Vitibot abre camino a la viticultura robótica
Viñedos Ruiz Jiménez se ha convertido en la primera empresa española en incorporar el robot autónomo Bakus L, desarrollado por la firma francesa Vitibot, perteneciente a SDF Group. La apuesta refuerza una trayectoria de casi tres décadas vinculadas a la viticultura ecológica y biodinámica y sitúa a la bodega de Aldeanueva de Ebro (La Rioja) en la vanguardia de la innovación aplicada al viñedo.
En los viñedos de Aldeanueva de Ebro (La Rioja) ya trabaja un nuevo miembro de la familia Ruiz Jiménez. No poda a mano, no conduce tractores y solo ‘descansa’ para recargar al finalizar la jornada. Se llama Bakus L y es el primer robot autónomo para viñedo que opera en España, una incorporación que ha convertido a Viñedos Ruiz Jiménez en pionera nacional en la aplicación de la robótica a la viticultura.
La noticia supone un nuevo paso en la evolución de una empresa familiar fundada en 1998 y considerada una de las referencias de la producción ecológica en la Denominación de Origen Calificada Rioja. Desde sus inicios, ha basado su estrategia en el control integral del proceso productivo, desde el cultivo de la uva hasta la comercialización del vino, siempre bajo criterios de sostenibilidad y respeto al medio ambiente.
En 2017 decidieron convertirse en una bodega biodinámica, esto es, limitar el uso de fertilizantes y fitosanitarios externos en el cultivo, siendo muy restrictivos en el uso de aditivos y coadyuvantes. Ahora, con la segunda generación familiar al frente del negocio, han puesto en marcha el proyecto Valyerro, que supone una apuesta decidida por las energías renovables y se centra en la elaboración de vinos que reflejen la singularidad de determinados viñedos de Rioja Oriental.
La llegada de la robótica
Esta nueva forma de trabajar el viñedo busca interpretar cada parcela a través de prácticas respetuosas con el entorno, minimizando las intervenciones y potenciando la biodiversidad. En este contexto, la llegada de la robotización no supone una ruptura con la tradición, sino una herramienta adicional para profundizar en un modelo de viticultura sostenible.
Después de casi treinta años de trayectoria, Viñedos Ruiz Jiménez demuestra que la innovación tecnológica y el respeto al viñedo pueden avanzar en la misma dirección. La llegada de Bakus L, por tanto, encaja plenamente en la estrategia de esta bodega riojana. “Antiguamente se pasó de la mula al tractor y ahora toca pasar al robot”, señala Javier Ruiz Jiménez, viticultor de 23 años. “No es el futuro, es ya el presente en muchísimos sectores. En el campo necesitamos automatizar para quitarnos trabajo físico y ganar tiempo para realizar otras tareas”.
Este robot ha sido desarrollado por la empresa francesa Vitibot, especializada en soluciones autónomas para viñedo y perteneciente a SDF Group, uno de los principales fabricantes mundiales de maquinaria agrícola. El modelo incorporado por Ruiz Jiménez está diseñado para viñedos de porte medio y alto, con una altura de paso de hasta 2,20 metros.
Se trata de una máquina completamente eléctrica La navegación se basa en la combinación de receptores GNSS con corrección RTK, unidad de medición inercial (IMU), odometría y cámaras de visión artificial. Este conjunto proporciona una precisión de guiado del orden de ±2 cm, suficiente para repetir pasadas en operaciones de desherbado mecánico bajo la línea, escarda intercepas o mantenimiento del suelo sin dañar las cepas. El sistema incorpora además escáneres láser (LiDAR) y sensores de seguridad que supervisan continuamente el entorno, detectando obstáculos y deteniendo automáticamente la máquina cuando es necesario, de acuerdo con los requisitos de seguridad para maquinaria autónoma.
Javier Ruiz Jiménez (viticultor), Pierre Claro (Vitibot) y Santiago Guzmán (SDF) brindan por el éxito del Bakus L de Vitibot.
Pierre Claron, Vitibot: "Conseguimos una gran precisión de trabajo"
En la demostración del Bakus L en Bodegas Ruiz Jiménez estuvo presente Pierre Claron, responsable de exportación de Vitibot, quien puso en valor la importancia creciente de la robótica en este cultivo. "En el contexto actual de la viticultura, que se busca más eficiencia y precisión en el campo, las bodegas apuestan por las tecnologías y la robotización y el consumidor final lo nota".
