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La compañía reducirá un 5 por ciento sus emisiones de CO2 y un 2 por ciento el nivel de ruidos, según su informe de RSC

El compromiso de Basf Española con el medio ambiente y la sociedad

María Escribano01/10/2004
El Informe de Responsabilidad Social Corporativa 2003 de Basf Española destaca como objetivos específicos para 2005 una reducción en un 5 por ciento de las emisiones atmosféricas específicas, una reducción de un 2 por ciento del ruido y el compromiso de no incrementar los vertidos de aguas. Estos objetivos pretenden contribuir a la consecución de los objetivos globales en materia medioambiental del Grupo Basf para el año 2012, que establecen una reducción de un 10 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero por tonelada de producto vendido y de un 40 por ciento de las emisiones de contaminantes aéreos.
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Primer simulacro de emergencia en la planta de PDH.
Basf Española asegura en este informe que se están esforzando en lograr procesos eficientes en el desarrollo y elaboración de sus productos, y que esto es beneficioso tanto para la empresa como para el medio ambiente. “Contribuimos al éxito de la empresa –sostiene el informe– en cuanto alcanzamos mayores rendimientos de nuestras instalaciones productivas. Al mismo tiempo, ello reduce el impacto ambiental, ya que de esta manera utilizamos menos recursos naturales y disminuimos emisiones y residuos”.

Reducción de las emisiones de gases

Basf se manifiesta comprometida con los objetivos del Protocolo de Kyoto de 1997 de reducir las emisiones relevantes de gases de efecto invernadero, aunque la compañía discrepa con los límites establecidos a nivel de empresa por la Directiva de la Unión Europea. A pesar de las desavenencias, la multinacional reconoce que tendrá que adaptarse al futuro mercado de emisiones, aunque no se especifica cómo.

En los últimos años, aseguran haber contribuido sustancialmente introduciendo medidas de gran envergadura: “entre 1990 y 2002 hemos reducido las emisiones de gases con efecto invernadero un 61 por ciento por tonelada métrica de producto vendido, mientras que para 2012 tenemos como objetivo a largo plazo reducir un 10 por ciento más las emisiones de gases de efecto invernadero por tonelada métrica de producto vendido, en comparación con 2002, mientras que incrementamos nuestra capacidad de producción”. Ello se consigue con distintos proyectos en toda la organización. Un ejemplo es la construcción de la planta de suministro de energías, basada en un ciclo combinado, en el centro de producción de Tarragona, por parte de Tarragona Power. Debido a la utilización de gas natural como combustible, al aprovechamiento directo de una parte del vapor generado procedente de la cogeneración y a la valorización energética de distintas corrientes residuales, se produce una reducción de emisión de gases de efecto invernadero próxima al 30 por ciento por kWh generado y tonelada de vapor producida.

Basf se manifiesta comprometida con los objetivos de Kyoto aunque discrepa con los límites establecidos
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Como objetivos para 2005, la compañía se ha propuesto reducir en un 5 por ciento las emisiones atmosféricas específicas. Sin embargo, en los datos proporcionados por el informe se aprecia un ligero aumento de las emisiones de NOx, así como de metales pesados, mientras descendieron las emisiones de CO2, y prácticamente desaparecieron las emisiones de CO y partículas en 2003, respecto a los niveles del año anterior. La tendencia al alza de NOx ha sido debida a la no realización de la inyección de vapor en la turbina de la planta de cogeneración, mientras que la puesta en marcha de nuevas plantas de producción ha implicado un aumento de VOCs.

Contaminantes aéreos

Basf pretende reducir el volumen de contaminantes aéreos de sus plantas químicas un 40 por ciento respecto de 2002. Los contaminantes aéreos incluyen gases inorgánicos como el monóxido de carbono, dióxido de sulfuro, óxidos de nitrógeno, NH3 y otros componentes inorgánicos, polvo, metales pesados compuestos orgánicos volátiles (NMVOC). Las medidas correctoras empleadas para mantener las emisiones por debajo de los límites legales dependen de las características del foco, pudiendo resumirse en las siguientes: ciclones para retención de partículas, torres lavadoras de gases, filtros de distintos tipos, sistemas de aspiración, desodorización de monómeros residuales, biofiltros para gases y oxidadores térmicos.

El Departamento de Energías y Medio Ambiente del Basf Española desarrolla un programa de controles periódicos de todos los focos de emisión del centro de producción de Tarragona. Para alcanzar estos objetivos a largo plazo, en la empresa se está trabajando en varios proyectos, como por ejemplo, la instalación de un “scrubber” en los focos de la planta de producción de poliestireno, la disminución de las emisiones en los parques de tanques y en la optimización de los procesos productivos del centro de producción de Tarragona.

Emisiones al agua

Para 2012, Basf pretende reducir las emisiones al agua de nitrógeno y sustancias orgánicas un 60 por ciento y las de metales pesados un 30 por ciento comparado con 2002. El aumento del consumo de agua industrial se debe a la puesta en marcha de la planta de deshidrogenación de propano, con un consumo superior a los 200 m3/h, básicamente en refrigeración. Esto supone un incremento de consumo de recursos naturales.

