Competir desde el valor
Ismael García Peris, presidente ASCER
25/06/2026
La industria cerámica española atraviesa un momento de importantes desafíos, pero también de grandes oportunidades. En un contexto internacional marcado por la incertidumbre geopolítica, la volatilidad de los precios de la energía y una competencia de terceros países cada vez más intensa, el sector ha demostrado una notable capacidad de adaptación y una firme apuesta por la innovación, la sostenibilidad y la calidad.
Los datos de 2025 muestran una ligera recuperación de la actividad, con un incremento de la producción y una evolución positiva de las ventas nacionales. Sin embargo, nuestras empresas operan en un entorno complejo, en el que factores externos a la industria como el precio del gas, las exigencias regulatorias o la creciente presión de competidores extracomunitarios condicionan la competitividad de la industria europea.
Ante esta realidad conviene recordar que el verdadero valor de la cerámica española reside en todo aquello que hay detrás de cada producto: tecnología, diseño, sostenibilidad, servicio y confianza.
Detrás de cada baldosa fabricada en España existe una industria que cumple con los estándares más exigentes del mundo en materia laboral, medioambiental, de seguridad, calidad y trazabilidad. Existe inversión constante en tecnología, diseño e innovación. Existe un compromiso real con la sostenibilidad y con la mejora continua de los procesos productivos. Y existe, además, una estrecha colaboración entre fabricantes, distribuidores, arquitectos, interioristas y profesionales de la construcción que ha permitido construir durante décadas una reputación internacional sólida y reconocida.
En ocasiones, el mercado tiende a fijarse únicamente en precio. Sin embargo, el verdadero valor de un producto debe medirse también por su fiabilidad, su durabilidad, la garantía de suministro, el cumplimiento normativo y el respaldo técnico que lo acompaña. Son aspectos especialmente relevantes para la distribución profesional, que necesita ofrecer a sus clientes productos fiables y garantías a largo plazo.
La competencia internacional es hoy una realidad ineludible. En muchos mercados europeos observamos la entrada creciente de productos procedentes de países con costes de producción significativamente inferiores y con exigencias regulatorias, laborales y medioambientales muy distintas a las que afrontan los fabricantes europeos.
No se trata de rechazar la competencia. La competencia es positiva cuando se desarrolla en igualdad de condiciones. Lo que defendemos desde ASCER es precisamente eso: que todos los productos que llegan al mercado europeo compitan bajo reglas comparables en materia ambiental, social y técnica. Si Europa apuesta por la reindustrialización y por una producción más sostenible, debe garantizar que esos esfuerzos no se conviertan en una desventaja frente a quienes producen bajo estándares mucho menos exigentes.
Al mismo tiempo, el sector continúa avanzando en ámbitos estratégicos como la descarbonización y la eficiencia energética. La industria cerámica española ha reducido de forma muy significativa sus emisiones específicas durante las últimas décadas gracias a la modernización de instalaciones, la incorporación de tecnologías más eficientes y una inversión continuada en innovación. Nuestro compromiso con la transición energética es firme, pero también es necesario que esta transición sea técnicamente viable y compatible con el mantenimiento de la actividad industrial y del empleo. Nuestra una industria está profundamente arraigada al territorio. Generamos riqueza, empleo cualificado y actividad económica en toda la cadena de valor, por lo que hablar del futuro de la cerámica española es hablar del futuro de miles de distribuidores, almacenes, instaladores, estudios de arquitectura, empresas constructoras y profesionales que forman parte de este ecosistema.
Las oportunidades existen. La creciente demanda de soluciones sostenibles y duraderas, la necesidad de rehabilitación del parque de viviendas y de nueva construcción, y el reconocimiento internacional del diseño y la calidad de la cerámica española, abren un horizonte lleno de posibilidades.
Nuestro reto consiste en seguir reforzando aquello que nos diferencia, el respeto con el que fabricamos cada una de nuestras baldosas para continuar ofreciendo al mercado productos que aporten confianza, seguridad y valor.







