La montaña inmóvil
El año pasado abríamos el A Fondo MTB diciendo que esta disciplina estaba pasando por un proceso de transformación, el cual esperábamos que se consolidara antes. También decíamos que el MTB había superado una fase de retos y que el panorama seguía cambiando (gracias a la explosión del Gravel, por ejemplo). Y todo esto -por desgracia - sigue vigente, y seguimos esperando que la transformación del sector se consolide. Las cifras que tenemos entre manos no indican lo contrario: son momentos convulsos, pero que anuncian estabilización.
Mercado
En España, el mountainbike sigue liderando el mercado. Las bicis musculares de MTB siguen siendo lo más importante del sector. Y, dentro de las e-bikes, las bicis de montaña (las e-MTB) también son lo más destacado, ya que suponen un 60% de las ventas.
Como ya nos pasó el año pasado, al cierre de esta revista todavía no tenemos los datos relativos al 2025, los cuales presentaremos el día 28 de abril para examinar la situación del mercado, en una jornada organizada por Tradebike, Estudios Interempresas, Cetelem y ATEBI. Cuando los tengamos, podremos ver con datos fiables dónde se encuentra exactamente esta disciplina.
El MTB empieza el 2026 tras un periodo en el que ha habido muchos reajustes, con todo lo que implica: tiendas que cierran, marcas que crecen y muchas otras que se despiden. La campaña 2025 ha estado marcada por la normalización progresiva del mercado, después de varios años de alta volatilidad, muchos descuentos, exceso de stock y cambios bruscos en la demanda. Cuando tengamos los datos exactos relativos a 2025, podremos concretar estas palabras con cifras concretas.
El MTB es y seguirá siendo la categoría reina. Vale la pena recordar que los datos correspondientes a 2024 mostraban que el MTB se mantiene como la principal categoría en volumen. A pesar de ello, ahora mismo existe una bolsa enorme de bicicletas que se fabricaron a raíz de la gran demanda post-pandemia. Las tiendas tienen un gran stock de bicis de gama media-baja (de poco más de mil euros de valor), debido a toda la gente que empezó a pedalear pero que, con el paso del tiempo, no han continuado. Habrá que ver como evoluciona el 2026.
No olvidemos tampoco la situación geo-política actual. Con la invasión norte-americana en Irán, la logística Asia-Europa quedará afectada. Y con los aranceles de Trump, o los vetos a productos específicamente españoles, pues tampoco será fácil para muchas compañías de carácter internacional. Las bicicletas (ya sean MTB o de cualquier disciplina) no usan combustible, pero para venderlas sí que hace falta.
Todo esto puede afectar, y mucho, a las empresas asiáticas que están irrumpiendo en el mercado bike los últimos años. En algunos casos, sus bajos precios y las ventas exclusivas online van dañando el mercado europeo. Tendremos que ver como evoluciona esto, así como la implantación de regulaciones europeas relativas a los motores de e-bikes.
El canal muestra signos de equilibrio, con inventarios más controlados y un ritmo de reposición más sostenible (más control no implica cifras mejores), pero puede que - al final - las cifras de mercado no muestren la realidad del MTB porque, entre ventas online al extranjero o compras de bicis en otros países con impuestos más baratos, las cifras no encajen del todo.
A nivel general, las perspectivas para 2026 son moderadamente optimistas. Se detecta una recuperación de la estabilidad, aunque se mantiene la prudencia, condicionado por factores macroeconómicos y por una evolución del consumo más racional. Así se desprendía también de nuestro reciente Clima Empresarial.
¿Demasiada estabilización?
El usuario final sigue presente. No ha abandonado el MTB, pero sí ha modificado su comportamiento: compra con mayor criterio, busca valor real en el producto y prioriza soluciones que mejoren la experiencia. La montaña sigue llamando a sus acólitos, eso no cambia.
El mountain bike continúa siendo una categoría clave dentro del ciclismo, especialmente en mercados como el español, donde mantiene una base sólida de practicantes, sobre todo en XC y XCM. Pero, insistimos, hay poca dinamización en las bicis musculares. Hemos vivido momentos de grandes descuentos en las tiendas y esto (no literalmente, por desgracia) pasará factura.
Hay dos factores explican esta situación, en parte: por un lado, el crecimiento del Gravel, que está absorbiendo parte de la demanda tradicional del MTB. Y, por otro, el auge de las e-MTB, que han reconfigurado el mercado y han captado usuarios que anteriormente se situaban en disciplinas más gravity.
Además, se percibe una cierta falta de innovación que sea disruptiva en el MTB convencional, mientras que el segmento eléctrico mantiene un margen de evolución tecnológica extremadamente superior.
