Entrevista a Gonzalo de Olabarria, Secretario General de AEA
Periodista especializado en ventanas, vidrio y protección solar · Interempresas Media
20/10/2026
El aluminio afronta una nueva etapa marcada por la descarbonización, la eficiencia energética y la evolución de las soluciones para la envolvente. Gonzalo de Olabarria, secretario general de la Asociación Española del Aluminio y Tratamientos de Superficie (AEA), analiza en esta entrevista la situación del sector, sus retos y las oportunidades que plantea la transformación del mercado de la ventana y el cerramiento. La próxima edición de Veteco será, además, un nuevo escenario para mostrar la evolución de la industria y sus propuestas ante los cambios que vive la construcción.
¿Cómo describiría el momento que atraviesa actualmente la industria del aluminio en España en el ámbito de la ventana y la envolvene? ¿Cuáles son los principales indicadores que invitan al optimismo y cuáles generan mayor preocupación?
El aluminio es un material esencial para muchos sectores básicos, entre ellos, sin duda, el de la arquitectura y la construcción. Las cualidades y prestaciones del material (ligereza, resistencia, durabilidad, prestaciones técnicas, reciclabilidad, posibilidades de diseño…) lo convierten en estratégico y, precisamente por su importancia para la edificación y para la rehabilitación energética, resulta fundamental contar con una industria del aluminio competitiva y con capacidad de suministro en España y en Europa.
En este momento, la industria del aluminio afronta desafíos estratégicos que afectan a toda la cadena de valor en un contexto marcado por la inestabilidad geopolítica internacional, la dependencia europea de mercados exteriores y las cada vez mayores distorsiones comerciales.
El escenario optimista pasaría por una cada vez mayor estabilización de la situación geopolítica, la reactivación de la producción en Oriente Medio, que sigue parcialmente paralizada y funcionando bajo restricciones, y una reorganización de los flujos comerciales internacionales.
El escenario pesimista, en cambio, implica una escasez prolongada de aluminio en Europa, con incapacidad para sustituir el volumen perdido y un deterioro progresivo de la industria transformadora. En este caso, la clave estará en la rapidez con la que puedan activarse alternativas.
La arquitectura demanda cada vez soluciones que combinen altas prestaciones, libertad de diseño y eficiencia energética. ¿Qué ventajas ofrece hoy la ventana de aluminio para responder a estas nuevas exigencias de arquitectos, promotores y usuarios?
La carpintería de aluminio responde a los principales criterios de la edificación actual: eficiencia energética, sostenibilidad, seguridad, durabilidad y salubridad.
La evolución tecnológica de los sistemas de aluminio permite alcanzar actualmente elevados niveles de prestaciones, combinando eficiencia energética con las infinitas posibilidades arquitectónicas y de diseño que ofrece el material. Prescribir aluminio, por tanto, es apostar por un material contrastado, reciclable y con garantías certificadas, que permite mayor libertad arquitectónica, optimiza la entrada de luz natural y ofrece una excelente relación calidad-precio.
En definitiva, desde la AEA aconsejamos que, antes de tomar una decisión sobre qué tipo de ventana instalar, es fundamental informarse con datos objetivos y comparaciones actualizadas. El aluminio se presenta como un material circular del presente y del futuro ofreciendo soluciones de alto rendimiento, duraderas, sostenibles y reciclables.
Para profundizar más sobre las fantásticas aplicaciones del aluminio en la arquitectura recomendamos visitar la página Aluminio y Arquitectura (https://aluminioyarquitectura.es)
La transición hacia edificios de consumo casi nulo y la progresiva implantación de nuevas normativas europeas están redefiniendo el mercado. ¿Qué papel cree que desempeñará la ventana de aluminio en este nuevo escenario y cómo está respondiendo la industria a estos cambios?
La evolución de las exigencias en materia de seguridad, junto con las energéticas y ambientales de los edificios, hace que las prestaciones de la envolvente sean cada vez más importantes, y la ventana de aluminio está plenamente preparada para responder a todas ellas.
