La ciudad de Madrid reforzará su red de saneamiento tras modernizar las depuradoras de La China, Butarque y Sur
El Ayuntamiento de Madrid y el Gobierno regional firmaron el 3 de noviembre un protocolo de actuación para ejecutar y financiar la modernización de las estaciones depuradoras de La China, Butarque y Sur, instalaciones esenciales para el tratamiento de aguas residuales de la capital.
El acuerdo, suscrito por el delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad del Ayuntamiento de Madrid, Borja Carabante, y el consejero de Medio Ambiente, Agricultura e Interior del Gobierno de la Comunidad de Madrid, Carlos Novillo, en la sede del Canal de Isabel II, establece una hoja de ruta común para actualizar estas instalaciones, mantenerlas operativas durante las obras y garantizar que cumplan los nuevos requerimientos técnicos y ambientales. Las actuaciones deberán desarrollarse de manera escalonada a lo largo de varios años, dada la magnitud de las infraestructuras y las dificultades técnicas, ambientales y administrativas que implican, señalaron en una nota de prensa fuentes del consistorio de la capital.
El Gobierno central debía financiar la construcción de estas tres plantas con un presupuesto estimado de 400 millones de euros, según la valoración inicial realizada hace quince años. Sin embargo, el coste actual podría situarse en torno a los 1.200 millones de euros, apuntan desde el Ayuntamiento de Madrid.
Un proyecto de larga maduración técnica
Según recoge el protocolo, las tres depuradoras necesitan obras de adecuación de gran envergadura que, en algunos casos, requerirán la ampliación del área de ocupación de las instalaciones. “Las obras deberán ejecutarse manteniendo en todo momento operativa la instalación”, señala el documento, lo que obliga a una planificación minuciosa y a una ejecución por fases que minimice los riesgos en el sistema de saneamiento de la ciudad.
Carabante explicó que el nuevo acuerdo “supone un paso decisivo para poder ejecutar unas inversiones cuyo punto de partida se remonta al año 2009”, cuando el Gobierno de España declaró de interés general las depuradoras de La China, Butarque y Sur a través de la Ley 26/2009, de 23 de diciembre, de Presupuestos Generales del Estado para 2010. Sin embargo, añadió que “la Administración General del Estado no ha cumplido con sus obligaciones respecto a las depuradoras de La China, Butarque y Sur”, a pesar de que el protocolo de 2009 fijaba claramente el marco financiero de dichas actuaciones.
Inversión pendiente y sobrecoste estimado
El Ministerio debía financiar la construcción de estas tres plantas con un presupuesto estimado de 400 millones de euros, según la valoración inicial realizada hace 15 años. Sin embargo, el coste actual podría situarse en torno a los 1.200 millones de euros, un incremento asociado a la actualización de precios, la adaptación a las nuevas normativas ambientales y la evolución tecnológica de los procesos de tratamiento.
Carabante destacó que, pese a la declaración de interés general, el Estado “solo ha desarrollado actuaciones preliminares como el estudio de soluciones, el proyecto informativo, el estudio de impacto ambiental y la redacción de anteproyectos”. Esta falta de ejecución ha prolongado la vida útil de unas instalaciones diseñadas para condiciones normativas anteriores, lo que hace urgente su renovación integral, denuncia la administración local.
Desde 2019, el Área de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad del Ayuntamiento de Madrid ha destinado "cerca de 200 millones de euros" a proyectos de mejora de infraestructuras hidráulicas y gestión del agua.
Más de veinte requerimientos al Ministerio
En el nuevo protocolo queda recogido que el ayuntamiento madrileño ha remitido más de una veintena de escritos al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco) con el objetivo de acelerar las obras. Además, se han celebrado reuniones técnicas y de coordinación para abordar los obstáculos administrativos y financieros que han retrasado los proyectos. “El Consistorio ha mostrado el mayor interés para el impulso de las obras con todo tipo de colaboración técnica”, enfatizó Carabante.
