Agricultura de Precisión: ¿tenemos suficiente cobertura?
Prof. Emilio Gil
Universitat Politècnica de Catalunya
09/07/2026La digitalización se ha convertido en uno de los pilares de la política agraria europea. Tecnologías como la agricultura de precisión, los sistemas de ayuda a la decisión, la monitorización mediante satélites y drones, la aplicación variable de insumos o la maquinaria conectada prometen mejorar la sostenibilidad, la eficiencia y la competitividad de las explotaciones agrarias. Sin embargo, a pesar de la creciente disponibilidad de estas tecnologías, su grado de adopción sigue siendo desigual entre regiones, sectores y tipos de explotación. Entre las posibles causas que explican esta situación, la conectividad ha emergido en los últimos años como uno de los factores más relevantes.
La conectividad rural es una inversión estratégica para garantizar la competitividad, la sostenibilidad y la resiliencia de la agricultura europea en las próximas décadas
Introducción
Con el objetivo de analizar esta cuestión, la Comisión Europea, a través de la red European Broadband Competence Offices (BCO Network), impulsó la realización de un estudio específico para evaluar el estado actual de la conectividad en las zonas rurales europeas y comprender cómo las limitaciones de cobertura y calidad de las comunicaciones pueden afectar a la adopción de tecnologías digitales en agricultura y selvicultura.
El estudio fue desarrollado por la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC) durante 2025 y 2026 y tuvo como principal objetivo responder a una pregunta aparentemente sencilla, pero de enorme importancia estratégica para el futuro del sector:
¿Está la conectividad rural preparada para soportar la agricultura digital que Europa necesita en los próximos años?
La conectividad ha dejado de ser un complemento para convertirse en una infraestructura básica, tan necesaria como la electricidad, el agua o los caminos rurales
Para responder a esta cuestión se diseñó una metodología basada en dos fuentes principales de información. Por una parte, se elaboró una encuesta a escala europea que permitió recopilar 147 respuestas procedentes de distintos países y perfiles profesionales. Por otra, se realizaron entrevistas en profundidad con expertos y representantes de los principales agentes implicados en el ecosistema digital agrario.
Con el fin de obtener una visión equilibrada y completa del problema, la encuesta se dirigió a tres grupos objetivo claramente diferenciados:
- Usuarios finales, principalmente agricultores, empresas agrarias, cooperativas y gestores forestales, responsables de utilizar diariamente las tecnologías digitales en sus explotaciones.
- Empresas AgTech, desarrolladoras de maquinaria, sensores, plataformas digitales, drones, sistemas de agricultura de precisión y otras soluciones tecnológicas para el sector agrario.
- Proveedores de conectividad y telecomunicaciones, incluyendo operadores de redes móviles, empresas de servicios de Internet y especialistas en soluciones satelitales.
La combinación de estos tres puntos de vista permitió analizar no solo las necesidades reales de los usuarios, sino también las limitaciones técnicas existentes y las perspectivas de evolución futura de las infraestructuras de conectividad rural. Los resultados obtenidos muestran con claridad que la conectividad se ha convertido en un elemento estratégico para el desarrollo de la agricultura moderna. Más allá de la simple disponibilidad de cobertura, la calidad, estabilidad y fiabilidad de las comunicaciones condicionan cada vez más la capacidad de los agricultores para adoptar nuevas herramientas digitales y aprovechar todo su potencial.
Por este motivo, mejorar la conectividad rural no debe entenderse únicamente como una cuestión tecnológica o de telecomunicaciones. Se trata de una inversión estratégica para garantizar la competitividad, la sostenibilidad y la resiliencia de la agricultura europea en las próximas décadas.
El problema ya no es si existe cobertura, sino si la conectividad disponible es suficiente para soportar la agricultura digital moderna
Tres ejemplos que ilustran una realidad común en Europa
Los problemas de conectividad no son una percepción aislada de unos pocos agricultores. Durante la realización del estudio aparecieron numerosos ejemplos procedentes de distintos países europeos que reflejan una preocupación compartida: la digitalización avanza más rápido que las infraestructuras de comunicación disponibles en muchas zonas rurales.
España: digitalización obligatoria sin cobertura suficiente
Las organizaciones agrarias españolas han denunciado en diversas ocasiones la contradicción existente entre las crecientes exigencias de digitalización asociadas a la Política Agraria Común (PAC) y las dificultades que todavía existen para acceder a una conexión estable en numerosas explotaciones rurales. Muchos agricultores consideran que se les exige utilizar herramientas digitales, realizar trámites telemáticos y adoptar nuevas tecnologías cuando todavía existen zonas donde la cobertura móvil o el acceso a Internet continúan siendo deficientes.
