“La combinación de autonomía y automatización marcará el futuro de los cultivos de alto valor”
John Deere ha sido tradicionalmente fuerte en agricultura a gran escala. ¿Cómo está redefiniendo su estrategia para liderar en cultivos de alto valor?
Una de las cuestiones clave es que, cuando se piensa en John Deere, suele asociarse a cultivos extensivos. Sin embargo, hemos identificado que muchas de las soluciones de agricultura de precisión que han tenido éxito en esos segmentos son igualmente relevantes para otros ámbitos, como los cultivos de alto valor o incluso la alimentación animal.
Por ello, hemos reorganizado nuestro negocio en torno a los sistemas de producción de nuestros clientes. En el caso de los cultivos de alto valor como el olivar, frutales, viñedo, cítricos o café—, nos hemos centrado en comprender sus principales desafíos: el coste de la mano de obra, la rentabilidad y la gestión eficiente de la información para tomar decisiones.
Lo que hemos comprobado es que estos retos son muy similares a los de la agricultura extensiva. Esto nos ha permitido escalar nuestra tecnología y adaptarla a distintos sistemas de producción, extendiendo nuestro ecosistema tecnológico a estos cultivos.
¿Cómo cree que evolucionará el equilibrio entre mecanización y agricultura de precisión en cultivos de alto valor?
Existe una relación muy clara entre ambas. La agricultura de precisión permite analizar datos y tomar mejores decisiones, pero sigue siendo imprescindible actuar sobre el terreno, y ahí entra la mecanización.
Lo que está cambiando es que la mecanización es cada vez más inteligente, gracias a tecnologías como la visión artificial o la IA. Aun así, seguirá siendo necesaria, y en algunos casos seguirá habiendo tareas donde la intervención humana es clave.
Nosotros hablamos de ‘Smart Industrial’: la actividad industrial de la empresa sigue siendo esencial, pero el valor añadido proviene de la tecnología inteligente que llevan esas máquinas.
¿Cómo influyen las presiones de sostenibilidad (recursos hídricos, insumos, etc.) en sus prioridades de innovación?
¿Cuáles son las principales barreras técnicas que todavía limitan la adopción de la robótica?
¿Cómo está integrando John Deere la inteligencia artificial y la visión artificial en su oferta?
¿Estamos cerca de ver operaciones completamente autónomas en cultivos de alto valor?
Más que cerca, ya estamos ahí. Actualmente, contamos con soluciones autónomas operando en cultivos de alto valor, como los sistemas adquiridos a GUSS, que ya han trabajado en millones de hectáreas.
Además, avanzamos en el desarrollo de tractores autónomos capaces de realizar múltiples tareas. Sin embargo, es importante diferenciar entre autonomía y automatización. La autonomía ayuda a resolver problemas como la escasez de mano de obra, pero la automatización es la que realmente genera valor.
Por ejemplo, tecnologías como Smart Apply no solo permiten operar sin conductor, sino también aplicar insumos de forma precisa según la densidad de la vegetación. La combinación de ambas —autonomía y automatización— es la clave del futuro.
Mirando a los próximos 5–10 años, ¿qué definirá la competitividad en los cultivos de alto valor?
Si tuviera que señalar una tecnología transformadora para la próxima década, ¿cuál sería?
¿Está el canal de distribución preparado para esta transformación?
Estamos realizado esta entrevista en el marco del GOFAR Tour, celebrado el 15 de abril en el Centro de Innovación de John Deere en Parla (Madrid). ¿Por qué son estratégicas estas instalaciones para la compañía?
¿Cómo influye la colaboración con agricultores, startups y centros de investigación en su estrategia global?
La innovación no es solo interna. Muchas de nuestras soluciones provienen de colaboraciones o adquisiciones, como GUSS o Smart Apply. Trabajamos con empresas especializadas en sensorización, drones o análisis de datos para integrar sus soluciones en nuestro ecosistema. El objetivo es avanzar en tres áreas clave: sensorización, análisis y acción. Además, estamos explorando nuevas tecnologías como el control mecánico o por láser de malas hierbas y sistemas avanzados de apoyo a la decisión.
“Los retos de los cultivos de alto valor son muy similares a los de la agricultura extensiva, lo que nos ha permitido escalar nuestra tecnología y adaptarla a distintos sistemas de producción”
"Su diversidad agrícola y el entorno regulatorio europeo convierten a España en un lugar ideal para anticipar tendencias en cultivos de alto valor"

















































