La electrificación de los campos de golf introduce nuevos riesgos de incendio
En los últimos años, estos espacios han incorporado de forma progresiva vehículos eléctricos, tanto buggies como carritos, hasta convertirlos en una pieza clave de su operativa. Esta transición, alineada con criterios de sostenibilidad, está introduciendo nuevos escenarios de riesgo en materia de incendios, especialmente en las zonas de carga, almacenamiento y aparcamiento.
Desde la Asociación Española de Sociedades de Protección contra Incendios (Tecnifuego) se advierte de que uno de los factores más críticos reside en las propias baterías. Un golpe o daño previo puede desencadenar un incendio horas después, incluso sin una causa aparente inmediata. A ello se suman otros elementos igualmente sensibles, como las conexiones a la red eléctrica, que pueden convertirse en un punto de fallo si no están correctamente instaladas o mantenidas, especialmente durante los procesos de carga nocturna sin supervisión. “Estamos ante un escenario que hace unos años no era habitual y que ahora empieza a repetirse. La electrificación avanza y la seguridad tiene que evolucionar al mismo ritmo”, señala Antonio Tortosa, presidente de Tecnifuego.
Zonas de carga, el punto crítico
El riesgo se incrementa cuando los vehículos se concentran en un mismo espacio. En muchos campos, decenas de buggies se agrupan en áreas cerradas o semicerradas, con múltiples puntos de recarga activos y escasa separación entre unidades. En ese entorno, un problema en una batería puede desencadenar un incendio que se propaga con rapidez. La cercanía entre vehículos favorece la transmisión del fuego y fenómenos como la fuga térmica complican su control y extinción, ya que estos fuegos presentan una alta carga térmica y gran dificultad para ser sofocados con medios convencionales. Lo que empieza como un incidente puntual puede escalar en pocos minutos.
Mientras que en otros ámbitos, como los aparcamientos de vehículos eléctricos o determinadas instalaciones industriales, estos riesgos llevan tiempo analizándose, en los campos de golf estas áreas han tenido tradicionalmente un papel secundario dentro del conjunto, pese a concentrar una parte relevante del riesgo y ser un elemento crítico para la continuidad del negocio y su asegurabilidad.
Aunque los incendios en los campos de golf son poco frecuentes, Tecnifuego advierte de que el avance de la electrificación obliga a revisar el diseño y la gestión de estas instalaciones para anticiparse a nuevos riesgos.
Los expertos en protección contra incendios de Tecnifuego señalan que la adopción de medidas preventivas puede marcar una diferencia significativa, como la detección temprana conectada a una central receptora de incendios, una ventilación adecuada en las zonas de carga o una mayor separación entre vehículos. También comienzan a incorporarse soluciones específicas, como mantas de cubrición para vehículos eléctricos, diseñadas para contener el incendio en su fase inicial y evitar su propagación.
La presencia de baterías eléctricas introduce además nuevas dificultades en la intervención de los servicios de emergencia, alargando los tiempos de actuación y exigiendo estrategias específicas. Por ello, se recomienda que los servicios de bomberos conozcan previamente la ubicación y características de las zonas de aparcamiento y almacenamiento de estos vehículos, lo que puede facilitar una respuesta más rápida y eficaz.
La necesidad de un análisis de riesgos específico
Los últimos incendios en clubs de golf son una señal de hacia dónde están evolucionando estos riesgos. En los últimos años se han registrado incidentes de características similares en este tipo de instalaciones en nuestro país, algunas de ellas habiendo superado la inspección reglamentaria, lo que evidencia que ajustarse a los requisitos normativos no siempre es suficiente para cubrir determinados escenarios de riesgo. “Cumplir con la normativa es imprescindible, pero en determinados casos resulta insuficiente si no se fundamenta en un análisis de riesgos adaptado a la realidad de la instalación y desarrollado por una ingeniería de protección contra incendios especializada”, explica Antonio Tortosa.
Aunque este tipo de incidentes sigue siendo poco frecuente, el avance de la electrificación obliga a revisar el diseño y la gestión de estas instalaciones para anticiparse a nuevos riesgos.
“Cumplir con la normativa es imprescindible, pero en determinados casos resulta insuficiente si no se fundamenta en un análisis de riesgos adaptado a la realidad de la instalación y desarrollado por una ingeniería de protección contra incendios especializada”, explica Antonio Tortosa





















