Can Naiades: primer invierno en nuestra Passivhaus…calor, confort y facturas energéticas mínimas
Calentitos y a gusto
La versión corta es: ha sido absolutamente maravilloso.
La casa se ha sentido cálida, tranquila y tremendamente confortable durante todo el invierno. No “cálida” en ese sentido ligeramente agresivo que se obtiene cuando un radiador está funcionando a tope en una esquina de la habitación mientras sigues con los pies fríos. Sino simplemente cálida de forma uniforme, silenciosa y constante.
Las temperaturas han sido estables y homogéneas en toda la vivienda, sin puntos fríos perceptibles, sin corrientes de aire y sin aire frío entrando por ventanas, puertas o encuentros. Puede parecer un detalle menor, pero cuando has vivido en varios edificios con infiltraciones, la ausencia de incomodidad se convierte en un lujo.
También hay algo muy particular en la calidad del aire en una Passivhaus en invierno. Como la vivienda es hermética y está ventilada continuamente con recuperación de calor, no dependemos de infiltraciones aleatorias a través de grietas para tener aire “fresco”. El sistema de ventilación simplemente cumple su función: extrae el aire viciado y húmedo de la cocina y los baños, suministra aire fresco filtrado a los dormitorios, el despacho y las zonas de estar, y recupera el calor del aire de extracción en el proceso.
El resultado es una casa que se percibe fresca sin sentirse fría. ¡Ése es el truco de magia!
Y luego está la otra gran ventaja: sin moho y sin condensaciones. Nada. Cero.
Esta es la primera vivienda en la que he vivido, en Cataluña, en la que el invierno no ha significado una combinación de marcos de ventanas húmedos, condensación en los vidrios, rincones sospechosamente oscuros o la ocasional sorpresa desagradable detrás de un armario. En viviendas anteriores, la condensación y el moho eran algo que tocaba gestionar: ventilar más, calentar más, limpiar, repintar, separar los muebles de la pared, y prácticamente, cruzar los dedos.
Aquí, simplemente no ha ocurrido y no es casualidad. Temperaturas superficiales interiores elevadas, buen aislamiento, reducción de puentes térmicos, hermeticidad al aire y ventilación mecánica continua funcionan conjuntamente. En la práctica, la experiencia es maravillosamente aburrida: las superficies permanecen cálidas, la humedad interior está controlada, el aire se mantiene fresco y no crecen hongos en ningún lugar.
¡Fantástico!
Los números
Por supuesto, el confort es lo más importante. Los edificios son para las personas, no para hojas de cálculo. Pero los números también importan — especialmente si queremos demostrar que los edificios de baja demanda energética y alto confort funcionan no solo en teoría, sino en la vida real, con familias reales, clima real, cocina real, duchas reales, lavadoras reales y la vida, en general, poniéndose de por medio.
Entonces, ¿cómo ha funcionado Can Naiades?
Muy bien. Durante el periodo de invierno, el consumo energético total medido de la vivienda fue solo un 3% superior a los valores previstos por el modelo energético PHPP. Es un resultado bastante notable, teniendo en cuenta que el PHPP es una herramienta de diseño y la vida real es…bueno…real…y difícilmente predecible.
Siempre hay diferencias entre la modelización y el comportamiento real: hábitos de los ocupantes, temperaturas de consigna, uso de electrodomésticos, consumo de agua caliente, variaciones climáticas, puesta en marcha, controles, y el millón de pequeñas cosas que ocurren una vez que un edificio está ocupado. Así que estar dentro de un 3% del valor previsto es una muy buena señal de que las hipótesis de diseño, la calidad constructiva y los sistemas instalados están funcionando, en líneas generales, como se esperaba. Mejor aún, a pesar de que el invierno es la peor época del año para la generación solar — días más cortos, menor altura solar, mayor nubosidad y consumo de energía en casa — seguimos siendo autosuficientes en un 68% entre noviembre y febrero, utilizando electricidad generada por nuestros paneles fotovoltaicos y almacenada en la batería. Esto cambia realmente tu relación con la energía. Te vuelves mucho más consciente de cuándo brilla el sol, de cuándo la batería está llena, de cuándo tiene sentido poner la lavadora, y de lo poca energía que necesita realmente la casa para mantenerse confortable. No se trata de vivir con menos confort, al revés, se trata de obtener más confort con mucha menos energía.
Comparado con nuestro anterior piso, la diferencia es contundente. Este invierno gastamos un 79% menos en facturas energéticas y utilizamos un 93% menos de energía, y comparo una casa unifamiliar aislada con un piso en un edificio plurifamiliar con 20 años de antigüedad.
La base del comportamiento de Can Naiades no reside en la potencia de sus equipos, sino en una envolvente diseñada para minimizar las pérdidas y ganancias térmicas. El proyecto combina aislamiento continuo, control de puentes térmicos, elevada hermeticidad y diseño bioclimático para reducir la demanda energética desde el propio edificio.
