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Prendas de protección en la industria química

Elena Costa, Jefe Técnico y de Marketing de 3M España, S.A.27/04/2007
En la industria química en general, pueden darse diferentes situaciones de riesgo para las cuales es necesario proporcionar a los trabajadores prendas de protección química. El objetivo es por un lado evitar el contacto directo del riesgo con la piel del trabajador, sobre todo si se trata de sustancias con propiedades irritantes, corrosivas o sensibilizantes; por otro lado además impediremos contaminaciones secundarias fuera de la zona de exposición directa.
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Prenda 3M 4540, Tipo 5 y 6,

Protección y confort combinados

El propósito de una prenda de protección química es crear una barrera para aislar al usuario del riesgo químico o biológico que puede estar presente en el manejo de sustancias peligrosas. Durante las operaciones con este tipo de sustancias, no siempre resulta evidente cuándo se va a producir la exposición. Algunas de estas sustancias pueden no tener propiedades de aviso y puede que no seamos conscientes de la exposición. En ocasiones la exposición se puede producir de forma accidental debido a una salpicadura, fuga o derrame.

La evaluación de riesgos nos permite determinar si existe la posibilidad o no de que se produzca una exposición a sustancias químicas, la magnitud de la exposición y por tanto el grado de control que debemos adoptar. Como con cualquier otro equipo de protección, las prendas de protección química deben usarse en combinación con otras técnicas de prevención como medidas de carácter técnico o administrativo.

Existen diferentes situaciones en las que se puede producir exposición de la piel a sustancias químicas como por ejemplo: fabricación y procesado de productos, actividades de carga y descarga de sustancias químicas, tareas de inspección o mantenimiento. Algunas son exposiciones rutinarias, otras son de tipo accidental como en el caso de salpicaduras, fugas o derrames. Puede ser también necesaria la protección para evitar arrastrar la contaminación fuera de la zona de trabajo, como por ejemplo cuando se realizan tareas en condiciones muy pulverulentas o trabajos de retirada de amianto.

Certificación: Marcado CE

Las prendas de protección química son todas ellas EPI's de categoría III. Esto implica que deben someterse a ensayos, generalmente de acuerdo con normas europeas armonizadas, en organismos independientes (examen CE de tipo) para demostrar conformidad con las exigencias esenciales de seguridad y salud del R.D. 1407/1992. Además debe existir un sistema de aseguramiento de calidad ya sea en el lugar de fabricación o de producto final.

Cuando una prenda de protección química ha superado satisfactoriamente todo el procedimiento de certificación y cumple con las exigencias esenciales, el fabricante puede comercializar el equipo y colocar el marcado CE en el producto. El marcado CE como tal no nos proporciona información sobre el nivel de protección y la eficacia del equipo. Debemos buscar esta información en el folleto informativo del producto para entender las aplicaciones, niveles de protección, limitaciones, en definitiva todos los detalles relativos a la forma de uso del equipo.

Como decíamos, los ensayos de los equipos de protección en general y también de las prendas de protección en particular se realizan normalmente de acuerdo con normas europeas armonizadas. En las normas se definen las diferentes categorías de protección o niveles de rendimiento a los que se llega tras las pruebas de laboratorio. De esta forma los equipos presentan criterios uniformes de rendimiento y al usuario le resulta más sencilla la comparativa entre distintos modelos o distintos fabricantes.

Clasificación de las prendas de protección química

Las prendas de protección química se clasifican en 6 tipos distintos:

• Los trajes de Tipo 1, 2 y 3 están pensados para situaciones en las que existen exposición a gases, aerosoles o sustancias líquidas peligrosas. Están constituidos por materiales no transpirables y con alta resistencia a la permeación. El tipo 1 es hermético a productos químicos en forma de gas o vapor; el tipo 2 es como el tipo 1 pero no tiene las costuras estancas; el tipo 3 es hermético a productos químicos líquidos en forma de chorro a presión

• Los trajes de tipo 4, 5 y 6 están pensados para ofrecer protección en situaciones con un nivel de riesgo menor como cuando existen partículas de polvo o fibras en suspensión (tipo 5), pulverización indirecta (tipo 6) o con una presión baja de pulverización (tipo 4). Están confeccionados con materiales más transpirables que el grupo anterior y a la vez poseen una resistencia adecuada a la permeación o a la penetración de partículas y líquidos.

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Criterios de selección

Cuando se seleccionan el tipo de prenda de protección habrá que tener en cuenta, entre otros, los siguientes aspectos importantes:

• Toxicidad de la sustancia química.

• Tipo de exposición: rutinaria o accidental.

• Grado de exposición: concentraciones que pueden alcanzarse, cantidades implicadas, posible exposición a líquidos con presión.

• Temperatura y humedad ambiental.

• Ritmo de trabajo y carga física

• Necesidad de movilidad para realizar la tarea.

Debemos buscar la prenda que mejor se adapte al usuario, a la tarea y al ambiente de trabajo y que nos proporcione protección, durabilidad y comodidad.

