Los Premios de las Artes de la Construcción reconocen los oficios tradicionales
La décima edición de los Premios Richard H. Driehaus de las Artes de la Construcción ha distinguido en Madrid a cuatro referentes de la cantería, la carpintería histórica, el empedrado tradicional y los trabajos artesanales de vidrio y metal, disciplinas esenciales para la conservación y transmisión del patrimonio construido.
La conservación de catedrales, monasterios, palacios y conjuntos históricos depende en gran medida de la pervivencia de oficios especializados que conservan técnicas transmitidas durante generaciones. Con el objetivo de reconocer esa labor y contribuir a su continuidad, la Fundación Culturas Constructivas Tradicionales ha entregado en Madrid la décima edición de los Premios Richard H. Driehaus de las Artes de la Construcción.
Los galardones, convocados con el apoyo del Ministerio de Cultura a través de la Dirección General de Bellas Artes, y con la colaboración de INTBAU España y el Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España, distinguen anualmente a profesionales cuya trayectoria ha contribuido a preservar conocimientos y técnicas tradicionales vinculados a la construcción y a la conservación del patrimonio arquitectónico. Cada categoría está dotada con 10.000 euros.
En esta edición han sido reconocidos Gaëtan Chapel, especialista en talla de piedra y restauración patrimonial; Ramón Cañíl González, maestro de la carpintería de armar; Manuel y Jacinto Pérez Entrena, responsables de la firma granadina Empedrados Los Picantes; y el taller toledano Hijos de F. Potenciano, dedicado a la restauración y creación de elementos artesanales de vidrio y metal.
Según Alejandro García Hermida, director ejecutivo de la Fundación Culturas Constructivas Tradicionales, “estas artes tradicionales de la construcción han ido recogiendo durante siglos el saber de innumerables generaciones sobre el uso sostenible de los recursos de cada lugar y sobre las formas de crear espacios bellos, confortables y duraderos. Sin ellas, la conservación del patrimonio arquitectónico resultaría imposible”.
García Hermida destacó además que el jurado valoró tanto la calidad técnica de los trabajos como la capacidad de los premiados para transmitir conocimientos y contribuir a la continuidad de unos oficios que forman parte de la cultura arquitectónica española.
Gaëtan Chapel y la tradición de la piedra
El Premio Rodrigo de la Torre, destinado a los trabajos de albañilería y cantería, recayó en Gaëtan Chapel, maestro cantero y escultor especializado en talla en piedra, estereotomía y restauración arquitectónica.
Nacido en Bélgica y establecido en Cataluña desde hace más de dos décadas, Chapel ha participado en intervenciones de restauración en algunas de las principales catedrales europeas, entre ellas las de Bruselas, Rouen, Reims, Salisbury, Barcelona y Mallorca. Desde su taller de Girona desarrolla elementos arquitectónicos y escultóricos mediante técnicas tradicionales vinculadas al trabajo de la piedra.
El jurado destacó su contribución a la conservación de la cantería tradicional, su experiencia en proyectos internacionales de restauración monumental y su dedicación a la formación de nuevas generaciones de artesanos.
Durante la ceremonia, Chapel reconoció que “este premio me hace mucha ilusión porque como artesano nunca hubiera imaginado un reconocimiento así. No solo por mí, sino por el oficio. Somos pocos los que nos dedicamos a esto y tenemos mucho trabajo y propuestas de restauración que demuestran que estos oficios siguen vivos y que necesitamos pasar el testigo a nuevas generaciones”.
Ramón Cañíl y la carpintería histórica
En la categoría de carpintería fue distinguido Ramón Cañíl González, especializado en carpintería de armar y en la restauración y ejecución de artesonados y estructuras históricas de madera.
Formado en el taller familiar de la Sierra Norte de Madrid y vinculado profesionalmente al arquitecto Enrique Nuere, ha desarrollado una trayectoria de más de veinticinco años en la que ha participado en intervenciones patrimoniales de relevancia, entre ellas las realizadas en el Alcázar de Toledo, el Monasterio de Santa María de El Paular y el Museo Thyssen de Málaga.
El jurado subrayó su dominio de la carpintería tradicional, así como su capacidad para integrar herramientas contemporáneas en procesos constructivos basados en conocimientos históricos.