Las sub-disciplinas
Dentro del MTB, el comportamiento de las distintas disciplinas es desigual. El Enduro atraviesa una fase de menor impulso. Aunque mantiene una base fiel de usuarios, es uno de los segmentos que más está acusando la desaceleración del mercado. Por su parte, el Downhill sigue ocupando un papel estratégico, pese a su menor volumen comercial. Se mantiene como la disciplina de mayor visibilidad y la principal plataforma de desarrollo tecnológico. Las redes sociales hacen virales muchos vídeos de downhill, pues las locuras más extremas siempre dan más likes que – por ejemplo – una carrera de Gravel. En el Downhill, además, se concentran los avances más relevantes en suspensiones, geometrías, ruedas o sistemas de frenado, lo que convierte al DH en el laboratorio del MTB.
En paralelo, el uso de e-bikes de gran recorrido está redefiniendo parcialmente estos segmentos, ampliando su base de usuarios, aunque sin una correspondencia directa con la práctica deportiva pura.
En cuanto a las pruebas deportivas, vemos con tristeza que cada vez se realizan menos carreras populares de XC. Van quedando pocas, como ya hemos comentado en otras ocasiones. Las barreras para organizarlas son muy, muy altas.
Ruedas de 32”: ¿Innovación? ¿Necesidad?
Crear necesidades forma parte implícita del márqueting, siempre ha sido así. Todos hemos dicho alguna vez que no hacían falta las ruedas de 32 pulgadas, y que ahora se está generando esta necesidad con tal de vender, pero ¿y si no es así? Quizás, para la gente que mide más de 1,85cm, estas bicicletas sean lo adecuado. Y aquí hablaré en primera persona, pues muchas veces he probado bicicletas en talla XL que me han parecido demasiado pequeñas para mí (mido más de metro noventa) y el hecho de que ahora se empiecen a crear ruedas de 32” y geometrías de cuadros adaptadas a estos tamaños, podría suponer un paso adelante. Aunque, hasta ahora, con las bicis de 29” he tenido de sobras… no niego que a algunas personas les pueda parecer una buena opción elegir una XL en todos los sentidos, a pesar de que parezca más una moto que una bici.
Al final, pasaba algo parecido cuando querías conseguir unas zapatillas mayores que un 46. En casi ningún lugar encontrabas, hasta que dejaron de ser algo especial. Tenías que comprarte siempre zapatillas americanas o de baloncesto, hasta que los fabricantes vieron que existía una necesidad real. Pero si lo de las ruedas fuese tan fácil de implementar, ya hubiesen calado.
Porque, recordemos, las ruedas de 32” están todavía en fase inicial. El formato 29” sigue plenamente consolidado y ofrece un rendimiento óptimo en la mayoría de aplicaciones, lo que dificulta una sustitución rápida de componentes en los talleres. Por lo tanto, añadiendo las de 32, estamos poniendo trabas al buen hacer de las tiendas.
Es una innovación muy interesante, pero aún prematura para determinar su impacto real. Puede actuar como elemento dinamizador del mercado y dar lugar a configuraciones híbridas o nuevas categorías, como montajes mixtos o aplicaciones cercanas al Gravel.
Lo que ha resultado evidente, viendo su aplicación en carreras profesionales, es que no harán una explosión como lo hicieron en su momento las 29”, pues no están demostrando una mejora destacada en resultados.
Novedades
En cuanto a accesorios y componentes, el sector camina hacia una evolución incremental más que hacia revoluciones tecnológicas. Las principales líneas de desarrollo se concentran en mejorar el rendimiento con mejoras técnicas y mucha integración: tanto de componentes como de conectividad. Como ya hemos dicho, en el MTB, el foco de innovación suele estar alrededor de las suspensiones, y es algo que podemos ver claramente en este Especial MTB, donde hay varias e interesantes novedades.
En paralelo, crece la importancia de la ergonomía, el confort y la experiencia del usuario. El ciclista actual demanda productos más especializados, fiables y diseñados para mejorar el rendimiento de forma tangible. El usuario llega a la tienda con mucha información en sus manos: ha visto vídeos de influencers y también vídeos de expertos. Puede que lo que pida sea casi una fantasía, para ello están las tiendas, para prescribir lo que realmente necesita.
Conclusión
El MTB entrará en una nueva fase este 2026. El mercado sabe que la demanda sigue existiendo, pero es más selectiva y menos impulsiva. El crecimiento, si lo hay, ya no vendrá tanto por volumen como por valor: especialización, tecnología útil y adaptación a nuevos perfiles de usuario.
Difícilmente las innovaciones (como las 32”) sirvan para dinamizar el mercado, y nadie encontrará una fórmula mágica que lo reactive todo… pero la montaña está allí, y no se va a mover de sitio.



