ROTOR busca nuevos inversores para evitar el cierre y garantizar la continuidad de su actividad
Plato Rotor.
ROTOR Componentes Tecnológicos ha iniciado una búsqueda urgente de nuevos inversores para garantizar la continuidad de la compañía y evitar un posible escenario de liquidación. La empresa española, reconocida internacionalmente por sus transmisiones, potenciómetros y platos ovalados para ciclismo de alto nivel, atraviesa un momento delicado tras el fracaso de la operación financiera acordada con el grupo chino Lanxi Wheeltop Cycling.
La firma, con sede en Ajalvir (Madrid), solicitó formalmente la declaración de insolvencia el pasado mes de marzo después de que Wheeltop, accionista mayoritario desde 2024, no ejecutara la ampliación de capital cercana al millón de euros contemplada dentro del plan de reestructuración aprobado a finales de 2025.
La continuidad de la actividad y de alrededor de 70 puestos de trabajo depende ahora de la entrada de un nuevo socio industrial capaz de aportar estabilidad financiera en un contexto todavía complicado para buena parte de la industria ciclista internacional.
Un plan financiero que quedó paralizado
El plan de viabilidad aprobado hace apenas unos meses se sustentaba sobre dos grandes ejes: una reestructuración de deuda con bancos y proveedores y una aportación económica comprometida por Wheeltop para reforzar la liquidez de la compañía.
La inyección de capital nunca llegó a materializarse. Según ha reconocido la propia empresa, el desembolso previsto “no fue ultimado”, una situación que ha dejado en suspenso el calendario financiero aprobado por el Juzgado de lo Mercantil número 10 de Madrid y que contemplaba pagos escalonados entre 2027 y 2033.
La operación había generado expectativas dentro del sector cuando Wheeltop tomó el control accionarial de ROTOR en octubre de 2024. El acuerdo se presentó entonces como una alianza estratégica para acelerar la expansión internacional de la marca española y facilitar su acceso al mercado asiático gracias a la capacidad industrial y comercial del fabricante chino especializado en transmisiones electrónicas inalámbricas.
Sin embargo, la integración entre ambas compañías no terminó de desarrollarse según lo previsto y el proyecto conjunto no consiguió estabilizar la situación financiera de la empresa madrileña.
Una marca histórica golpeada por la crisis del sector bike
Fundada en 1994, ROTOR se convirtió en una de las compañías españolas más reconocidas dentro del ciclismo de alto rendimiento gracias a productos como los platos ovalados Q-Rings, los potenciómetros INpower y 2INpower o las bielas ALDHU y VEGAST.
La empresa experimentó un importante crecimiento durante los años posteriores a la pandemia. En 2021 incrementó su facturación un 41% hasta situarse cerca de los 18 millones de euros y en 2022 alcanzó alrededor de 22 millones. El escenario cambió radicalmente a partir de 2023 con la desaceleración global del mercado bike, el exceso de stock acumulado y la fuerte presión promocional que afectó a gran parte de la industria. La caída de la demanda, la reducción de márgenes y distintas reestructuraciones internas deterioraron progresivamente la posición financiera de la compañía.
Entre las medidas adoptadas durante este periodo también figuraron ajustes de plantilla, cierres de filiales y la clausura de Rotor America, afectada además por el incremento de aranceles aplicado por Estados Unidos sobre determinados productos europeos.
El sector sigue pendiente de nuevos movimientos
ROTOR asegura que mantiene su actividad operativa mientras trabaja en la búsqueda de una solución industrial que permita asegurar el futuro de la empresa. Por el momento no han trascendido posibles candidatos interesados ni plazos concretos para cerrar una operación.
La situación de la compañía refleja las dificultades que continúa atravesando parte de la industria ciclista internacional tras el fin del boom postpandemia. Desde 2023, marcas, distribuidores y retailers han tenido que adaptarse a un mercado condicionado por el exceso de inventario, la caída del consumo y una fuerte guerra de precios.



