Materiales de construcción: el reto de adaptarse a la nueva regulación
Luis Rodulfo, presidente de CEPCO
15/06/2026
El sector de los materiales de construcción atraviesa un momento de evolución claro, tanto en la adaptación a cuestiones de sostenibilidad ambiental y descarbonización, como al cumplimiento del nuevo Reglamento de Productos de Construcción, la llegada del nuevo Pasaporte Digital de Productos, las cuestiones vinculadas a sostenibilidad social y económica, así como los procesos de construcción industrializada. Son muchos cambios, con sus oportunidades y amenazas.
Cada uno de ellos supone modificaciones en las líneas de producción y diseños de innovación de producto y también de proceso. Son elementos de una Industria, como la nuestra, que afecta a casi 30.000 empresas y 400.000 empleos directos, con una producción 2025, de 70.000 millones de euros, entre consumo interno y exportación. Eso significa que todos los impactos tanto de la crisis energética derivada de la invasión de Ucrania como los que se suceden tras la guerra en Irán afectan de forma muy delicada a la supervivencia de esas empresas y esos empleos y parece que nadie quiere darse cuenta. Los costes de energía afectan a la producción de materiales y al transporte tanto de materias primas como de los productos con destino a obra. La falta de algunas materias primas es preocupante y parece que todo el mundo da por hecho que no hay más que pedir materiales y allí estarán.
Si a todo ese impacto le añadimos todas las cuestiones regulatorias que señalaba al principio nos encontramos un panorama en el que, si las Administraciones Públicas no hacen una correcta vigilancia de mercado para asegurarle al ciudadano que lo que se instala en las obras que va a comprar, adquirir o utilizar, es producto conforme a toda esa legislación y normas técnicas, acabará colapsando lo mejor de la Industria por imposibilidad de competir con producciones, nacionales o internacionales, que solo atiendan al precio del producto, cumpla éste o no dicha legislación.
Por eso hablamos de oportunidades, pero también de amenazas. Nuestra industria es un conglomerado de empresas y subsectores con una tradición, claramente demostrada en el tiempo, de intentar cumplir la legislación aplicable. Pensamos que toda esa regulación, junto con mejores controles de instalación de producto, con mejores controles de certificación final de obra y su aseguramiento, o la certificación de edificios sostenibles de AENOR, son una oportunidad magnífica para dar el definitivo salto de calidad de la construcción española, abandonando otros procederes del pasado para abrazar la causa de la calidad de lo fabricado y construido frente al usuario final. Desde la generación de la idea y su esbozo en un proyecto hasta el planteamiento de una futura deconstrucción, todo debe ir bien calculado y responder a los requisitos esenciales de obra, así como a los conceptos más transversales de eficiencia energética, respeto al medio ambiente y garantía de la calidad.
Se dice con frecuencia que es un proceso lento. Y tanto, como que llevamos décadas detrás de ello y, aunque mejorando continuamente, estamos todavía lejos del óptimo esperable. Tenemos innumerables ejemplos de incumplimiento normativo. El problema es que la mejora industrial de procesos es tan costosa que ya no admite esas dilaciones en el tiempo.
Es, sin duda, el momento de actuar.