El aluminio es un material plenamente alineado con la definición de desarrollo sostenible. Es 100% reciclable de forma indefinida y su reciclado solo requiere un 5% de la energía empleada en su producción primaria. Actualmente, alrededor del 70% del aluminio fabricado en los últimos 125 años continúa en uso, lo que demuestra su aportación real a la descarbonización del sector de la edificación.
En relación específica a la entrada en vigor, el pasado mes de enero de este año, del Reglamento (UE) 2024/3110 de Productos de Construcción, para el sector de las carpinterías significa que el tradicional enfoque basado casi exclusivamente en las prestaciones técnicas (permeabilidad al aire, estanqueidad al agua, resistencia al viento o transmitancia térmica) se amplía ahora hacia un modelo en el que también deberán demostrarse prestaciones ambientales a lo largo de todo el ciclo de vida del producto. El marcado CE evoluciona desde una documentación estática hacia un sistema de datos reutilizables durante toda la vida útil del edificio, lo que obligará a los fabricantes a reforzar la calidad, coherencia y disponibilidad de la información técnica y ambiental de sus productos.
La industrialización de la construcción y la digitalización de los procesos están transformando la forma de proyectar y fabricar edificios. ¿Cómo se está adaptando la industria del aluminio a estas nuevas tendencias y qué oportunidades abren para las empresas del sector?
Para el sector de las carpinterías, todos estos cambios, también a nivel regulatorio, representan tanto un desafío como una oportunidad estratégica: la posibilidad de convertir las características inherentes del material (durabilidad, reciclabilidad y eficiencia) en ventajas competitivas demostrables dentro de un mercado cada vez más orientado hacia la construcción sostenible.
La construcción industrializada permite trasladar una mayor parte del proceso de fabricación de ventanas, fachadas y otros elementos de la envolvente a entornos industriales controlados. Esto favorece una mayor precisión y calidad del producto, reduce tiempos de ejecución en obra y facilita la planificación y el control de los procesos.
En el caso concreto del aluminio, la industrialización de la construcción encaja especialmente bien con las posibilidades que ofrece la extrusión de perfiles y el desarrollo de sistemas modulares. El aluminio permite fabricar perfiles con geometrías muy precisas y complejas, que posteriormente pueden ensamblarse en sistemas de ventanas, fachadas, protecciones solares o soluciones de cerramiento, trasladando una parte importante del trabajo desde la obra a procesos industriales controlados. Es una oportunidad especialmente interesante para reducir tiempos de ejecución y mejorar la precisión del montaje, manteniendo al mismo tiempo una gran libertad de diseño.
La construcción industrializada ofrece, además, una oportunidad para avanzar en circularidad. El diseño de sistemas de aluminio mediante componentes y perfiles ensamblados facilitará su desmontaje y recuperación al final de la vida útil del edificio. En este sentido, la industrialización puede favorecer no solo una construcción más eficiente, sino también una mayor trazabilidad de los componentes y una recuperación más eficaz de los materiales, especialmente relevante en productos de gran valor como el aluminio. Para ello, la industrialización debe estar acompañada desde el diseño de criterios de desmontabilidad, separación y recuperación, para poder avanzar hacia edificios concebidos no solo para ser construidos, sino también para recuperar sus materiales al final de su vida útil.
El aluminio es un material plenamente alineado con la definición de desarrollo sostenible.
La rehabilitación energética del parque edificado continúa siendo uno de los grandes desafíos de España. ¿Qué papel puede desempeñar la ventana de aluminio en este ámbito y qué medidas considera necesarias para que este mercado alcance el ritmo que demanda Europa?
Las futuras obligaciones en materia de análisis de ciclo de vida, huella de carbono y circularidad favorecerán, en el ámbito de la rehabilitación, a materiales capaces de demostrar durabilidad, reutilización y reciclabilidad real. El aluminio destaca precisamente por estas características. Ofrece una larga vida útil, alta resistencia y reciclabilidad prácticamente ilimitada, manteniendo intactas sus propiedades técnicas incluso tras múltiples ciclos de reciclado.
