Entrevista a Javier Pujol, presidente de Sernauto
La necesidad de reforzar la autonomía estratégica europea ha devuelto la Defensa al centro de las agendas industriales y, con ella, la búsqueda de capacidades tecnológicas y productivas capaces de responder con rapidez y fiabilidad. En ese contexto, el sector de componentes de automoción, con más de 1.000 empresas en España, responsable de en torno al 75% del valor de un vehículo y con una inversión en I+D+i superior a 1.200 millones de euros en 2025, ha comenzado a mirar hacia un ecosistema con requisitos, ciclos y canales de acceso propios. Sernauto, la Asociación Española de Fabricantes de Equipos y Componentes de Automoción, impulsó en mayo el Hub Defensa-Automoción para conectar ambos mundos, y su presidente, Javier Pujol, nos explica qué tecnologías son transferibles, qué barreras afrontan las empresas y qué objetivos se marca la asociación a cinco años.
Sernauto presentó a finales de mayo la creación del Hub Defensa-Automoción. ¿Qué factores les ha llevado a impulsar esta iniciativa precisamente ahora y qué necesidades detectaban entre las empresas proveedoras?
La creación del Hub Defensa-Automoción de Sernauto responde, en primer lugar, a una realidad que está cambiando rápidamente: la necesidad de una defensa europea soberana a materializar en un corto espacio de tiempo ha vuelto a ocupar un lugar prioritario en las agendas industriales de España y Europa y existe una necesidad creciente de reforzar las capacidades tecnológicas duales e industriales propias.
Nuestro propósito como asociación es promover la competitividad y sostenibilidad de nuestras empresas asociadas tanto en el ámbito de la ingeniería, como el de la fabricación, de ahí que siempre estemos pendientes de todo tipo de opciones estratégicas que puedan surgir. En este caso, consideramos que la industria de proveedores de automoción puede desempeñar un papel relevante en este proceso. Nuestras empresas cuentan con capacidades tecnológicas, de ingeniería e industriales muy avanzadas, una elevada capacidad en la gestión integral a nivel local y global de la cadena de suministro, así como un fuerte componente exportador y larga experiencia trabajando para fabricantes globales con una fuerte presencia en España.
El Hub nace precisamente para facilitar que esas capacidades puedan ponerse al servicio de nuevos mercados y, al mismo tiempo, para acercar a nuestras empresas a un ecosistema que tiene unas dinámicas, requisitos y canales de acceso diferentes a los de la automoción, pero que al mismo tiempo, las prácticas y capacidades desarrolladas durante muchos años, ahora pueden ser de gran utilidad para este sector que requiere de desarrollos y fabricaciones rápidas y confiables.
No se trata de que las empresas de automoción abandonen su actividad principal, sino de favorecer nuevas oportunidades de diversificación y de contribuir a fortalecer la base industrial y tecnológica española.
La industria española de componentes dispone de capacidades en ámbitos como la electrónica, la sensórica, los materiales avanzados, la fabricación inteligente o la electrificación. ¿Qué tecnologías considera que tienen un mayor potencial de transferencia hacia el sector de la defensa?
El sector de componentes de automoción es un sector muy tecnológico que invierte en Investigación, Desarrollo e Innovación (I+D+i) el doble que la media industrial. Concretamente en 2025, fueron más de 1.200 millones de euros. Esta inversión, sostenida durante décadas, le ha permitido estar a la vanguardia tecnológica, lo que se refleja en que los vehículos cada vez incorporan mayor tecnología.
Son muchas las capacidades con potencial de aplicación a Defensa. La electrónica y la sensórica son claramente ámbitos relevantes, al igual que los sistemas de conectividad y comunicación, el software y computación, la inteligencia artificial, los sistemas de control electrónico, la industrialización y fabricación avanzada, la automatización y la robótica.
También existe un importante potencial en materiales avanzados, gestión térmica y energética, almacenamiento de energía, electrificación y tecnologías relacionadas con la movilidad autónoma.