Todos los parámetros del vertido se mantienen muy por debajo de los límites legales, disminuyendo sus efectos en el medio acuático. “Controlamos de forma periódica los vertidos que realizamos –asegura el informe–; además nuestro emisario es sometido a un continuo análisis de diversos parámetros, y, a través de un ente externo, determinamos su impacto en el medio receptor. En el año 2003, no hemos detectado ninguna desviación respecto a los límites establecidos”. Todas las torres del centro de producción de Tarragona han sido notificadas a las autoridades y se realizan en ellas todos los controles y seguimiento establecidos en la legislación vigente sobre prevención de la Legionelosis. Asimismo, también se han establecido los procedimientos necesarios para el cumplimiento de la ley en el ámbito de los sistemas de agua sanitaria fría y caliente.

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Día de la Química. Jornada de puertas abiertas para familiares de colaboradores

Reducir el nivel de ruidos

Basf Española controla periódicamente el nivel sonoro existente en los distintos puestos de trabajo, así como en el exterior de su centro de producción de Tarragona. Las últimas mediciones del nivel sonoro realizadas ratifican los bajos niveles de ruido producido. Como novedad, en 2003 el Departamento de Medio Ambiente ha desarrollado un mapa sonométrico del centro de producción de Tarragona. El objetivo para 2005 es reducir en un 2 por ciento el nivel de ruidos.

Gestión de residuos

Como consecuencia de su actividad, Basf Española genera diferentes tipos de residuos que se destinan a diferentes tratamientos. La empresa asegura maximizar en todo momento la implantación de las tres erres “recuperación, reutilización y reciclado”.

Seguridad

Antes de la salida al mercado de nuevas sustancias químicas, éstas son sometidas a extensos análisis medioambientales y toxicológicos. En cualquier caso, Basf se siente comprometida con los principios éticos de protección animal. Por esto siempre que es posible, y la ley lo permite, evitan los ensayos con animales, usando métodos alternativos. Se declaran “involucrados en el desarrollo de tales métodos alternativos a través de diversos comités internacionales. Mayor conocimiento significa mayor seguridad; y conocer el impacto de nuestros productos significa mayor seguridad para clientes, usuarios y público en general. Ésta es la razón por la que damos información detallada sobre nuestros productos”.

En cuanto a seguridad laboral, en 2003, el índice de frecuencia por accidentes de Basf Española fue de 0,80 por millón de horas trabajadas, un valor cercano al “0” absoluto que se pretende y que ya se ha logrado en años anteriores. Hay que destacar que en Tarragona se ha puesto en marcha un ambicioso plan de formación continuada en prevención de riesgos laborales que afecta al más amplio colectivo de producción, logística, laboratorios e ingeniería. Los resultados han sido igualmente positivos en las empresas contratistas, que han pasado de 21 accidentes con baja en 2002 a tan solo 5 en 2003. Y es que la seguridad es lo primero en Basf. Con este lema, la empresa se ha establecido para 2004 el objetivo de reducir su índice de frecuencia a un valor de cero y el de sus contratistas en un 80 por ciento respecto al valor promedio del periodo 2000-2003.

Falta de mujeres

Según el informe 2003, uno de los puntos principales de la política con los empleados es la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, así como la equiparación de salarios en ambos sexos. Sin embargo, este compromiso no parece corresponderse con la realidad, pues de la plantilla global de Basf, el 14,46 por ciento son mujeres frente al 85,54 de hombres. Estas cifras se repiten en la presencia de mujeres en altos cargos, donde el 92,86 por ciento son hombres, frente al 7,14 por ciento de mujeres. En este sentido, la empresa declara en el informe “no sentirse satisfecha con la proporción de mujeres en puestos directivos”.

Otros aspectos de la política con los trabajadores incluyen la opción de horarios flexibles para los empleados que no tienen turno rotativo, permisos por encima de lo establecido por la ley para casos de enfermedad de familiares, asesoramiento médico a familiares directos de empleados, seguros de invalidez y fallecimiento y ayudas escolares para los hijos de los empleados.

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Colaboración global con la Fundación del Clima del Banco Mundial

Reducir las emisiones, ganar experiencias en el comercio de gases de efecto invernadero y mejorar las condiciones de vida en las partes del mundo más pobres –éstos fueron los motivos por los que Basf se convirtió en una de las primeras empresas que formó parte de la Fundación de la Comunidad del Carbón del Banco Mundial (CDCF).

Usando fondos donados por gobiernos y empresas, el CDCF financia pequeños y medianos proyectos para reducir las emisiones de gases con efecto invernadero, sobre todo en los países menos desarrollados. Sólo se financian aquellos proyectos que también mejoran la calidad de vida de la población. La intención es que los proyectos sean reconocidos como “mecanismos de desarrollo limpio” (CDMs) bajo los auspicios del Protocolo de Kyoto. A cambio, los participantes en los fondos, con el tiempo, recibirán derechos certificados de emisión de gases con efecto invernadero. El CDCF fue creado con un capital inicial de 35 millones de dólares a invertir durante un periodo de 15 a 17 años. Basf ha acordado aportar un total de 2,5 millones de dólares durante este periodo.

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