Al recibir el galardón, Cañíl señaló que “ha sido un momento muy mágico recoger este premio con mis dos maestros presentes, mi padre y Enrique Nuere, que me han enseñado todo. Creo que hay una nueva generación que entiende el trabajo con las manos y necesita recuperar los oficios y la artesanía como una maestría necesaria en nuestro país”.
Cuatro generaciones dedicadas al empedrado
El premio en la categoría de otros trabajos de la construcción tradicional fue concedido a Manuel y Jacinto Pérez Entrena, responsables de Empedrados Los Picantes, empresa familiar dedicada desde hace cuatro generaciones a la ejecución de pavimentos tradicionales de canto rodado.
Su actividad ha contribuido a preservar una de las expresiones más características de la cultura constructiva andaluza. Entre sus intervenciones figuran trabajos realizados en la Alhambra y el Generalife de Granada, el Santuario de la Anunciación de Nazaret, el Palacio de Jabalquinto de Baeza y el Museo del Romanticismo de Madrid.
El jurado valoró la continuidad de un oficio transmitido a lo largo de varias generaciones, así como la calidad de unas intervenciones que mantienen el carácter artesanal tanto en el diseño como en la ejecución de los pavimentos.
Hijos de F. Potenciano y el trabajo artesanal del vidrio y el metal
La categoría dedicada a los trabajos de vidrio y metal reconoció al taller Hijos de F. Potenciano, dirigido por Concepción Potenciano y José Antonio Sierra.
Con más de setenta años de trayectoria, el taller está especializado en la reproducción, restauración y diseño de faroles, lámparas, vitrales emplomados y otros elementos arquitectónicos y decorativos elaborados mediante técnicas tradicionales. Su actividad ha estado ligada a proyectos desarrollados para instituciones como Patrimonio Nacional, con intervenciones en el Palacio Real de Madrid, el Palacio de El Pardo, el Monasterio de El Escorial, el Palacio Real de Aranjuez y la Real Fábrica de Vidrio de La Granja.
El jurado destacó la calidad técnica de sus trabajos y su contribución a la conservación de técnicas artesanales vinculadas al vidrio y al metal.
Durante la entrega del premio, Concepción Potenciano declaró: “Este premio es un orgullo tremendo. Te motiva y te hace valorar aún más el trabajo. Me impresiona que en esta época donde todo está automatizado, se valore tanto el trabajo artesanal hecho solo con las manos”. José Antonio Sierra añadió que la técnica de repujado que desarrolla Potenciano “lleva en la sangre”. Por su parte, la artesana recordó el legado familiar al afirmar que su padre “estaría muy orgulloso de mí y de lo que hemos conseguido”.
Nuevos municipios para el Concurso de Arquitectura Richard H. Driehaus
Durante la gala también se dieron a conocer los municipios seleccionados para la primera fase de una nueva edición del Concurso de Arquitectura Richard H. Driehaus. Aracena (Huelva), Frigiliana (Málaga) y Sahagún (León) serán los escenarios de intervención de un programa que promueve propuestas de arquitectura y urbanismo orientadas a la recuperación del patrimonio construido y a la mejora de entornos urbanos con valor histórico.
La iniciativa impulsa proyectos que buscan dar continuidad a la identidad de cada lugar mediante criterios de sostenibilidad, coherencia urbana y cohesión social. En esta primera fase, los municipios presentan ámbitos concretos de actuación que son evaluados por un jurado internacional atendiendo a su relevancia patrimonial, viabilidad y capacidad para servir de referencia en otros contextos.
El jurado de esta edición estuvo integrado por José Baganha, Loreto Baños Lozano, Javier Cenicacelaya, Estefanía Fernández-Cid Fernández-Viña, Leopoldo Gil Cornet, Francisco Ortega Montoliu y Olga Roldán Laguarta, con Alejandro García Hermida como presidente sin voto.
Los Premios de las Artes de la Construcción se conceden en España desde 2017 para reconocer la trayectoria de profesionales vinculados a los oficios tradicionales de la construcción. En la edición de 2026 se presentaron 51 candidaturas procedentes de distintos puntos del país.


























































































