Gurpilan: más de cuatro décadas impulsando el ciclismo desde el corazón del País Vasco
Donde comienza toda historia
En el mundo de la bicicleta existen fabricantes de componentes, distribuidores y empresas que han conseguido convertirse en un socio habitual para las tiendas y los profesionales del sector. Gurpilan forma parte de este último grupo.
La historia de la compañía comienza el 8 de febrero de 1982, cuando María Ángeles Aperribay y Juan María Aizpurua deciden poner en marcha un proyecto propio tras acumular una amplia experiencia en la industria ciclista. El objetivo no era únicamente crear una empresa dedicada a la bicicleta, sino ofrecer un servicio basado en el conocimiento técnico, la cercanía con el cliente y la capacidad de adaptación a un mercado que empezaba a cambiar profundamente.
Más de cuarenta años después, Gurpilan figura entre los distribuidores de referencia en España, representando a algunas de las marcas más reconocidas del sector y desarrollando, además, una completa gama de ruedas bajo su marca GTR.
Los cimientos de una visión
Mucho antes de la creación de Gurpilan, el ciclismo ya formaba parte de la trayectoria profesional de Juan María Aizpurua.
Su carrera comenzó en 1967 en el departamento comercial de Orbea, donde permaneció cuatro años conociendo de primera mano el funcionamiento de la industria. Posteriormente asumió la dirección de Urreta S.L., fabricante de piñones y carretes para bicicleta, responsabilidad que desempeñó durante once años.
Aquellos quince años de experiencia permitieron identificar una tendencia que entonces pasaba desapercibida para buena parte del sector: la producción mundial de componentes comenzaba a desplazarse hacia Asia, con Taiwán emergiendo como un nuevo polo industrial.
Anticiparse a los cambios
Las grandes ferias internacionales confirmaron esa transformación. Mientras numerosos fabricantes europeos mantenían sus modelos tradicionales, Gurpilan interpretó el cambio como una oportunidad.
La empresa apostó por especializarse en la distribución y profesionalizar el montaje de ruedas, una actividad que en aquellos años todavía se realizaba de forma mayoritariamente artesanal. Aquella decisión acabaría definiendo el desarrollo de la compañía durante las décadas siguientes.
Los primeros pasos de Gurpilan
Desde el inicio de su actividad en 1982, la empresa centró sus esfuerzos en ofrecer a las tiendas un servicio que fuera más allá del suministro de componentes.
La filosofía de trabajo se apoyaba en tres pilares: calidad, rapidez y confianza. Cada rueda montada, cada componente distribuido y cada pedido preparado respondían a ese compromiso, permitiendo establecer relaciones duraderas con numerosos comercios especializados que siguen trabajando con la compañía en la actualidad.
Crecimiento junto al mercado
La evolución del ciclismo durante las décadas de los ochenta y noventa, impulsada por la expansión de la bicicleta de montaña, la incorporación de nuevas tecnologías y la llegada de fabricantes internacionales, también se reflejó en el crecimiento de Gurpilan.
En 1989 la empresa trasladó sus instalaciones al polígono industrial de Itziar, ocupando inicialmente unos 1.200 metros cuadrados. La actividad continuó aumentando hasta ampliar la superficie disponible a cerca de 2.800 metros cuadrados, acompañando la ampliación del catálogo y de los servicios ofrecidos.
De distribuidor a centro logístico especializado
Con el paso de los años, Gurpilan amplió progresivamente su actividad hasta convertirse en un centro logístico especializado en componentes, accesorios y recambios para prácticamente todas las modalidades ciclistas.
Su catálogo incorpora marcas como KMC, Rubena, Joe's, Marwi, TA, Unior, Merlin, Velox o SunRace, además de la gama propia GTR, especializada en ruedas de alto rendimiento.
La digitalización como parte de la evolución
La transformación de la compañía también ha llegado al ámbito tecnológico. La implantación de una plataforma B2B ha permitido agilizar la gestión de pedidos, la facturación y el seguimiento logístico.
Esta herramienta facilita a las tiendas el acceso al catálogo actualizado, la consulta de disponibilidad y la gestión de expediciones en tiempo real, adaptándose a las necesidades operativas del canal profesional.
“La historia de una empresa no se mide únicamente por los años que lleva en el mercado, sino por su capacidad para evolucionar sin perder su esencia.”
Nuevas instalaciones para una nueva etapa
En 2024 Gurpilan inauguró unas nuevas instalaciones de aproximadamente 3.000 metros cuadrados, concebidas para responder a las necesidades futuras de la compañía.
El nuevo edificio incorpora un almacén con mayor capacidad, procesos logísticos optimizados y espacio para seguir ampliando un catálogo que continúa creciendo.
Un almacén preparado para el futuro
Las nuevas instalaciones responden a una filosofía mantenida desde los inicios de la empresa: invertir con visión a largo plazo.
Las estanterías de gran altura, la organización logística y la optimización del espacio permiten gestionar miles de referencias con rapidez y precisión, mejorando la eficiencia en la preparación y expedición de pedidos destinados a tiendas de toda España.
Las personas como eje del proyecto
Más allá de la evolución tecnológica y del crecimiento de las instalaciones, Gurpilan mantiene como principal valor el equipo humano.
El asesoramiento técnico, la atención cercana y la búsqueda de soluciones para las tiendas continúan formando parte de la identidad de la empresa, apoyándose en profesionales que conocen el sector y su evolución.
Una mirada al futuro
La trayectoria de Gurpilan refleja una evolución constante basada en la capacidad de adaptarse a los cambios del mercado. Desde la especialización en el montaje de ruedas hasta la digitalización de procesos o la ampliación de sus instalaciones, la compañía ha ido ajustando su actividad a las necesidades de cada momento.
Tras más de cuatro décadas de historia, la empresa continúa desarrollando su actividad con la misma filosofía con la que nació en 1982: ofrecer un servicio especializado al profesional de la bicicleta, adaptándose a la evolución del sector sin perder los valores que han definido su recorrido.