Reino Unido: explotaciones desconectadas en plena era digital
En el Reino Unido, diferentes informes han puesto de manifiesto que miles de explotaciones agrarias siguen sufriendo problemas de conectividad que limitan el uso de tecnologías digitales avanzadas. La falta de cobertura adecuada dificulta el uso de maquinaria conectada, sensores remotos y plataformas de gestión agrícola, reduciendo la capacidad de las explotaciones para beneficiarse plenamente de la agricultura de precisión y de los nuevos servicios digitales.
Alemania: la conectividad como freno a la innovación
A pesar de ser uno de los países tecnológicamente más avanzados de Europa, diversos estudios realizados en Alemania han identificado la conectividad como una de las barreras para la adopción de nuevas tecnologías agrarias. En determinadas regiones rurales, las limitaciones en cobertura, estabilidad o velocidad de conexión dificultan la implantación de soluciones basadas en datos, sensores, automatización y gestión digital de las explotaciones.
En conjunto, estos ejemplos muestran que la conectividad rural ya no es únicamente una cuestión de telecomunicaciones. Se ha convertido en un factor clave para la competitividad, la innovación y la sostenibilidad de la agricultura europea. El problema ya no es si existe cobertura, sino si la conectividad disponible es suficiente para soportar la agricultura digital moderna.
La agricultura europea está cada vez más digitalizada: dos de cada tres usuarios afirman utilizar herramientas digitales conectadas todos los días
La agricultura ya depende de Internet
Esta es una de las principales conclusiones de un estudio realizado para la Comisión Europea sobre las necesidades futuras de conectividad para la adopción de la agricultura de precisión, en el que participaron agricultores, empresas tecnológicas y proveedores de telecomunicaciones de distintos países europeos.
La digitalización avanza más rápido que las redes
Sin embargo, al mismo tiempo, una parte importante de los usuarios considera que las infraestructuras de conectividad actuales siguen siendo insuficientes para responder a las necesidades reales del sector. La brecha no se encuentra únicamente en las zonas más remotas. Muchos agricultores que trabajan en áreas rurales consideradas accesibles siguen encontrando problemas para desarrollar su actividad diaria. En otras palabras, la agricultura digital está creciendo más rápido que las infraestructuras necesarias para soportarla.
La conectividad híbrida se presenta como una alternativa para solucionar los problemas de conectividad en la actividad agraria
El principal problema: las zonas sin cobertura
Cuando se pregunta a los agricultores cuáles son las principales limitaciones de conectividad que encuentran en su actividad diaria, la respuesta es contundente. La existencia de zonas sin cobertura dentro de las propias explotaciones aparece como el principal problema identificado. Todos conocemos situaciones similares: una parcela donde desaparece la señal móvil, una zona de montaña donde el tractor pierde conexión o un valle donde resulta imposible sincronizar información con la plataforma de gestión.
Estos 'puntos negros' generan dificultades operativas que van mucho más allá de no poder hacer una llamada telefónica. Cuando una máquina pierde conectividad pueden producirse interrupciones en la transferencia de datos, problemas de sincronización, retrasos en el envío de información o dificultades para acceder a determinados servicios digitales.
No basta con tener cobertura
Cada vez más aplicaciones necesitan enviar datos desde el campo hacia servidores remotos. Los sensores transmiten medidas continuamente, los drones generan grandes volúmenes de imágenes y la maquinaria conectada intercambia información con plataformas de gestión y fabricantes. Por ello, disponer de una conexión estable y fiable es tan importante como disponer de cobertura.
Uno de los hallazgos más interesantes del estudio es que las pérdidas económicas asociadas a una mala conectividad rara vez aparecen reflejadas de forma directa en las cuentas de la explotación
El coste oculto de una mala conectividad
La agricultura del futuro necesitará más conectividad
Si observamos las tendencias tecnológicas actuales, todo indica que la demanda de conectividad seguirá creciendo durante los próximos años. Los agricultores y las empresas tecnológicas coinciden en señalar que los mayores incrementos de demanda llegarán de la mano de:
- Sensores conectados e Internet de las Cosas (IoT).
- Monitorización remota de cultivos.
- Drones y teledetección.
- Maquinaria conectada.
- Diagnóstico remoto y mantenimiento predictivo.
- Robótica agrícola.
- Automatización de procesos.
Todas estas tecnologías requieren una conectividad más robusta, estable y fiable que la disponible actualmente en muchas zonas rurales.















































