En busca de la eficiencia energética

Redacción QU01/04/2004
La Estrategia de Ahorro y Eficiencia Energética en España (E-4) para el periodo 2004-2012, es el documento que analiza la evolución de los diversos sectores productivos e identifica las medidas a poner en marcha en los próximos años para que nuestro país pueda reducir su consumo de energía por unidad de producto, es decir, consumir menos energía para producir lo mismo.
La reducción de la intensidad energética es un objetivo prioritario para cualquier economía, siempre que su consecución no afecte negativamente al volumen de actividad. Uno de los parámetros que determinan la correlación entre consumo de energía y crecimiento económico es la evolución de la intensidad energética, indicador generalista que señala la relación entre consumos de energía y el Producto Interior Bruto. Calculada la intensidad a paridad de poder de compra, es decir corregido el indicador por el poder adquisitivo medio de la Unión Europea, el indicador español se sitúa todavía por debajo de la media europea, aunque con una clara tendencia convergente.

En este sentido, resulta necesario y oportuno definir esta estrategia de ahorro y eficiencia energética en España, especialmente, por tres motivos básicos:

  • La elevada dependencia energética exterior. España importa el 75 por ciento de la energía primaria que utiliza frente al 50 por ciento de media en la UE, cifra considerada ya elevada por las instituciones comunitarias. Además, esa dependencia va en aumento, con las implicaciones no sólo económicas y comerciales que ello supone, sino también con unos efectos medioambientales significativos al tratarse mayormente de productos fósiles con un elevado nivel de emisiones de efecto invernadero.
  • La economía española viene evolucionando durante los últimos años a tasas de crecimiento anual superiores a la media europea, lo que está permitiendo un avance significativo en convergencia real. No obstante, esta evolución también se ha visto acompañada por crecimientos de la demanda energética importantes, con tasas de incremento anual superiores algunos años a las de la economía. De ahí que el indicador de Intensidad Energética (relación entre el consumo de energía y PIB) muestre tendencias de ligero crecimiento durante los últimos años, hecho que puede estar justificado dado el actual estadio de desarrollo económico español y no representa mayor consumo por unidad de PIB que en otros países.
  • La ejecución de la estrategia promueve una reducción significativa de emisiones de contaminantes atmosféricos, en concordancia con las Directivas europeas y orientaciones internacionales.
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Reducción de consumo

La Estrategia de Ahorro Energético analiza la evolución de los diversos sectores productivos e identifica las medidas a poner en marcha en los próximos años para que España pueda reducir su consumo de energía por unidad de producto, es decir, consumir menos energía para producir lo mismo. Esta iniciativa, junto con la planificación de redes, la metodología de tarifas y la liberalización del gas y la electricidad de enero de este año, trata de asegurar la oferta de energía en España para una demanda creciente, fruto del crecimiento económico previsto para los próximos años.

A su vez, persigue hacer compatible este crecimiento económico con un desarrollo energético sostenible, reduciendo las emisiones de CO2, potenciando las energías limpias e impulsando la diversificación de las fuentes energéticas. Otros instrumentos para conseguir estos objetivos son el Plan de Fomento de las Energías Renovables y la apuesta por los ciclos combinados de gas en la propia planificación de redes.

La estrategia analiza los sectores de la industria (desagregado en once subsectores), transporte, edificación, equipamiento residencial y ofimática, servicios públicos, transformación de la energía y agricultura y pesca. Para cada uno de estos sectores se plantean objetivos, se describen las medidas propuestas y se definen los instrumentos que es preciso aplicar, cuantificando costes y ahorros energéticos derivados.

Medidas diversas

Tras el análisis sectorial se ha llevado a cabo una valoración integrada de medidas y resultados energéticos. En conjunto se ha propuesto la adopción de cerca de doscientas medidas, agrupadas en diez tipos y dirigidas a cada uno de los siete sectores.

El mayor potencial de ahorro de energía lo ofrece el subsector de la industria química tanto por la mayor potencialidad para la incorporación de tecnologías eficientes, como por las opciones de optimización de determinados procesos productivos (catálisis, producción de benceno, etc.).

Se estima un coste global de inversión asociada a las medidas previstas de unos 26.108 millones de euros para el conjunto del período. De este coste, unos 2.010 millones de euros corresponderían a apoyos públicos de las distintas administraciones y el resto, 24.098 millones, a la inversión privada asociada a las medidas previstas.

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