El documento plantea que el Canal de Isabel II actuará como entidad colaboradora, aportando su experiencia en la gestión de infraestructuras hidráulicas de gran capacidad, con el fin de garantizar la continuidad del servicio de depuración durante la ejecución de las obras y coordinar la adaptación a los nuevos estándares europeos en materia de tratamiento de aguas residuales urbanas.
Ejecuciones ya realizadas
El Ayuntamiento de Madrid ha cumplido los compromisos derivados del protocolo de 2009, habiendo ejecutado proyectos por más de 1.000 millones de euros en materia de saneamiento y depuración, prosiguen las mismas fuentes. Entre las principales actuaciones figuran las obras de modernización de las depuradoras de Viveros de la Villa, Gavia y Sur Oriental, mientras que actualmente se encuentran en ejecución los proyectos de reforma integral de las estaciones regeneradoras de aguas residuales (ERAR) de Rejas y Valdebebas.
Estas últimas suponen la mayor inversión en saneamiento urbano realizada en la ciudad, con una dotación superior a 126 millones de euros, orientada a la modernización de los sistemas de tratamiento biológico, la mejora de la eficiencia energética y la reducción de la huella ambiental. Su actualización permitirá el cumplimiento de los objetivos fijados por la normativa europea en materia de vertido y reutilización de aguas regeneradas.
Con este protocolo, Madrid se posiciona entre las grandes capitales europeas que apuestan por infraestructuras hidráulicas sostenibles, con tecnología avanzada y financiación compartida entre administraciones, garantizando la continuidad del servicio y la protección del medio ambiente, aseguran desde el consistorio madrileño.
Depuradoras en el entorno del Embalse del Rey
Las ocho depuradoras municipales —Viveros de la Villa, La China, Gavia, Butarque, Sur, Sur Oriental, Rejas y Valdebebas— vierten sus aguas tratadas dentro del área de captación de la zona sensible del Embalse del Rey, declarada oficialmente mediante la Resolución de 23 de febrero de 2023 de la Secretaría de Estado de Medio Ambiente. Esta condición obliga a los operadores a cumplir estándares más exigentes de calidad del agua y control de nutrientes, en línea con los planes hidrológicos de la Demarcación del Tajo, tanto anteriores como vigentes.
Para alcanzar estos objetivos, resulta imprescindible adecuar los procesos de tratamiento a los nuevos requerimientos medioambientales, incorporando tecnologías avanzadas de eliminación de fósforo y nitrógeno, mejora de la decantación y optimización energética, con el fin de reducir el impacto ecológico en la cuenca del Tajo y asegurar la sostenibilidad del recurso hídrico.
Inversión sostenida desde 2019
La firma del nuevo protocolo con la Comunidad de Madrid consolida el compromiso del Gobierno municipal con la protección, conservación y mejora de la gestión del agua, añaden las mismas fuentes. Desde 2019, el Área de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, dirigida por Carabante, ha destinado cerca de 200 millones de euros a proyectos de mejora de infraestructuras hidráulicas y gestión del agua.
En total, el Ayuntamiento ha planificado 45 obras, de las cuales 32 ya están finalizadas, que abarcan desde la modernización de colectores principales hasta la instalación de sistemas inteligentes de control de caudal y calidad del agua. Estas actuaciones persiguen optimizar el funcionamiento de las redes de saneamiento, reducir el riesgo de vertidos no controlados y mejorar la capacidad de respuesta ante episodios de lluvias intensas.
Alineación con los objetivos europeos de sostenibilidad hídrica
El Ayuntamiento subraya que esta planificación a largo plazo se enmarca en la estrategia de resiliencia hídrica urbana y en el cumplimiento de los objetivos del Pacto Verde Europeo, que incluyen la mejora de la eficiencia del agua y la reducción de contaminantes emergentes. Las futuras reformas de las depuradoras de La China, Butarque y Sur permitirán avanzar hacia un modelo más circular, en el que la regeneración y reutilización del agua se integren en la gestión urbana.
Con este protocolo, Madrid se posiciona entre las grandes capitales europeas que apuestan por infraestructuras hidráulicas sostenibles, con tecnología avanzada y financiación compartida entre administraciones, garantizando la continuidad del servicio y la protección del medio ambiente.













