Eficiencia operativa y experiencia de cliente, los nuevos pilares del lavado de vehículos
Periodista especializado en estaciones de servicio y material eléctrico · Interempresas Media
06/05/2026
La evolución del negocio del lavado de vehículos ya no se mide únicamente por la capacidad de limpieza o por la incorporación de nuevos programas. Cada vez pesa más la experiencia de uso, la compatibilidad con los vehículos actuales, la continuidad operativa y la eficiencia global de la instalación. En ese contexto se sitúa la estación de servicio Molist Primer en Vic, Barcelona, un emplazamiento que ha apostado por una configuración singular dentro del mercado español: un tren de lavado de 27 metros equipado con cadena doble plástica, presentada como la primera y única implantación de este tipo desarrollada por WashTec en España.
No se trata solo de una nueva área de lavado, sino de una propuesta que busca responder a algunas de las principales exigencias que hoy afrontan los operadores: reducir fricciones en la entrada al túnel, minimizar incidencias derivadas de maniobras incorrectas, adaptarse a los sistemas de asistencia a la conducción y, al mismo tiempo, ofrecer una imagen moderna y de calidad.
La doble cadena plástica, corazón tecnológico de la instalación
El principal rasgo diferencial del centro de Vic reside en su cinta transportadora de plástico de doble vía. Según WashTec, esta solución está concebida para ofrecer la máxima comodidad al acceder a la instalación y salir de ella, al tiempo que incrementa la seguridad del proceso dentro del túnel. Para el usuario final, la ventaja más visible es una conducción más intuitiva y menos estresante, ya que el vehículo permanece con las cuatro ruedas sobre la cinta transportadora. Para el operador, el beneficio es igualmente relevante: la instalación gana robustez operativa y reduce riesgos asociados al uso diario.
Uno de los aspectos más significativos de esta tecnología es su respuesta a la transformación del parque automovilístico. La proliferación de sistemas avanzados de asistencia a la conducción y de frenado automático ha introducido nuevos retos en las instalaciones de lavado, especialmente en aquellas configuraciones donde una interacción inesperada del vehículo puede provocar errores de maniobra o interrupciones del proceso. En este caso, la doble cadena plástica se plantea precisamente como una solución para evitar que esos sistemas provoquen maniobras incorrectas.
Menos incidencias durante el arrastre significan menos interrupciones y más regularidad en el flujo de vehículos. A ello se suma otro factor determinante: la optimización del rendimiento gracias a la reducción de la distancia entre vehículos. En otras palabras, la doble cadena plástica no solo mejora la experiencia del cliente, sino que también contribuye a sostener una explotación más eficiente del túnel.
La propuesta incorpora además características pensadas para entornos de uso intensivo. Según el fabricante, la cinta transportadora está concebida para soportar un funcionamiento continuo en instalaciones con elevado volumen de lavado, gracias a componentes diseñados para un uso exigente y a una superficie que evita riesgos de tropiezo durante las operaciones de acceso o mantenimiento.
El sistema se instala a nivel del suelo, sin necesidad de inclinación en la nave, y utiliza una cadena modular de plástico de alta resistencia con arrastre unilateral y piso de rejilla. Todo el conjunto se integra en el armario de distribución de WashTec, una configuración ideada para facilitar su incorporación en la infraestructura técnica del túnel.
Un túnel de 27 metros con una secuencia equilibrada de lavado
Sobre esa base tecnológica se articula un túnel de lavado de 27 metros concebido para dar continuidad a todo el proceso, desde la preparación inicial del vehículo hasta el acabado final. Esta instalación responde a una secuencia de trabajo pensada para combinar eficacia de lavado, tratamiento cuidadoso del vehículo y una experiencia de uso consistente.
El recorrido comienza con un Arco Smart de entrada que incorpora Foam Sensation —un sistema de aplicación de espuma activa con efecto visual tipo cortina— junto con un prelavado químico orientado a suciedad incrustada (como insectos) y llantas. Esta fase inicial no solo introduce un componente visual reconocible dentro del programa, sino que cumple una función técnica clara al actuar sobre algunas de las zonas que suelen concentrar mayor suciedad antes de que intervengan los elementos mecánicos.
El lavaruedas longitudinal con lavado de bajos actúa sobre ruedas, pasos de rueda y la parte inferior de la carrocería, zonas donde suele acumularse buena parte de la suciedad derivada del uso diario. Esta acción se complementa con un sistema de alta presión equipado con cuatro BPS, destinado a reforzar la limpieza sobre la superficie del vehículo.
La estación de cepillos 4+2, compuesta por dos cepillos horizontales y cuatro verticales desarrolla la mayor parte del proceso mecánico, para cubrir de forma equilibrada las distintas superficies de la carrocería. Finalmente, la estación de pulido con MAGIC CARE, compuesta por un cepillo horizontal y dos verticales cortos, contribuye a mejorar el acabado de la carrocería y a reforzar el resultado final del lavado. El proceso concluye con un sistema de secado 2+2 integrado por dos secadores verticales y dos toberas horizontales, encargado de retirar el agua residual y completar el ciclo de lavado.
