la importancia de la calidad del aire en espacios interiores, reforzando la demanda de sistemas de ventilación avanzados.
Este contexto ofrece nuevas oportunidades para Atrea, que se posiciona como un actor clave en un mercado en crecimiento.
Una transformación que marca el camino
La colaboración entre Trumpf y Atrea demuestra cómo la automatización puede transformar profundamente un modelo industrial, incluso en entornos de producción altamente personalizados.
La combinación de tecnología avanzada, eficiencia energética e innovación continua permite a Atrea evolucionar hacia una fábrica más flexible, autónoma y competitiva, preparada para responder a los desafíos de la industria del futuro.




