La cultura de la luz
Equipo Técnico IARQCO y Construcción Industrializada · Concept Architect, especialista en Workplace, Retail, Horeca y Corporate Branding
14/04/2026
A pesar de parecer reincidente e insistente, que lo soy, voy a volver a decir algo que escribí no hace mucho en la revista hermana Construccion Industrializada: ¡Nos falta cultura!. En esta ocasión, en IARQCO y no en ICANDELA, su otra revista hermana especializada en iluminación que os recomiendo seguir, diré que: ¡Nos falta cultura de la luz!
No se trata simplemente de tener una mirada cultural distinta de la que tenemos entorno a la luz. Se trata de muchas más cosas importantes a la hora de realizar un proyecto arquitectónico, de interiorismo o de decoración de un espacio o entorno construido. Os propongo que miréis vuestras ciudades, vuestros entornos domésticos, de ocio o trabajo de un modo distinto. No veáis la ciudad en la que vivís no solo como un conjunto de edificios, sino como una ciudad construida desde la luz. Llum BCN o LuzMadrid por ejemplo visten Barcelona y Madrid de luz para realzar este nuevo concepto y mirada, aunque lo hagan desde el show, como evento lúdico y festivo. ¡Pero bienvenidos sean!
Desde sus orígenes, la arquitectura ha dialogado constantemente con la luz natural: la orientación de las calles, la profundidad de los patios, el uso de sombras, la relación entre interior y exterior. Cierto es que, de modos distintos, en geografías distintas, pero siempre ha existido y existirá esta relación.
Antes de la electricidad, la luz ya era una herramienta de diseño, aunque no se nombrara como tal. La arquitectura se pensaba para recibir, filtrar y domesticar la luz. Con la llegada de la industrialización y la iluminación artificial, las ciudades ampliaron sus horarios, transformaron sus espacios públicos y redefinieron su vida nocturna. La luz dejó de ser únicamente un fenómeno natural para convertirse en un lenguaje cultural, capaz de alterar la percepción del espacio, el ritmo de la ciudad y la experiencia del habitar.
Las ciudades son en realidad espacios que a su vez funcionan como laboratorio arquitectónico. La luz juega un papel silencioso, pero determinante acentuando formas, generando atmósferas, creando identidad. Sin embargo, durante décadas, el diseño de la luz ha quedado subordinado a la arquitectura o a la ingeniería, sin un relato propio que explique su verdadero impacto cultural. Hoy, en un contexto donde las ciudades se enfrentan a retos como la sostenibilidad, la salud, la eficiencia energética y la calidad de vida, la luz se revela como una disciplina imprescindible. No solo porque permite ver, sino porque define cómo se sienten y se viven los espacios. Diseñar la luz es diseñar la experiencia humana.
Hablar de la cultura de la luz plantea una reflexión necesaria: entender el diseño de iluminación no como un complemento técnico, sino como una práctica cultural, ética y creativa. Una disciplina que conecta historia, arquitectura, ciudad y emoción. Una forma de pensar los espacios que exige sensibilidad, conocimiento y responsabilidad.
Muchos creen que soy Lighting Designer, pero no lo soy, en realidad me considero L'ighting Lover'. Amo la luz y la utilizo para crear espacios. La luz no solo ilumina los espacios que habitamos, sino que puede ser una herramienta proyectual, tanto la natural como la artificial. Eso sí, mi desconocimiento técnico tiene una gran ventaja, me permite trabajar mano a mano con Lighting Designers y fabricantes de iluminación y aprender de ellos. Conceptos como la Transverdalidad Disciplinar y la Diversidad Profesional en la arquitectura me permiten trabajar con grandes equipos de personas que saben muchísimo más que yo, pero que, como yo, también son amantes de la luz.
Invito a arquitectos, interioristas, diseñadores de producto, fabricantes, instaladores… a reconocer que la arquitectura no se completa cuando se construye, sino cuando se ilumina conscientemente. Y como decía, en ocasiones no es se completa, sino que es se inicia. La arquitectura se levanta con materia. La ciudad se reconoce con la luz. Diseñar la luz es diseñar cultura. La luz es un material intangible con el que poder diseñar un espacio y que, a su vez, dota de realidad a la materialidad. Sin luz, nada existe.





















































