En cuanto a medidas específicas, para empezar, es necesario garantizar el suministro y la competitividad de materias primas como el aluminio, clave para ventanas, fachadas y soluciones de eficiencia energética. Y, desde luego, también hacen falta ayudas estables, menos burocracia y mayor agilidad en la ejecución de las obras. En definitiva, debemos combinar financiación e incentivos con una industria capaz de responder a la creciente demanda de rehabilitación.
Y en materia de circularidad, no basta con que un material sea técnicamente reciclable: es necesario garantizar que existan sistemas eficaces de recogida, separación, recuperación y reciclaje que permitan aprovechar realmente ese recurso al final de su vida útil.
Por otro lado, desde la AEA nos gustaría insistir en la necesidad de la normativa de reforzar el tratamiento del comportamiento estival de los edificios mediante sistemas de sombreado exterior, donde el aluminio desempeña un papel esencial. Es imprescindible que la regulación evolucione para reflejar la realidad climática actual. No podemos seguir construyendo edificios que consuman más energía en verano por falta de control solar exterior y soluciones como el sombreado exterior en aluminio. Y, además, incorporar sistemas de sombreado desde la fase inicial de un proyecto permite priorizar soluciones pasivas frente a las activas, evaluando el riesgo de sobrecalentamiento mediante métricas concretas y cumpliendo con los objetivos de la nueva directiva relativa a la eficiencia energética de los edificios.
Por eso, desde la AEA proponemos que el CTE evolucione hacia el concepto de fachada adaptativa, donde el aluminio permite materializar soluciones de manera duradera, ligera y versátil, incluyendo sistemas de lamas orientables, persianas de exterior automatizadas o soluciones proyectantes que permitan modificar el comportamiento térmico y óptico de manera dinámica, integrándose con sensores y domótica. De esta manera, la fachada dejaría de ser un elemento pasivo para convertirse en un sistema activo en cuanto a la gestión energética.
¿Qué expectativas tiene la Asociación Española del Aluminio ante la nueva edición de Veteco? ¿Qué tendencias cree que marcarán la feria y qué protagonismo tendrá el aluminio?
Creemos que esta edición estará marcada por tendencias como la eficiencia energética, la rehabilitación del parque edificatorio, la industrialización, la digitalización y la economía circular, todas ellas alineadas con los objetivos europeos de descarbonización y sostenibilidad.
En este contexto, el aluminio tendrá un papel protagonista por su contribución a todos los aspectos de los que venimos hablando. Su combinación de prestaciones, durabilidad, diseño y circularidad lo sitúa en una posición privilegiada para responder a las necesidades de la arquitectura y la rehabilitación del futuro. Y no cabe duda de que el creciente interés por la circularidad y el reciclaje refuerza aún más el valor estratégico de este material para el futuro del sector.
Mirando al futuro, ¿cuáles son los principales retos estratégicos que afronta el sector del aluminio en España durante los próximos años? ¿Qué líneas de trabajo impulsará la asociación para reforzar la competitividad de la industria y seguir poniendo en valor las prestaciones del aluminio en la edificación?
El principal reto es mantener una industria del aluminio competitiva en España y en Europa, afrontando, a la vez, la descarbonización. Para ello necesitamos energía competitiva y un marco regulatorio que permita a las empresas invertir y competir en igualdad de condiciones con productores de terceros países. También, seguridad de suministro, protección frente a la competencia desleal y un mayor impulso a la economía circular y al reciclaje.
En el caso del aluminio, además, debemos ser capaces de aprovechar todo el potencial de la economía circular, incrementando la recuperación de aluminio al final de la vida útil de los productos y evitando que recursos que podrían volver al ciclo productivo se pierdan.
Desde la AEA seguiremos trabajando intensamente en la defensa de nuestra industria y en poner en valor el papel estratégico del aluminio en una arquitectura más eficiente, sostenible y circular.


































































