Pero más allá de las capacidades tecnológicas duales, que son muchas, creo que una de las grandes fortalezas de los proveedores de automoción es su capacidad para industrializar tecnologías y llevarlas a producción, con altos estándares de calidad, fiabilidad y competitividad.
Esa capacidad de transformar innovación en producto industrial puede ser especialmente valiosa para la industria de defensa y, lo que es más, aprovechando el talento que se ha construido durante muchos años en un momento en que existe un gran déficit del mismo para afrontar los retos a los que se enfrenta la defensa en España y en Europa.
Muchas empresas del sector ven la defensa como una oportunidad de diversificación, pero también como un mercado complejo y muy regulado. ¿Cuáles son hoy las principales barreras de entrada para un proveedor de automoción que quiera trabajar en este ámbito?
Antes de nada, es importante entender el grado de encaje que tiene la empresa de automoción en el sector defensa. Existencia de una tecnología dual aplicable y, a ser posible, diferencial y, una capacidad de industrializar y producir producto en volúmenes limitados. Es cierto que una barrera de entrada es, sin duda, el conocimiento del propio mercado. Una empresa puede tener una tecnología perfectamente aplicable a Defensa y, sin embargo, no conocer los procedimientos de contratación, los principales actores, los programas existentes o cómo acceder a las cadenas de suministro.
También existen requisitos específicos en materia de seguridad, certificaciones, homologaciones, trazabilidad y protección de la información, así como unos procesos de contratación y unos ciclos de desarrollo diferentes a los habituales en automoción.
Por eso consideramos que es tan importante generar espacios de encuentro y conocimiento mutuo. El Hub está ayudando precisamente a reducir esas barreras, acercando ambos ecosistemas y facilitando que las empresas puedan identificar oportunidades y establecer las alianzas adecuadas.
También la empresa de automoción en función de sus capacidades tiene que plantearse si es más conveniente adherirse a empresas tractoras de automoción que tengan más facilidad para afrontar con éxito la entrada en el mercado de defensa.
En este sentido, y desde el punto de vista de un fabricante de componentes, ¿qué cambios debería hacer para adaptarse a las exigencias de los programas de defensa en cuanto a certificaciones, procesos productivos, trazabilidad o plazos de desarrollo?
No existe una receta única, porque depende mucho del producto, del programa y del papel que vaya a desempeñar cada empresa dentro de la cadena de suministro.
La automoción parte de estándares de calidad, control y repetibilidad muy exigentes, por lo que existe una base muy sólida y parcialmente compatible. Sin embargo, no son sistemas equivalentes. En Defensa se añaden requisitos específicos de homologación, certificación, documentación, validación y trazabilidad que dependen del tipo de componente, del cliente y del programa.
También pueden existir exigencias adicionales relacionadas con la seguridad de suministro, el control de la cadena de proveedores, la durabilidad o el comportamiento del producto en condiciones operativas especialmente exigentes.
Además, desde mi propia experiencia empresarial, creo que la entrada en un sector como Defensa exige entender que no basta con disponer de una tecnología transferible: es necesario conocer bien sus requisitos, sus tiempos y su cadena de valor.
El Hub nació con el objetivo de facilitar el contacto entre ambos ecosistemas industriales. ¿Qué tipo de empresas o entidades forman ya parte de esta iniciativa y cuál es el grado de desarrollo en el que se encuentra actualmente el proyecto?
El Hub está concebido como un espacio abierto de colaboración en el que puedan encontrarse empresas de la cadena de valor de la automoción con empresas, organismos y otros agentes vinculados al ámbito de la defensa.
Estamos en una primera fase de desarrollo, centrada en identificar capacidades, necesidades y oportunidades, y en generar ese conocimiento mutuo que es imprescindible para que puedan surgir proyectos concretos.
Nuestro objetivo, como representantes de los proveedores de automoción y responsables del 75% del valor del vehículo, es reforzar la diversificación industrial, la innovación tecnológica y el impulso de las capacidades industriales españolas, en un contexto marcado por importantes retos para el sector de automoción y por el creciente interés europeo en fomentar su autonomía estratégica y capacidades de defensa.
