La Comunidad de Madrid necesitará unas 23.000 viviendas anuales, la mitad de ellas en la capital
Unas cifras muy lejos de las de otras capitales europeas, como las más de 80.000 viviendas que proyecta Londres (cuyo ayuntamiento está enfocando los nuevos desarrollos, teniendo en cuenta criterios de sostenibilidad y ‘desarrollo urbano responsable’) o las 30.000 de París (que impulsa el concepto de ciudad de los 15 minutos). Sí estaría Madrid en el entorno de las 8.400 de Milán (que está llevando a cabo iniciativas de conectar ciudades satélite, fomentar la sostenibilidad y crear una ciudad verde); las 5.300 de Fráncfort (cuyo ayuntamiento está enfocando los nuevos desarrollos teniendo en cuenta criterios de sostenibilidad y ‘desarrollo urbano responsable’ para reducir el incremento de precio de la vivienda); o las 4.000 de Lisboa (con iniciativas de peatonalización de amplias zonas y compromisos de eficiencia energética).
Precisamente, la escasa disponibilidad de suelo y la complejidad de la puesta en carga de grandes ámbitos urbanísticos serán algunas de las razones, por las que no se llegarán a esas cifras de viviendas necesarias estimadas por el INE y que recoge un informe de PwC Real Estate, elaborado para definir la esencia de la Nueva Centralidad del Este, el nuevo barrio que vertebrará Madrid en el noreste de la capital.
Como ha venido ocurriendo en las últimas décadas, los altos precios dentro de la ciudad (un 30% mayor respecto a la provincia, según datos del INE) y la escasa oferta de suelo finalista en la ciudad y vivienda accesible han provocado el desplazamiento a otros municipios o ciudades dormitorio. Se necesitarían, aplicando la proporción de población de la ciudad a la demanda determinada por el INE en la Comunidad de Madrid, 11.000 viviendas anualmente en la ciudad. Además, cabe destacar que Madrid podría potencialmente absorber una mayor demanda, debido a ser el centro de la corona metropolitana y ser el eje vertebrador del Área Metropolitana.
La reordenación urbanística y la firme apuesta por los espacios verdes contribuirán a generar barrios y hogares más sostenibles y eficientes.
“Con el desarrollo de un distrito de la innovación, adecuado a las necesidades de las startups y actividades económicas 4.0 y el impulso del barrio de los 15 minutos en un entorno sostenible, la Nueva Centralidad del Este pretende mejorar la calidad de vida de los habitantes de Madrid, atraer talento y posicionar a Madrid como referencia urbanística, satisfaciendo los actuales y futuros retos cambiantes, sociales y económicos, a través de un urbanismo planificado en el siglo XXI”, explica Alfredo Zulueta, presidente de la comisión gestora de la NCE.
Cinco lecciones postpandemia para un urbanismo del sigl0 XXI
Conscientes del beneficio que el desarrollo de la NCE tendrá para los barrios colindantes (como San Blas y los nuevos desarrollos del sureste), y de los nuevos retos sociales (post COVID) y demográficos que se plantean para dar soluciones en materia de vivienda y de actividad económica en el marco de un urbanismosostenible, la NCE apuesta por cinco elementos diferenciadores en su diseño:
1. Viviendas adecuadas a la nueva realidad. Con terrazas (que no computarán como obra edificada y que han cobrado valor durante la pandemia), con construcciones en altura y grandes manzanas (para posibilitar los grandes entornos verdes como el Bosque Metropolitano y para fomentar el barrio de los 15 minutos y la cercanía) y con viviendas de unos 90 metros cuadrados de media, frente a los 100 habituales (ya que para 2035 el 61% de los hogares contará con una o dos personas según el informe España 2050).
2. Barrio y hogares sostenibles e inteligentes. Incorporando antes de su construcción tecnología, elementos y sensores IoT y Smart Grids (para la automatización, gestión de servicios y control de indicadores de calidad), promoviendo energías renovables (paneles solares, energía eólica, biogás…), con diseños de edificios que reduzcan el gasto energético y apliquen la economía circular (uso de materiales reciclados o sostenibles, aplicación de nuevas tecnologías inteligentes para facilitar el reciclaje y reducir la generación de residuos…).
3. Combinación residencial, empresarial y de ocio. Para evitar el tráfico diario de coches desde zonas residenciales a zonas empresariales, la mezcla adecuada de viviendas, oficina y elementos de ocio reducirá los desplazamientos y la contaminación, minimizando, junto a la incorporación de la tecnología, el impacto del crecimiento de las ciudades en el cambio climático.
4. Innovación en los usos residencial y actividad empresarial. Por ejemplo, con el coliving y el cohousing o con sociedades de propiedad mutua de viviendas (un modelo financiero que garantiza la asequibilidad funcionando, a través de una sociedad y no de hipotecas individuales) y, desde el punto de vista empresarial, apostando por el coworking, proporcionando suelo para la actividad económica verde, espacios de emprendimiento colaborativo o desarrollando nuevos modelos de oficinas que rehúyan de los cubículos, con espacios abiertos de innovación y áreas para laboratorios o almacenamiento.
5. Grandes espacios verdes más fáciles de mantener. Por ejemplo, con los más de 2,2 millones de metros cuadrados (una tercera parte del total del ámbito) dedicado a zonas verdes y al Bosque Metropolitano, con flora autóctona, arroyos y un sistema abierto de aguas pluviales que recoja y limpie el agua de lluvia; y con más de 50 kilómetros de carriles para bicis y vehículos eléctricos (patinetes, mega motion…); y otros tantos kilómetros de sendas para runners.













