Desde el punto de vista agronómico, el principal interés del Bakus L reside en la posibilidad de aumentar la frecuencia de las intervenciones sin incrementar significativamente los costes de mano de obra. Al tratarse de un vehículo autónomo, puede programarse para trabajar durante periodos prolongados, incluso fuera del horario habitual de la explotación, mejorando la oportunidad de las labores y reduciendo la dependencia de personal especializado. "En este caso, lo tenemos adaptado a un marco de plantación semi ancho, como la mayoría de las denominaciones de origen de España", detalla Claron. "Bakus L es una máquina muy versátil porque es un porta-aperos con RTK que va trabajando en cada hilera sucesivamente y conseguimos una precisión de trabajo muy regular".
El primer año
Después de un año de trabajo con él, Javier Ruiz Jiménez detalla que la autonomía de trabajo llega a las 16 horas continuadas, gracias a un sistema de baterías de litio de 75 kWh. “Equivale a un doble turno de trabajo sin ninguna parada. Al ser completamente eléctrico, durante la noche lo recargamos con la energía generada por las placas solares y en unas 4 horas ya lo tenemos listo para el día siguiente”.
Al funcionar exclusivamente con energía eléctrica, el robot elimina las emisiones directas de CO2 asociadas al uso de tractores convencionales. Además, su menor peso y el empleo de neumáticos de baja presión contribuyen a reducir la compactación del suelo, un aspecto especialmente relevante para mantener la actividad biológica y la fertilidad de los terrenos agrícolas.
Puede alcanzar los 6 km/h de velocidad, aunque la operativa suele situarse entre 3 y 4 km/h, con capacidades de trabajo próximas a 0,5 ha/h en desherbado mecánico, si bien este rendimiento depende del marco de plantación, la pendiente y el apero empleado.
Otra de sus principales ventajas es la posibilidad de realizar escardas mecánicas y control de malas hierbas sin recurrir a herbicidas. De hecho, Vitibot desarrolló la plataforma Bakus precisamente para facilitar el trabajo en explotaciones donde el control químico de la vegetación está restringido o eliminado, como ocurre en la agricultura ecológica.
El robot puede equiparse con diferentes aperos para labores de deshierbe, laboreo, siega, despunte o pre-poda, permitiendo automatizar tareas repetitivas y físicamente exigentes para los operarios. Javier confía en que el fabricante consiga ir ampliando las posibilidades del robot y permita realizar trabajos de poda más precisa y tratamientos.
Valoraciones
- Nuevo método de trabajo. “Veníamos de 28 años sin tocar el suelo por debajo de las cepas y, como el robot trabaja por encima de ellas, ahora descompactamos en la parte inferior y la totalidad de la calle la dejamos con cubierta vegetal espontánea y aprovechar su microbiología. También hemos tenido que elevar el sistema de riego por goteo”.
- Sencillez de uso. “Al principio pensaba que iba a ser más complicado, pero con la práctica te haces a ello, no es muy complicado. Se puede aprender sin problema. Utilizamos un mando similar a un teléfono móvil para llevarlo a la parcela, que previamente habremos mapeado. Una vez allí, lo configuramos según los implementos acoplados, definimos la velocidad de trabajo y lo lanzamos a trabajar. Muy rápido y sencillo”.
- Mantenimiento. “Es parecido al que hacemos con un tractor, es decir, limpieza y engrase diario, con acceso muy cómodo y sencillo, y una vez al año una revisión más profunda en nuestro concesionario Agrícola Calvo Almunia”.
- Costes. “Tenemos 70 ha en producción, de las cuales cerca de la mitad las trabajamos con el robot. Estimo que en dos años habremos amortizado la inversión y, no solo eso, a grosso modo estamos reduciendo el paso de tres tractores y hace que el proceso sea mucho más natural”.
La irrupción de robots como el Bakus L de Vitibot demuestra que la tecnología no sustituye al viticultor, pero sí libera tiempo y recursos para labores de mayor valor añadido relacionadas con la observación del viñedo y la toma de decisiones agronómicas. Viñedos Ruiz Jiménez se ha situado a la vanguardia en este nuevo camino.















