Entre las primeras acciones anunciadas figuraba la participación agrupada en Feindef de 2027 y la creación de espacios de encuentro entre empresas de automoción y Defensa. ¿Cuál ha sido la acogida y qué balance puede hacer de los primeros meses de actividad del Hub?
El balance de estos primeros meses es muy positivo. Estamos constatando interés por parte de las empresas y, en paralelo, estamos avanzando en las cuatro líneas sobre las que se articula el Hub: alianzas estratégicas y diálogo con las administraciones; identificación y puesta en valor de tecnologías duales; participación en ferias; y generación de conocimiento y networking.
El interés de las empresas que se han acercado al Hub se centra en entender mejor el funcionamiento y las oportunidades concretas que ofrece este sector, identificar aquellas capacidades y tecnologías desarrolladas en automoción que pueden tener una aplicación dual y conocer los requisitos necesarios para acceder a este ecosistema, especialmente en materia de certificación, homologación y adaptación de procesos.
Las empresas también buscan identificar posibles vías de colaboración y entrar en contacto con actores relevantes del sector, participar en ferias y encuentros profesionales que puedan facilitar su aproximación al mercado y disponer de acompañamiento para valorar la viabilidad de esta diversificación.
De ahí que estemos organizando un pabellón agrupado de empresas en Feindef, la Feria Internacional de Defensa y Seguridad de España, que tendrá lugar en Ifema del 18 al 20 de mayo 2027. Este hecho demuestra el interés que existe por parte de nuestras empresas hacia este ámbito. La participación agrupada en Feindef 2027 será uno de los hitos importantes para seguir avanzando en esta conexión. Pero estamos trabajando también en otras iniciativas que permitan pasar progresivamente del conocimiento mutuo a la identificación de oportunidades y proyectos concretos.
En distintos foros del sector se está defendiendo que la automoción puede desempeñar un papel estratégico en el refuerzo de la autonomía industrial europea. ¿Cree que los proveedores españoles están preparados para convertirse en un socio relevante dentro de la cadena de suministro de la industria de defensa europea?
Tenemos, sin duda, capacidades para ello. La industria española de proveedores de automoción cuenta con capacidades que son estratégicas para cualquier política de autonomía industrial: tecnología, ingeniería, innovación, fabricación avanzada, capacidad exportadora, talento y una extensa presencia internacional.
Estamos hablando de una industria formada por más de 1.000 empresas en España, desde grandes grupos industriales hasta pymes de la cadena de valor, que genera empleo cualificado y que está acostumbrada a competir en mercados globales.
Además, los proveedores de automoción son responsables de aproximadamente el 75% del valor final de un vehículo. Esto da una idea de la profundidad tecnológica e industrial que existe detrás de esta cadena de valor.
De hecho, el sector de automoción está viviendo un momento complicado por la electrificación, la competencia internacional y la incertidumbre regulatoria. ¿Hasta qué punto la apertura hacia el sector defensa puede ser un balón de oxígeno?
Yo no hablaría de Defensa como un balón de oxígeno. La industria de proveedores de automoción tiene una enorme fortaleza y seguirá teniendo un papel central en la movilidad del futuro. Pero, al mismo tiempo, debemos ser capaces de aprovechar todas las oportunidades que permitan fortalecer y diversificar nuestra base industrial.
La diversificación hacia Defensa puede abrir nuevas oportunidades de negocio para determinadas empresas y contribuir a aprovechar mejor capacidades tecnológicas e industriales que ya existen. Pero debe plantearse con una visión de largo plazo y como una oportunidad complementaria, no como una respuesta coyuntural a las dificultades que atraviesa el sector.
Precisamente en un contexto internacional como el actual, tener una industria más diversificada, innovadora y resiliente es una fortaleza para cualquier país.
