Un informe de Facsa insta a triplicar la inversión anual en resiliencia hídrica hasta llegar a los 6.000 millones de euros
Facsa presentó el II Estudio sobre el impacto de los extremos climáticos en los recursos hídricos, elaborado junto a la consultora Red2Red. El documento, titulado 'El agua primero', advierte que España, uno de los países europeos más vulnerables a la crisis hídrica, debe triplicar la inversión anual en resiliencia hídrica hasta alcanzar los 6.000 millones de euros anuales.
La medida permitiría mitigar los efectos de sequías prolongadas, olas de calor, inundaciones y lluvias torrenciales, y evitar un impacto económico estimado en 88.400 millones de euros en los próximos años. El estudio, dirigido a administraciones, gestores de agua y sectores económicos estratégicos, se presenta como una herramienta clave para anticipar riesgos y reforzar la seguridad hídrica del país.
España, entre las regiones más vulnerables de Europa
El estudio subraya que el incremento de fenómenos climáticos extremos constituye “uno de los mayores retos del siglo XXI para la gestión del agua”, al afectar tanto a la disponibilidad como a la calidad de los recursos, alterar ecosistemas y poner en riesgo infraestructuras críticas, además de sectores como la agricultura, la industria y el turismo.
Según los autores, las sequías se han intensificado en duración y severidad, mientras que las lluvias torrenciales, aunque menos frecuentes, son cada vez más destructivas. Sin medidas de adaptación ambiciosas, las previsiones apuntan a una disminución progresiva en la disponibilidad de agua y a un aumento de la exposición a sequías, con consecuencias directas en la agricultura, el abastecimiento urbano y los servicios ecosistémicos.
La Global Commission on the Economics of Water estima que España podría perder hasta el 8% de su PIB para 2050 por la crisis hídrica, lo que equivaldría a más de 136.000 millones de euros. Por su parte, el Foro Económico Mundial señala que una inversión en infraestructura resiliente permitiría reducir entre el 40 % y el 65 % de las pérdidas proyectadas.
En el estudio se mantiene que sin un incremento sustancial de las inversiones, España seguirá acumulando pérdidas económicas, sociales y ambientales que comprometerán su competitividad y sostenibilidad.
Costes de la inacción frente a los extremos climáticos
El informe de Facsa alerta de los costes de no actuar frente a los riesgos climáticos. Entre 2000 y 2019, los desastres climáticos generaron pérdidas globales superiores a los 2,97 billones de dólares. En Europa, estas pérdidas podrían alcanzar los 170.000 millones de euros anuales si no se intensifican las medidas de adaptación.
En el caso de España, el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático (PNACC) y la Agencia Europea de Medio Ambiente (Aema) calculan que los fenómenos extremos —en particular olas de calor, inundaciones y sequías— han supuesto un coste acumulado superior a 95.000 millones de euros hasta 2023.
La advertencia es clara: sin un incremento sustancial de las inversiones, el país seguirá acumulando pérdidas económicas, sociales y ambientales que comprometerán su competitividad y sostenibilidad.
Tres pilares para fortalecer la resiliencia hídrica
El Estudio identifica tres pilares fundamentales para reforzar la resiliencia hídrica frente a los extremos climáticos:
- Soluciones tecnológicas: mejora de sistemas de monitorización, digitalización de redes, innovación en tratamiento y reutilización del agua.
- Políticas y gobernanza: integración del riesgo climático en la planificación territorial, cooperación intersectorial y fortalecimiento de marcos regulatorios.
- Soluciones basadas en la naturaleza: restauración de ecosistemas fluviales, protección de humedales, recarga de acuíferos y diseño urbano con criterios de naturaleza.
En palabras de José Claramonte, director general de Facsa: “La adaptación a los fenómenos climáticos extremos debe convertirse en uno de los ejes centrales de la política de agua. Es imperativo actuar con anticipación, basándose en conocimiento científico robusto y herramientas de planificación flexibles. Priorizar inversiones en resiliencia hídrica no solo reducirá los daños futuros, sino que generará beneficios sociales, económicos y ambientales sostenibles”.
Recomendaciones estratégicas para España y Europa
El documento plantea una serie de recomendaciones para guiar la adaptación hídrica. Entre ellas destacan:
- Revisión y actualización de los planes hidrológicos para incorporar escenarios de cambio climático.
- Refuerzo de las infraestructuras existentes para hacerlas más resilientes.
- Implementación de sistemas de alerta temprana automatizados e interoperables.
- Promoción de la participación pública y la equidad en el acceso al agua.
- Impulso de la cooperación internacional, especialmente en cuencas compartidas.
Claramonte concluye que “España tiene la responsabilidad y la oportunidad de liderar la adaptación hídrica en Europa. Afrontar los extremos climáticos no es solo una emergencia, sino una ocasión para transformar el modelo de gestión del agua hacia sistemas más sostenibles, equitativos y preparados para el futuro”.