En los muros se instalaron 140 mm de lana mineral de vidrio reciclada entre los montantes de madera, complementados con otros 60 mm por el exterior y 50 mm en la cámara de instalaciones. La cubierta alcanza un espesor total de 350 mm distribuidos en dos capas, mientras que el sistema SATE incorpora lana de roca. Más allá de los espesores, la prioridad fue garantizar la continuidad del aislamiento para evitar discontinuidades que comprometieran el rendimiento global.
La estrategia también se refleja en el comportamiento estival. Durante un episodio con temperaturas exteriores de hasta 37 °C, la envolvente limitó la entrada de calor y contribuyó a mantener estable la temperatura interior, reduciendo las necesidades de refrigeración.
A ello se suma una elevada hermeticidad, verificada mediante ensayos Blower Door, que elimina infiltraciones no controladas y favorece temperaturas uniformes, ausencia de corrientes de aire y superficies interiores cálidas. La combinación de aislamiento, hermeticidad y control de puentes térmicos evita además condensaciones y la aparición de moho, mejorando el confort y reduciendo la carga de trabajo de los sistemas de climatización.
¡Un 93% menos de energía!
Ese número todavía me sorprende y me hace detener y mirarlo dos veces. Porque esta no es una casa más pequeña, más fría o más incómoda. Es todo lo contrario: es más grande, más cálida, más saludable, más silenciosa y más confortable. No estamos ahorrando energía a costa de incomodidad. Ahorramos energía porque la envolvente del edificio hace la mayor parte del trabajo antes de que los sistemas mecánicos tengan que intervenir.
Ese, para mí, es el punto clave.
La casa no necesita mucha calefacción porque no pierde mucho calor y porque el sol aporta la mayor parte de la calefacción. Las ventanas no están frías porque son de altas prestaciones y están correctamente instaladas. El aire no se percibe viciado porque el sistema de ventilación lo renueva continuamente. La temperatura interior no oscila constantemente porque la envolvente está bien aislada, es hermética y ha sido cuidadosamente diseñada. Las instalaciones pueden ser sencillas porque la demanda es pequeña.
En realidad, es todo bastante anodino. Y así es exactamente como debería ser.
En un edificio altamente hermético, la calidad del aire depende de una ventilación mecánica diseñada para funcionar de forma continua. En Can Naiades esta función recae en un sistema de doble flujo Zehnder ComfoAir Q450 ERV con recuperación de calor y humedad, que extrae el aire viciado de cocina y baños e impulsa aire exterior filtrado hacia las zonas habitables.
La recuperación entálpica permite conservar parte de la humedad interior durante el invierno, evitando ambientes excesivamente secos, mientras que el sistema Zehnder ComfoClime acondiciona el aire impulsado en verano, ayudando a enfriarlo y deshumidificarlo sin recurrir a unidades exteriores adicionales.
Durante el primer año de uso, los ocupantes no registraron olores persistentes, aire cargado, humedades ni condensaciones, a pesar de la elevada hermeticidad de la vivienda. La ventilación mantiene una renovación constante del aire y forma parte de una estrategia en la que envolvente, climatización y ventilación trabajan de forma coordinada para mantener el confort con un consumo energético reducido.
El mejor kWh…
La reducida demanda térmica del edificio permite resolver calefacción, refrigeración y agua caliente sanitaria mediante una única bomba de calor aire-agua Panasonic Aquarea Ecoflex. El equipo incorpora una estrategia de recuperación del calor generado durante la refrigeración para producir ACS en verano, aprovechando una energía que, en una instalación convencional, se disiparía al exterior.
La instalación alimenta un circuito de suelo radiante en planta baja y distintos puntos de distribución hidráulica, mientras un sistema de monitorización registra el comportamiento energético del conjunto.
Los resultados obtenidos durante el primer año muestran que aproximadamente el 96 % del consumo eléctrico de verano fue cubierto mediante la instalación fotovoltaica. En invierno, la combinación de generación solar y baterías permitió alcanzar una autosuficiencia eléctrica del 68 %, mientras que, en el conjunto del año, la vivienda produjo alrededor de un 25 % más de electricidad de la que consumió.
La monitorización también confirmó una desviación mínima respecto al modelo energético: un consumo un 3 % superior al previsto durante el invierno y un 3 % inferior en verano. En comparación con la vivienda anterior de sus propietarios, Can Naiades redujo un 93 % el consumo energético y un 79 % el gasto en facturas, demostrando que, cuando la demanda se minimiza desde el diseño, los sistemas HVAC pueden trabajar con cargas muy reducidas sin renunciar al confort.



























































