Catalunya, Euskadi, Madrid o Andalucía entre otras están impulsando iniciativas para posicionarse en el mapa europeo de la industria de defensa. ¿Están en contacto con ellos? ¿Sería necesario coordinar estos proyectos con una estrategia nacional que permita aprovechar mejor las capacidades de la cadena de valor de la automoción?
España cuenta con capacidades industriales y tecnológicas muy relevantes distribuidas por diferentes territorios, y esa diversidad es precisamente una de nuestras fortalezas.
La Defensa requiere una visión necesariamente nacional y europea. Si queremos reforzar nuestra autonomía industrial, necesitamos ser capaces de identificar y conectar las capacidades existentes en todo el país y facilitar su integración en cadenas de suministro de mayor dimensión.
En este proceso, la colaboración con los territorios y con los clústeres y ecosistemas industriales es fundamental. Desde Sernauto no pretendemos sustituir las iniciativas que ya existen, sino sumar capacidades desde nuestra posición como representante nacional de la industria de proveedores de automoción y contribuir a conectarlas con las oportunidades que puedan surgir en Defensa.
Aún queda mucho camino por recorrer y estamos abiertos a colaborar con aquellas iniciativas que permitan proyectar una visión de país y poner en valor, de manera conjunta, las capacidades industriales y tecnológicas existentes en España. La automoción puede aportar mucho en este sentido: contamos con una red industrial extensa, capacidades tecnológicas muy diversificadas y empresas acostumbradas a trabajar de manera integrada en cadenas de suministro internacionales.
Si tuviera que fijar un horizonte de tres a cinco años para el Hub Defensa-Automoción, ¿qué objetivos concretos le gustaría haber alcanzado?
Tenemos que ser ambiciosos y, sobre todo, medir el éxito del Hub por resultados concretos. En un horizonte de tres a cinco años me gustaría que hubiéramos conseguido, al menos, estos cinco objetivos:
En primer lugar, identificar y mapear las capacidades de la cadena de proveedores de automoción que tienen potencial de aplicación en Defensa, de manera que podamos saber qué empresas, tecnologías y capacidades industriales pueden dar respuesta a las necesidades de este sector.
En segundo lugar, conseguir que un número significativo de empresas de automoción, especialmente pymes, esté preparado para acceder a programas de Defensa. Esto implica acompañarlas en aspectos como certificaciones, requisitos de seguridad, homologaciones, trazabilidad, contratación pública y conocimiento de los principales actores y programas. En este punto, sería especialmente útil contar con financiación específica para proyectos y tecnologías duales; instrumentos que ayuden a afrontar los costes de certificación, homologación y adaptación de procesos; y programas de formación que permitan conocer mejor la regulación, la documentación y las dinámicas de contratación del sector.
En tercer lugar, generar oportunidades de negocio concretas. El indicador más importante será que las empresas que participen en el Hub hayan establecido acuerdos, colaboraciones o hayan comenzado a formar parte de cadenas de suministro de empresas de Defensa, tanto españolas como europeas.
En cuarto lugar, impulsar proyectos conjuntos de innovación y desarrollo tecnológico en ámbitos donde existe una clara complementariedad entre ambos sectores: electrónica, sensórica, sistemas de energía, materiales avanzados, fabricación inteligente, robótica, software, inteligencia artificial o movilidad autónoma, entre otros.
Y, finalmente, queremos que el Hub esté plenamente conectado con los grandes programas y ecosistemas europeos de Defensa. No debemos quedarnos únicamente en generar oportunidades dentro de España: el objetivo es que nuestras empresas puedan integrarse en cadenas de suministro europeas y contribuir a reforzar la autonomía estratégica de Europa. Para conseguirlo será fundamental trabajar de forma coordinada con los territorios y sus ecosistemas industriales, especialmente por su capacidad para identificar capacidades y movilizar a las pymes.
Por tanto, dentro de cinco años me gustaría que pudiéramos decir que el Hub ha pasado de ser un punto de encuentro a convertirse en un verdadero instrumento de conexión industrial, capaz de transformar las capacidades de la automoción española en proyectos, tecnología, inversión y negocio para el sector de Defensa.

