Canal de Isabel II amplía vigilancia y estrena planta piloto para combatir contaminantes emergentes
Canal de Isabel II ha ampliado su sistema Vigía para rastrear nuevos contaminantes en las aguas residuales y ha puesto en marcha una planta experimental de eliminación de microplásticos en la depuradora de Arroyo del Soto (Móstoles). Las dos iniciativas responden a la necesidad de identificar y mitigar riesgos para la salud pública y el medio ambiente mediante tecnologías avanzadas y análisis molecular en la red de saneamiento.
Canal de Isabel II presentó la versión 4.0 de su sistema Vigía en el laboratorio genómico de Majadahonda, con la asistencia de el consejero delegado de Canal, Mariano González.
Canal de Isabel II presentó la versión 4.0 de su sistema Vigía en el laboratorio genómico de Majadahonda, con la asistencia de el consejero delegado de Canal, Mariano González, y la consejera de Sanidad, Fátima Matute. Vigía fue creado en 2020 para monitorizar SARS-CoV-2 en aguas residuales y ahora incorpora el análisis de microplásticos, sustancias químicas sintéticas (PFAS), fármacos, así como virus como polio y gripe, informaron en una nota de prensa fuentes de lla empresa pública madrileña.
La ampliación permitirá tomar muestras en más de treinta puntos de depuradoras y tramos de alcantarillado de la Comunidad de Madrid. Según Canal, “los resultados de aquellos parámetros que puedan afectar a la salud pública se pondrán a disposición de las autoridades sanitarias” en el marco de colaboración con la Consejería de Sanidad.
La nueva fase de Vigía también rastreará sustancias de abuso y precursores, proporcionando una base científica extendida para estudios epidemiológicos y medioambientales. La frecuencia y el método de recogida de muestras variarán según el analito objetivo.
Planta piloto en Arroyo del Soto: microplásticos bajo control
Paralelamente, Canal de Isabel II y Captoplastic han puesto en funcionamiento una instalación innovadora destinada al control y eliminación de microplásticos en el agua residual en la estación depuradora de Arroyo del Soto, en Móstoles. La planta piloto tiene capacidad para tratar hasta 100.000 litros por hora.
La tecnología empleada se basa en un captador magnético reutilizable que se adhiere a los microplásticos, facilitando su agregación y retirada del agua. Este sistema opera tras la fase de pretratamiento convencional para eliminar residuos voluminosos, con el objetivo de reducir tanto la concentración de microplásticos en el efluente final como en los lodos de depuración que se destinan a usos agrícolas.
El proyecto piloto permitirá validar la tecnología a escala industrial tras haber mostrado una eficacia superior al 80% en etapas previas de ensayo. La instalación incorpora el equipo CaptonLine, capaz de analizar de forma autónoma la evolución de estas partículas durante el proceso.
Los microplásticos, definidos como fragmentos de menos de cinco milímetros que no se disuelven en agua y cuya degradación es muy baja, se consideran “un contaminante emergente cuya eliminación se presenta como uno de los grandes retos para las operadoras del agua”, en palabras de los impulsores del proyecto. La nueva normativa europea en materia de depuración ya contempla la obligación de controlar y restringir su concentración.
Sinergia tecnológica para los retos del agua residual
Ambas iniciativas refuerzan la capacidad de Canal de Isabel II para anticiparse a requerimientos regulatorios y aportar soluciones técnicamente contrastadas para la monitorización y eliminación de contaminantes emergentes en el ciclo urbano del agua. La integración de análisis epidemiológicos avanzados con tecnologías de captura física de partículas refleja una tendencia creciente en el sector hacia herramientas más precisas y adaptativas.
Ambas iniciativas refuerzan la capacidad de Canal de Isabel II para anticiparse a requerimientos regulatorios y aportar soluciones técnicamente contrastadas para la monitorización y eliminación de contaminantes emergentes en el ciclo urbano del agua















