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Los vehículos de car-sharing se pueden alquilar por horas, se paga únicamente lo que se consume y son de muy fácil acceso

El car-sharing, una alternativa ecológica y económica para racionalizar la movilidad urbana

Mª Carmen Fernández11/02/2015
El servicio de car-sharing o carpooling es prestado por empresas y consiste en ofrecer a sus clientes el uso de vehículos por minutos u horas en el barrio donde viven o trabajan. Los clientes o socios, acceden de forma inmediata al vehículo mediante una tarjeta inteligente (RFID) o teléfono móvil, previa reserva telefónica o por internet y pagan solo por el uso real del servicio. Los clientes o socios pueden acceder al vehículo las 24 horas del día durante los 365 días del año. Esta iniciativa supone un paso más hacia el concepto de Smart City.

El servicio de car-sharing surgió por la necesidad de reducir el parque móvil privado, ya que en las ciudades se generan la mayoría de las emisiones contaminantes con efectos letales sobre la población (en una ciudad como Barcelona y su área conurbada fallecen prematuramente 3.000 personas cada año por la contaminación). Este servicio supone una racionalización del uso del automóvil y es un producto muy adecuado para zonas urbanas, donde se concentra la mayor cantidad de coches. Este servicio conlleva numerosos beneficios económicos, tanto sociales como individuales (reducción de accidentes, de contaminación y de la congestión, y también una muy importante disminución de costes en la movilidad de los ciudadanos que la practican.

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Pau Noy, presidente de la Asociación Española de Car-Sharing.

“El car-sharing es un servicio de movilidad sostenible en el que entre 30 y 60 conductores, de media, comparten el uso individual de un vehículo que se integra en una flota. Se trata de una práctica de movilidad que tiene unas implicaciones económicas, sociales y ambientales de grandes proporciones. Respecto del tradicional sistema de alquiler de vehículos, los del car-sharing se pueden alquilar por horas, se paga únicamente lo que se consume y son de muy fácil acceso, ya que hay decenas de aparcamientos por toda la ciudad. Además, no hace falta hacer un contrato cada vez que se usa el coche y hay una gran variedad de vehículos disponibles. El cliente tiene una tarjeta con la que puede hacer reservas por Internet y abrir y cerrar de forma instantánea. Es realmente muy práctico. El precio del combustible y todos los seguros están incluidos. En muchas ocasiones ser miembro de un car-sharing da derecho a descuentos en el transporte público, como es el caso de Barcelona”, afirma Pau Noy, presidente de la Asociación Española de Car-Sharing.

Según la Asociación, se estima que a día de hoy hay en España unos 470 vehículos de car-sharing que dan servicio a unos 33.000 clientes. “Cuando pusimos en marcha el primer car-sharing en Barcelona en 2004, pocos eran los que creían en esta actividad. Ahora se ve que era una idea de futuro, con un crecimiento importante, pero aún muy lejos de las cifras de Alemania o el Reino Unido”, apunta Noy. Para ser cliente de car-sharing hay que darse de alta como socio y hacer las reservas por Internet o por teléfono. La tarifa es una mix horaria-kilométrica y al final de mes se factura el servicio. El acceso al coche es mediante una tarjeta con chip que se coloca en el parabrisas del automóvil. Cada compañía decide sus modalidades pero normalmente hay dos tipos de contrato, el de particulares y el de empresas. A veces en la categoría de particulares hay más de una categoría.

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El servicio de car-sharing surgió por la necesidad de reducir el parque móvil privado.

“El car-sharing no supone una alternativa al transporte público sino su complemento. La idea es vivir sin coche propio y sólo cuando se precisa un coche, entre 1 y, por ejemplo, 20 veces al año, se reserva un coche. Aquellas personas que, bien por necesidad o por decisión propia, usan el coche cada día, no deberían ser clientes del car-sharing porque es más barato tener un coche propio cuando se usa diariamente. Los ahorros y beneficios económicos del car-sharing los reciben las personas que usan poco el coche, en comparación con los costes que tendrían si tuvieran un vehículo propio”, advierte el presidente de la Asociación Española de Car-Sharing.

Apoyo de las Administraciones Públicas

A pesar de sus numerosas ventajas, desde la Asociación Española de Car-Sharing apuntan a la falta de compromiso de las Administraciones Públicas con este servicio. Según AECar-Sharing, las autoridades alemanas, británicas, francesas o italianas apoyan esta práctica de movilidad sostenible, mientras que las españolas siguen con la “tradicional visión del siglo pasado” de apoyo a la automoción, por un lado, y al transporte público, por el otro.

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Se estima que a día de hoy hay en España unos 470 vehículos de car-sharing que dan servicio a unos 33.000 clientes.

Para fomentar este servicio, Pau Noy propone que “la Administración del Estado apruebe un plan nacional para implantar el car-sharing en las ciudades, porque el coche compartido es eminentemente una práctica urbana. Las comunidades autónomas deberían también promoverlo y ayudar a los municipios a su implantación. Y corresponde sobre todo a los ayuntamientos ayudar en su desarrollo cediendo plazas de superficie a buen precio, por tratarse de un producto de interés general, integrarlo con los esquemas locales de movilidad sostenible y difundirlo para el conocimiento general de los ciudadanos. Además, todos los niveles de la administración deberían ser usuarios del producto en las visitas técnicas o inspecciones”.

Entre los objetivos de la Asociación se encuentran precisamente la presión a este tipo de órganos para que concedan ventajas, también fiscales, a esta modalidad de movilidad sostenible que, además, también pertenece a la movilidad colaborativa. AECar-Sharing representa a las empresas asociadas, las cuales también obtienen beneficios, ya que “consiguen cambiar costos fijos altos, los del coche en propiedad, por costes variables razonables, el desiderátum de cualquier gestor de empresa”, señala Pau Noy.

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Para ser cliente de car-sharing hay que darse de alta como socio y hacer las reservas por Internet o por teléfono.

El futuro del car-sharing en España

Según la Asociación, con las tendencias de crecimiento observadas en el período 2013-2014, se estima que a final del 2015 el número de vehículos de las empresas asociadas a AECar-Sharing será de 630 con 47.000 clientes, mientras que a finales de 2016, las cifras previstas son de 880 vehículos y 70.000 clientes, doblando así la demanda que había a finales del 2014. A pesar de ello, aún quedan muy lejos del millón de clientes que tiene el car-sharing alemán.

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Se estima que a final del 2015 el número de vehículos de las empresas asociadas a AECar-Sharing será de 630 con 47.000 clientes.

“Un estudio elaborado por la firma británica Frost & Sullivan muestra que en 2020 habrá en todo el mundo 15 millones de usuarios de car-sharing, siete veces más de los que ahora hay. En los próximos siete años el car-sharing español va a ver como se incrementa su número de clientes hasta una cifra de 200.000, por lo que el mercado va a ofrecer muchas oportunidades a los emprendedores”, sentencia el presidente de AECar-Sharing.

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