La doble cadena plástica de WashTec introduce una mejora en la interacción entre vehículo e instalación, especialmente relevante en un contexto de creciente diversidad del parque móvil, con vehículos de distinto tamaño, altura y un número cada vez mayor de asistentes electrónicos.
Experiencia de usuario: menos fricción, más confianza
En el negocio del lavado, la experiencia de cliente empieza antes de que el vehículo reciba el primer chorro de agua. La facilidad con la que el cliente accede al túnel, comprende el proceso y completa el lavado sin incidencias forma parte esencial de la percepción global del servicio. En instalaciones de alto volumen, esos aspectos adquieren además una dimensión operativa, ya que influyen directamente en la fluidez del proceso y en los tiempos de atención.
En ese contexto, soluciones como la doble cadena plástica de WashTec introducen una mejora en la interacción entre vehículo e instalación. Esta ventaja es especialmente relevante en un contexto de creciente diversidad del parque móvil, con vehículos de distinto tamaño, distintas alturas y un número cada vez mayor de asistentes electrónicos. El hecho de que el vehículo permanezca con las cuatro ruedas sobre la cinta contribuye a generar una sensación de control. Esa percepción de seguridad tiene una consecuencia comercial directa: facilita la repetición de uso y refuerza la fidelización en un servicio donde la confianza es decisiva.
A ello se suma la dimensión visual del proceso de lavado. La incorporación de elementos como Foam Sensation en la entrada contribuye a hacer más reconocible cada fase del servicio y a reforzar la percepción de cuidado en la ejecución. Desde el punto de vista del operador, estos recursos no solo cumplen una función estética, sino que forman parte de la experiencia global del usuario, influyendo en cómo se percibe la calidad del lavado.
La estación de cepillos 4+2 en el túnel de WashTec, compuesta por dos cepillos horizontales y cuatro verticales desarrolla la mayor parte del proceso mecánico, permite cubrir de forma equilibrada las distintas superficies de la carrocería.
La gestión química, otro pilar del proyecto
Junto al protagonismo del túnel, la instalación de la estación de servicio Molist Primer en Vic incorpora también dos soluciones que apuntan a una gestión más avanzada de los productos químicos: CHEM-IN-A-BOX y la nueva solución de depósito externo de AUWA. Ambas propuestas amplían el alcance del proyecto, porque trasladan la lógica de eficiencia y orden operativo al ámbito del almacenamiento, manipulación y dosificación de consumibles.
En el caso de CHEM-IN-A-BOX, AUWA presenta un embalaje ‘bag-in-box’ de diez litros para productos químicos de lavado y cuidado, concebido para simplificar la manipulación y reducir costes de almacenamiento y eliminación. El sistema utiliza una bolsa multicapa de diez litros con cierre integrado, resistente a la tracción y a la perforación, envuelta en una caja de cartón de doble pared. La compañía subraya que el embalaje está certificado por la ONU y que su diseño permite un vertido limpio y sin goteo, al tiempo que mejora la ergonomía en el manejo.
Más allá de la seguridad, el interés de CHEM-IN-A-BOX radica en su impacto logístico y ambiental. Este formato permite incrementar un 20 por ciento la cantidad de envases por palé, reduce el espacio ocupado una vez vacío y facilita la eliminación de residuos de cartón y plástico. Además, la bolsa interior emplea un 83,6 por ciento menos de plástico que un bidón estándar, mientras que el embalaje exterior está fabricado con cartón 100% reciclable. Estas ventajas no son menores: afectan al orden de la sala técnica, a la gestión de residuos y a la eficiencia del almacenamiento.
La segunda pieza de esta estrategia química es la solución de depósito externo de AUWA, concebida como un sistema inteligente de rellenado y dosificación para productos concentrados. La propuesta busca liberar espacio en las instalaciones, evitar bloqueos en áreas de trabajo y almacenar los productos de manera profesional y segura. Está disponible en versiones de 50 y 100 litros con sus correspondientes cubetas, lo que permite adaptarla a distintos niveles de consumo. Entre sus ventajas, la firma alemana destaca la facilidad de instalación, el rellenado sencillo, la limpieza, el ahorro de espacio, el uso del 100% del producto y la visibilidad permanente del nivel de llenado mediante escala 3D. También pone el acento en aspectos de seguridad y conformidad, como la protección contra salpicaduras y el almacenamiento conforme a normas HSSE.
Un caso que refleja la evolución del sector
El proyecto de WashTec en Vic destaca porque concentra varias de las tendencias que hoy están redefiniendo el negocio del lavado de vehículos en España. La primera es la importancia creciente de la experiencia de usuario, entendida no como un elemento decorativo, sino como una condición necesaria para fidelizar y sostener volumen de uso. La segunda es la necesidad de adaptar las instalaciones a un parque de vehículos cada vez más diverso y complejo desde el punto de vista electrónico y asistencial. La tercera, cada vez más visible, es la profesionalización de la gestión interna del centro, desde la logística de químicos hasta la continuidad operativa del túnel.
En ese sentido, la estación de servicio Molist Primer muestra cómo distintas capas de innovación —arrastre, compatibilidad con el vehículo, secuencia de lavado y gestión química— pueden integrarse en una única propuesta coherente. El resultado es una instalación que busca diferenciarse tanto por la calidad percibida por el cliente como por la lógica técnica y operativa que la sostiene.

