5 tecnologías están redefiniendo la gestión de las explotaciones
Agricultura de precisión 2.0: interoperabilidad entre maquinaria, datos y plataformas
La interoperabilidad entre maquinaria, plataformas y datos se perfila como el siguiente paso de la agricultura de precisión, con cinco tecnologías que ya están redefiniendo la gestión de las explotaciones, aunque persisten barreras como la conectividad, la inversión y la formación digital.
La agricultura de precisión entra en una nueva etapa marcada por la integración de tecnologías capaces de transformar los datos en decisiones operativas. Esa es la principal conclusión de un análisis elaborado por Stratesys, que sostiene que el sector avanza hacia un modelo basado en sistemas conectados, donde la interoperabilidad entre maquinaria, sensores y plataformas digitales permitirá mejorar la eficiencia de las explotaciones y optimizar el uso de recursos cada vez más escasos.
Según la la multinacional tecnológica española, durante años la digitalización agrícola se ha centrado en incorporar herramientas independientes, pero el siguiente salto pasa por conectar toda la información generada en la explotación para automatizar procesos y facilitar la toma de decisiones. En palabras de Luis Piguillem, director asociado de Stratesys y responsable de la industria agro, la tecnología debe complementar la experiencia del agricultor, aportando información precisa para anticipar riesgos y gestionar mejor los recursos disponibles.
- Sensores y el Internet de las Cosas (IoT). Estos dispositivos recopilan información en tiempo real sobre parámetros como la humedad del suelo, el contenido de nutrientes, la radiación solar o las condiciones ambientales. Gracias a estos datos, los agricultores pueden aplicar agua, fertilizantes o semillas de forma variable, adaptando las dosis a las necesidades concretas de cada zona de la parcela y mejorando tanto la productividad como la eficiencia en el uso de los insumos.
- Satélites y drones. Permiten monitorizar los cultivos mediante observación remota. Estas herramientas facilitan la detección temprana de plagas, deficiencias nutricionales o situaciones de estrés hídrico antes de que sean visibles a simple vista. De este modo, las intervenciones pueden concentrarse únicamente en las áreas afectadas, reduciendo costes y minimizando el impacto ambiental de los tratamientos.
- Inteligencia artificial y analítica predictiva. Los algoritmos combinan la información procedente de sensores, imágenes satelitales y previsiones meteorológicas para anticipar riesgos agronómicos, recomendar actuaciones, estimar el volumen de las cosechas y optimizar los calendarios de siembra, riego y fertilización. El objetivo es convertir grandes volúmenes de información en recomendaciones prácticas para el agricultor.
- Robótica y automatización. La maquinaria autónoma comienza a asumir tareas como la siembra, la pulverización selectiva o el mantenimiento de los cultivos, contribuyendo a reducir la necesidad de supervisión continua y ofreciendo una respuesta a la creciente escasez de mano de obra que afecta al sector agrario.
- Blockchain y trazabilidad alimentaria. La tecnología de cadena de bloques permite registrar información sobre el origen de los productos, la fecha de cosecha, los tratamientos realizados, las condiciones de transporte y almacenamiento o incluso la huella de carbono. Con ello se incrementa la transparencia a lo largo de toda la cadena alimentaria y se facilita el cumplimiento de las exigencias regulatorias.
El análisis señala que la combinación de estas cinco tecnologías permitirá evolucionar desde una gestión uniforme de las explotaciones hacia un modelo de intervención selectiva, donde cada actuación se realiza únicamente cuando y donde resulta necesaria. No obstante, la implantación todavía encuentra obstáculos importantes. Entre ellos destacan el elevado coste inicial para las explotaciones de menor tamaño, las carencias de conectividad en determinadas zonas rurales y la necesidad de reforzar la formación digital de los profesionales, además de establecer garantías sobre la propiedad y el uso de los datos generados en las explotaciones.
El contexto, sin embargo, apunta a una creciente digitalización. El Observatorio de la Digitalización del Sector Agroalimentario Español ((Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y Cajamar) indica que el 96% de las explotaciones agrícolas españolas ya utiliza al menos una herramienta digital, aunque únicamente el 21% emplea soluciones específicas para la detección temprana de plagas y enfermedades, un margen de crecimiento que Stratesys identifica como el espacio de desarrollo de la denominada Agricultura de Precisión 2.0.













