Protección

Las propiedades de las sustancias químicas a las que podemos vernos expuestos pueden ser muy variadas. Pueden ser agentes corrosivos, irritantes, sensibilizantes, pueden absorberse fácilmente a través de la piel o causar daños por inhalación secundaria. Habrá que seleccionar el nivel de protección adecuado revisando los datos de laboratorio sobre los materiales de los que esté constituida la prenda. Por otro lado, la sobreprotección puede dificultar el trabajo y originar otros riesgos como estrés físico, dificultad de movimientos o comunicación.

Durabilidad

La durabilidad de la prenda es también un detalle importante sobre todo cuando se utiliza en situaciones en las que puede haber movimientos bruscos, trabajo intenso o cuando el usuario entra en contacto con ambientes que pueden dañar la prenda.

Los fabricantes proporcionan información sobre las propiedades físicas de los materiales (resistencia a los desgarros, cortes, abrasiones) para permitir evaluar la resistencia para las tareas implicadas.

Comodidad

La comodidad supone una mejor aceptación de la prenda por parte del trabajador y en consecuencia un mayor compromiso en la utilización de la prenda durante todo el tiempo en que se produzca la exposición al riesgo.
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Prenda 3M 4530, Tipo 5 y 6,

Transpirabilidad excelente

En la comodidad influyen diferentes consideraciones:
  • Las características de diseño y confección de la prenda tales como el ajuste de cintura, tobillos y puños; tiro; cremallera o selección de la talla apropiada. Todo ello repercute en el nivel de confort para el usuario.
  • El propio material de la prenda tanto en sus características de flexibilidad como de transpirabilidad. Existen materiales con mayor nivel de transpirabilidad que pueden ser adecuados para trabajos en condiciones adversas de calor, humedad, etc. Siempre que el nivel de protección sea el adecuado, deben seleccionarse materiales lo más transpirables posibles que el usuario pueda utilizar en condiciones de trabajo exigentes
  • La compatiblidad con otros EPIs es también una consideración importante. En la mayoría de las ocasiones, cuando se necesita una prenda de protección química, son necesarios también otros equipos de protección como guantes, gafas o protección respiratoria. Habrá que evaluar cómo se integra el uso de todos estos equipos de una forma razonable y cómoda para el usuario. También debe prestarse especial atención a que ningún equipo comprometa el ajuste o la eficacia de otro equipo de protección.
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Prenda 3M 4560, Tipo 4, Durabilidad

y protección extra

Criterios de protección: Penetración y Permeabilidad

La penetración es el paso del material a través de cremalleras, costuras o imperfecciones presentes en el material de la prenda de protección. Se trata de un proceso físico.

De acuerdo con las normas europeas, la penetración de un líquido y el índice de repelencia se mide a través de la prueba de la canaleta (“Gutter test” según EN368). El material se coloca sobre una canaleta. Entre el material de ensayo y la canaleta se coloca un material absorbente que nos permitirá medir el líquido que ha penetrado. La prueba consiste en derramar 10 ml de un líquido sobre el material en 10 s, al cabo de un 1 minuto se mide la cantidad que ha pasado al material absorbente colocado debajo del material de prueba y se mide también el material que se ha recogido en el recipiente inferior. De esta forma se determinan los valores de índice de penetración y de repelencia.

En el caso de partículas sólidas se pueden evaluar también el grado de penetración en función del tamaño de partículas.

La permeación es el proceso por el cual una sustancia química atraviesa un material a nivel molecular en la mayoría de los casos no habrá ninguna evidencia de que se ha producido la permeación. Se trata de un proceso químico que requiere la absorción en el material, la difusión a través del mismo y la desorción al otro lado.

El tiempo de paso es el parámetro que se utiliza habitualmente para evaluar la compatibilidad de un material con una determinada sustancia química. La velocidad de permeación es función de diferentes factores tales como la concentración del producto químico, el grosor del material, la humedad y temperatura y presión. La mayoría de los materiales se ensayan con la sustancia química pura y durante un periodo de tiempo prolongado. Los métodos de ensayo vienen recogidos en la norma EN369 y existen unos tiempos de paso normalizados en minutos que corresponden al tiempo transcurrido hasta obtener un índice de permeación de 1 μg/cm2min. Así por ejemplo la clase 6 corresponde a un tiempo de paso superior a 480 min, la clase 5 corresponde a un tiempo de paso superior a 240 min.

Un material se considera aceptable cuando el tiempo de permeación excede la duración esperada de la prenda. Sin embargo, la temperatura y la humedad pueden favorecer la permeación por lo que habrá siempre que añadir factores de seguridad en la selección.

Colocación y retirada de la prenda

Deben establecerse procedimientos de colocación y retirada de la prenda de protección. La colocación es importante para garantizar el suficiente nivel de ajuste de la prenda, sobre todo si se lleva en combinación con otros equipos, como protección respiratoria, guantes, calzado de protección, para integrar todos los elementos de forma que ninguno comprometa el ajuste o la eficacia del otro.

La retirada del equipo debe hacerse también con cuidado para evitar la migración de la contaminación fuera de la zona de la exposición o al cuerpo del usuario.

En resumen, existe en el mercado una gran variedad de prendas de protección pero no todas cumplen los mismos requisitos de seguridad. La evaluación de riesgos nos permitirá conocer que nivel de protección necesitamos, y así podremos elegir entre la gama de prendas de protección química aquella que mejor se adapte al nivel de protección requerido y también a otras consideraciones de confort y durabilidad.

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